
En el 2002 Magdalena Edith Torres , de 22 años, fue encontrada asesinada en una calesita de La Plata . Lo que vino después durante la investigación, desentramó el macabro plan que su primo, Miguel Torres Alonso , había llevado a cabo.
La mañana del 19 de enero , la joven le había dicho a su madre que iba a salir de su casa del barrio Altos de San Lorenzo para comprarse un jean que quería estrenar con su novio Nahuel , a quien había presentado a la familia días antes.
Todos estaban felices, menos Miguel , que había estado viviendo con ellos desde hacía dos años tras haberse mudado desde Santiago del Estero .
Con el tiempo se supo que Magdalena y su primo habían mantenido una relación en secreto . Sin embargo, ella había decidido ponerle fin porque quería apostar por su vínculo con Nahuel.
Antes de ir de compras, fue hasta el Paseo del Bosque para hablar con Miguel, que trabajaba cuidando los botes del lago y la calesita El Duende Poppy : su intención era dejar en claro que la historia entre ellos había terminado.
Según informó El Día de La Plata , la investigación reconstruyó que luego de haber dado una caminata por el parque, la chica fue llevada hasta el interior de la calesita , en un habitáculo que era utilizado para guardar herramientas.
Estando ahí, su primo la golpeó con un hierro en la cabeza, la descuartizó y enterró en una fosa que ya había cavado antes del encuentro.
En el juicio oral, Miguel aseguró que la joven le había manifestado su deseo de no seguir más con él, y que supuestamente lo habría insultado diciéndole “cornudo”. Aunque él afirmó que sólo recordaba el momento del ataque , la Justicia determinó más adelante que el crimen había sido planificado con anticipación .
Ramona , la madre de Magdalena, empezó a desesperarse con el paso de las horas cuando su hija no volvía a casa . Tenían planeado un almuerzo juntas que nunca sucedió. Lo que agravó más la sospecha de que le había pasado algo malo fue que su sobrino apareció en la casa para avisar repentinamente que iba a volverse a Santiago del Estero ese mismo día.
El resto de la semana, el hombre llamó a su tía varias veces para preguntarle si se sabía algo de su prima, mientras la familia ya había radicado la denuncia por su desaparición.
En paralelo, el dueño de la calesita se encontraba de vacaciones cuando su empleado le avisó que se mudaba de provincia, lo que le pareció raro.
El 29 de enero , cuando volvió del viaje después de unos días en la Costa Atlántica, advirtió algo extraño en su lugar de trabajo: tierra removida , frazadas con manchas que parecían sangre y un fuerte olor nauseabundo .
Junto a otro trabajador, agarraron una pala y decidieron ver que había en el piso. Después de dos paladas, apareció el horror y encontraron los dedos de una mano . Con el avance de las pericias, se determinó que se trataba del cuerpo de Magdalena.
Con varias sospechas encima, el 30 de enero Miguel fue detenido. A los policías, sin remordimientos, les dijo: “Si no era mía, no era de nadie” . Con el avance de la investigación, la Justicia reunió pruebas suficientes para imputarlo por el crimen de su prima.
Casi tres años después, el acusado volvió a cruzarse cara a cara con los padres de Magdalena durante el juicio oral realizado en el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de La Plata .
Frente a los jueces Guillermo Labombarda , Samuel Saraví Paz y Patricia de la Serna , Miguel relató que la relación secreta que había mantenido con la joven había comenzado dos años antes del crimen. También se supo que degolló a su prima y la mutiló mientras ella seguía viva , lo que fue un dato clave para tener en cuenta el ensañamiento con el que cometió el atroz asesinato.
Por esa razón, el 27 de octubre 2004 , Miguel Torres Alonso fue condenado a prisión perpetua por el delito de homicidio calificado por alevosía .
Durante la lectura del veredicto, el hombre permaneció con la cara perpleja sin realizar ningún gesto. Sin embargo, recuperó la libertad después de 12 años , el 26 de agosto de 2014 “al agotar la pena”.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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