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El testigo que vivió con Claudio Barrelier en la casa del horror: “Me llamó la atención que estaba todo muy limpio”


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Durante un mes, un testigo clave vivió con Claudio Barrelier (33). Durmió en su casa, comió con su familia, vieron partidos de Instituto juntos y estuvo con él desde el mediodía hasta las 19.30 del sábado 23, el mismo día que desapareció Agostina Vega (14) . "Me llamó la atención que habían puesto un acolchado blanco y que estaba todo muy limpio", confiesa.

Su abogado abre la puerta y recibe a Clarín en una casa ubicada en Unión al 1200, de la ciudad de Córdoba. Allí vive el testigo desde que se cometió el femicidio de Agostina. Antes vivía en la casa del horror, en Juan del Campillo 878, junto a Barrelier, el único imputado del caso hasta el momento.

El testigo no quiere decir su nombre y apellido por seguridad. Tiene puesto un buzo negro y se tapa la cara con la capucha. Dice que está golpeado por todo lo que pasó con la adolescente de 14 años y por eso decidió hablar, para reconstruir paso a paso las últimas horas en las que vio a Agostina con vida.

Y también contar sobre el momento más inquietante: cuando volvió a la vivienda de Barrelier el domingo al mediodía y, según la investigación, Agostina ya estaba muerta pero sus restos permanecían dentro de la casa.

El hombre de 47 años llegó a la casa de Barrelier porque atravesaba una situación personal complicada. Se conocieron en agosto del 2025 en la cancha de Instituto por amigos en común. "Lo conocí en la cancha de Instituto. Me lo ofreció por un problema que yo había tenido acá", cuenta.

Se mudó el 23 de abril y estuvo hasta el sábado 23 de mayo. Según relata, en la casa vivía Barrelier, junto a su mujer, Marianela, y su hija de 11 años.

En el piso de arriba alquilaba una pareja amiga de Barrelier. Mientras que él dormía en una pieza, cerca del portón blanco oxidado, donde en los últimos días se realizaron múltiples allanamientos . De allí sacaron un colchón, una almohada, bolsas, rompieron los pisos y hasta revisaron las cañerías de la vivienda.

Durante ese tiempo, asegura que nunca vio nada raro. "Nunca vi una actitud sospechosa ni agresiva", afirma. Incluso recuerda que Barrelier le contó sobre la causa judicial en su contra. Según afirmó, el ahora acusado le dijo que "le habían hecho una cama por un tema político".

El sábado 23, alrededor de las 13.30, el testigo y Barrelier tomaron un Uber hacia el complejo donde el hombre de 33 años jugaba al fútbol. Allí cuenta que estaban Melisa Heredia junto a sus dos hijos, Agostina y Felipe.

"Me llamó la atención que Agostina en un momento le pide el número de teléfono a Claudio. Su madre estaba al lado, no estaban solos. Y Agostina le dice a Claudio: 'No te olvides de pasarme tu número'", revela.

Después del partido fueron a un cumpleaños en Villa Salais, donde permanecieron varias horas. También fueron a dicho cumpleaños Melisa y sus hijos. "Agustina andaba jugando con su hermano de 7 años", recuerda. Además, aclara que Claudio y Melisa estuvieron hablando a solas . "Sí, los dos estaban hablando en ese cumpleaños, yo estaba más retirado porque estaba con el cumpleañero y otros chicos".

Según relata, esa fue la última vez que vio a Agostina y a Barrelier. "A las 19.30 nos vamos del cumpleaños con Claudio hacia el quiosco donde yo trabajo, y Agostina, Felipe y Melisa se van a su casa", aclara.

A las pocas horas, Melisa se comunica con él porque estaba desesperada buscando a su hija. "Ella a las 3.30 de la mañana me llama. Yo cierro el negocio tipo 4, vienen unos amigos y nos vamos directo a la casa de Melisa".

Recorrió junto a conocidos el barrio Juan Pablo II porque se sospechaba que Agostina podía estar allí con Franco, un joven con el que Agostina había tenido un problema, y su madre lo sabía, por eso, decide buscar ahí primero. Pero Franco estaba preso.

Después fueron a la comisaría y finalmente a la Unidad Judicial 13 para realizar la denuncia formal por la desaparición. En medio de esa búsqueda, el testigo menciona que Melisa llamó a Barrelier.

"Lo llama a Claudio para ver si él había pasado con una moto porque vimos una parecida y él le responde que no que estaba en su casa", señala. Quizás con Agostina a su lado.

Tras acompañar a Melisa a hacer la denuncia, el testigo regresó a la casa de Barrelier junto a un amigo entre las 11.30 y las 12 del mediodía.

"Yo vuelvo el día domingo al mediodía. Lo único que me llamó la atención fue que me habían puesto un colchado blanco donde yo dormía y que estaba todo muy limpio. Había dejado la cama extendida y tenía unas colchas grises que yo me cubría y arriba le pusieron un colchado blanco", agrega.

La investigación sostiene que para ese entonces Agostina ya había sido asesinada. Sin saberlo, el hombre entró a la casa donde, según creen la fiscalía, aún se encontraba el cuerpo desmembrado de la adolescente. No vio a Barrelier ni a ningún integrante de la familia. Estuvo poco tiempo porque Melisa lo llamó y pidió que vaya para su casa.

También cuenta que cuando se conocieron las imágenes de las cámaras de seguridad que ubicaron a Agostina en la casa de Barrelier, él se ofreció a los policías a ir a la vivienda con sus llaves y que volvió el lunes con un grupos de oficiales cuando en el lugar solo se hallaba Marianela.

"No lo podía creer porque soy padre y soy abuelo. No puede creer que fuera capaz un monstruo llegar a hacer algo así ", opina sobre quien fue su amigo, Barrelier.

Y agrega: "No me cierra. ¿Por qué ocurrió? ¿Por qué motivo ocurrió esto? Lo único que quiero es que se esclarezca, que se sepa la verdad de esto, que se encuentre el culpable y que Agostina pueda descansar en paz, y que paguen los que tengan que pagar las consecuencias".

Su abogado Eduardo Allende explica a este medio que su cliente declaró en la causa que investiga el crimen de Agostina y que está a disposición de la Justicia. Hasta el momento no recibieron ninguna notificación de la Fiscalía.

Veinte días antes de aquel sábado 23, el testigo dice que Agostina le había contado una situación traumática que vivió y que originó que no vaya más a la escuela. Según su testimonio, Franco la convenció de faltar al colegio para encontrarse con él en su casa.

La adolescente le relató que, una vez dentro de la vivienda de Franco, éste se sacó los pantalones y le exigió que le realizara sexo oral, algo que ella no quería hacer. "Le dio miedo en ese momento", recuerda el testigo.

"Le pregunto si había sido forzado y me dice que si. No la había amenazado con un arma ni la golpeó, pero le dio miedo en ese momento. Ocurre eso y ella se va corriendo para su casa", explica. Según expresa, su madre sabía sobre este episodio y que, incluso, ella estaba presente cuando la adolescente se lo contó a él.

" La obligó a hacer ese acto que ella no quería . Por eso es que la mamá con este chico no tenía relación ni lo quería", cierra.

Redactora en la sección Sociedad.


Fuente: Clarín


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