
“Son un grupo de improvisados”. De esta manera, los fiscales a cargo de la acusación pública calificaron a los siete imputados en los lineamientos iniciales del segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona (60) , que comenzó este martes en los tribunales de San Isidro.
Ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, que conforman el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de San Isidro, escucharon esta mañana los lineamientos por parte de la acusación pública, los particulares damnificados y los abogados defensores.
Antes del inicio formal de la audiencia, uno de los defensores del neurocirujano Leopoldo Luque solicitó que el debate sea transmitido por televisión abierta , algo que luego de la oposición de los acusadores, los jueces rechazaron tras el primer cuarto intermedio del debate.
La audiencia continuó con la presentación a viva voz de cada uno de los imputados, diciendo su nombre completo, número de documento, estado civil y nombre de sus padres.
Finalmente, Gaig, presidente del TOC, dio paso a los representantes del Ministerio Público Fiscal para que argumenten su hipótesis del caso. El primero en tomar en micrófono fue Patricio Ferrari, fiscal general adjunto de San Isidro.
“Tenemos la necesidad imperiosa de que haya verdad. El derecho a la verdad es un derecho humano. Esta es una acusación sólida, sin fisuras”, expresó en sus primeras palabras Ferrari.
El fiscal señaló llegarán a la verdad “bajo un conocimiento más holístico, integral”, y que la prueba será dividida en tres etapas: la prueba testimonial, la evidencia telefónica y la prueba médica.
“Señores jueces, van a poder escuchar a más de un centenar de testigos que van a contarles, porque lo han percibido con sus sentidos, cuándo, cómo y porqué murió Maradona” , describió sobre el primer punto.
La segunda etapa tiene como eje “el análisis del secuestro de los teléfonos celulares de los acusados. “A poco más de 72 horas de fallecido Diego Armando Maradona, la fiscalía allanó los domicilios de los principales responsables y encontramos, y aseguramos, la evidencia de comunicaciones en grupos e individualmente”, indicó.
La tercera etapa estuvo vinculada a los estudios médicos, principalmente al informe de la junta médica, integrada por más de 20 profesionales de la salud, “que llegaron a una conclusión incontrastable que no es otra que la responsabilidad de los acusados que están hoy en el banquillo” .
“Esta Fiscalía va a probar acabadamente que entre los días 11 y 25 de noviembre de 2020, en pandemia, Diego Armando Maradona, que no estaba en pleno uso de sus facultades mentales, fue introducido en el lote 45 del barrio San Andrés, Benavídez, Tigre, bajo el concepto de una internación domiciliaria . Esto es un sanatorio en la casa. Y es precisamente lo que no pasó”, aseguró el fiscal.
Ferrari calificó como “un grupo de improvisados” a todos los imputados. A Luque lo señaló como “sin duda, su médico de cabecera”, quien era “secundado de quién hacía las veces de psiquiatra”, en relación a Cosachov. También nombró al “entre comillas” psicólogo Díaz, a la coordinadora de Swiss Medical, Nancy Forlini, al coordinador de la prestadora tercerizada Meddidom, Mariano Perroni, al médico clínico Pedro Di Spagna y al enfermero Ricardo Almirón.
“Todos los imputados abandonaron a su suerte a Diego Maradona condenándolo a la muerte. La prueba demostrará una internación domiciliaria sin precedentes, cruel, lapidaria, desprovista de todo. Lo que si existieron fueron múltiples alarmas que decidieron no escucharlas. Lo que van a ver lo que los imputados no hicieron, lo que faltó. Maradona empezó a morir 12 horas antes de su verdadera muerte. A cualquiera que se le hubiese ocurrido trasladarlo a una clínica, le salvaba la vida. La indiferencia criminal los tuvo a todos como responsables”, cerró el fiscal Ferrari.
Su colega Cosme Iribarren, también fiscal general de San Isidro, detalló las acciones y omisiones de cada uno de los imputados en el lapso temporal del 11 al 25 de noviembre, tiempo en el que estuvo Maradona atendido en la casa del barrio privado San Andrés.
“Todos tenemos derechos a saber qué pasó y nosotros, como acusación pública, vamos a demostrar con pruebas y a ratificar lo que vimos desde el primer día”, afirmó Iribarren.
En su turno, Fernando Burlando, abogado de Dalma y Gianinna Maradona, sostuvo que “la desidia, el desinterés y acciones demenciales estuvieron presentes en el hecho”.
“Diego Armando Maradona fue asesinado el 25 de noviembre de 2020”, dijo con firmeza.
Burlando sostuvo que los profesionales responsables de la salud de Maradona “desentendieron cada uno de los síntomas que experimentó en ese virtual encierro, encarcelamiento disfrazado, de atención deficiente”.
“Actuaron en contra de todo sentido común. Fue un diagrama criminal”, indicó, señaló que el “Diez” “estaba exageradamente edematizado” y por último sostuvo: “La Justicia no es un homenaje, la Justicia es un deber que nos debemos todos”.
Los abogados Eduardo Ramírez y Mauro Baudry, representantes de Diego Jr y Diego Fernando, acompañaron los lineamientos de Burlando.
Pablo Jurado, representante de tres de las hermanas Rita, Ana y Nora Maradona, sostuvo que “fue una muerte previsible, anunciada y evitable”.
Por su parte, Felix Linfante, abogado de Jana Maradona, sostuvo que “Maradona no estaba condenado a morir” y que la omisión de los médicos le causó la muerte.
“Sin la omisión, Maradona no hubiese muerto”, expresó.
Luego de su argumentación, los jueces dieron paso a los lineamientos por parte de los abogados defensores.
Redactor de la sección Policiales
Fuente:
Clarín
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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