
Aunque muchos se concentran en la limpieza interna de la heladera, hay una zona fundamental que suele pasar desapercibida: la parte de atrás , donde se encuentran las rejillas y el motor. Este sector, pegado a la pared, suele acumular polvo y suciedad durante meses, y su descuido puede afectar el rendimiento del electrodoméstico.
La mayoría de las personas reconoce que casi nunca limpia esa zona, ya sea por desconocimiento o porque implica mover la heladera. Sin embargo, mantenerla libre de polvo es esencial para que el aparato funcione correctamente y no se sobrecaliente.
La rejilla trasera y el condensador cumplen un rol clave: permiten que la heladera libere el calor extraído del interior . El motor y el compresor, ubicados en esa zona, trabajan en ciclos para mantener la temperatura baja, y necesitan espacio y limpieza para disipar el calor de manera eficiente.
El líquido refrigerante circula por los tubos traseros, al cambiar de estado y liberar energía. Si la suciedad se acumula, el sistema se esfuerza más, consume más energía y puede enfriar mal. Por eso, una heladera limpia en la parte trasera ayuda a prolongar la vida útil del equipo y a evitar problemas de funcionamiento.
El profesor emérito de refrigeración y aire acondicionado de Ferris State University, John Tomczyk, explica que cuando el condensador acumula polvo, pelusas o suciedad disminuye su capacidad para liberar el calor al ambiente . Como consecuencia, aumentan la temperatura y la presión del sistema, esta pieza debe hacer un mayor esfuerzo y el equipo consume más energía para mantener el frío.
En la misma línea, el técnico Gary McCorquodale, especialista de Service Refrigeration Co., sostiene que mantener limpio el condensador permite que el equipo funcione a menor temperatura, reduzca el consumo eléctrico, enfríe de forma más eficiente y prolongue la vida útil del compresor . También advierte que la acumulación de suciedad puede elevar considerablemente los costos de funcionamiento y acelerar el desgaste de los componentes.
Para mantener la heladera en óptimas condiciones, se recomienda limpiar la parte trasera al menos dos veces al año . El procedimiento es sencillo y no requiere productos especiales:
Si el condensador o la rejilla trasera están sucios o engrasados, la heladera puede perder capacidad de enfriamiento y consumir más energía. Además, el motor podría sobrecalentarse y acortar la vida útil del equipo.
Por eso, incorporar esta limpieza periódica ayuda a prevenir fallas y a mantener el electrodoméstico funcionando de manera eficiente durante más tiempo.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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