
Cuando comemos banana lo primero que hacemos es tirar la cáscara a la basura, pero lo que no todos saben es que este residuo puede tener un segundo uso, sobre todo al espolvorearle sal . Esta combinación, aunque parezca extraña, es ideal para quienes buscan soluciones naturales y económicas para el jardín .
La banana es una fruta accesible y rica en nutrientes. En este marco, su cáscara esconde un potencial enorme . Al mezclarla con sal gruesa, se obtiene un fertilizante natural que, además de nutrir la tierra, ayuda a mantener alejadas a las plagas más molestas de las plantas .
La cáscara de banana es rica en potasio y fósforo , dos minerales esenciales para el crecimiento y desarrollo de las plantas. Al descomponerse, libera estos nutrientes y mejora la calidad del suelo, haciéndolo más suelto y permitiendo que las raíces absorban mejor el agua y el aire.
Por lo tanto, sumar sal gruesa a la mezcla tiene otro efecto: muchas personas la usan como barrera natural contra caracoles y hormigas . La textura y el olor resultan molestos para estos visitantes indeseados, ayudando a proteger las plantas de manera natural.
Este polvo se puede conservar durante meses y no genera malos olores.
Esto acelera la descomposición y favorece la formación de nutrientes para las plantas.
La textura y el olor pueden ahuyentar insectos y animales pequeños. No te excedas con la sal , porque en grandes cantidades puede afectar la calidad del suelo.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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