
Bayern Múnich hizo todo para sentenciar la historia en el Santiago Bernabéu , pero perdonó y Real Madrid , especialista en sobrevivir, encontró un gol que lo mantiene con vida. Fue 2 a 1 para los alemanes en la ida de los cuartos de final de la Champions League , un duelo vibrante, de ritmo frenético y con final abierto de cara a una revancha que promete alto voltaje.
Lo fue a atosigar desde el primer instante el Bayern al Madrid. El visitante presionó bien alto para ahogar a los locales y no dejarlos pensar ni moverse. La postura fue clara: incomodar, recuperar rápido y atacar sin pausa. Así logró imponer condiciones en el arranque y durante largos pasajes del encuentro.
Las más claras fueron de los alemanes. Un tiro de Konrad Laimer que se fue por arriba encendió la primera alarma. Después, una chance insólita que Dayot Upamecano desperdició literalmente abajo del arco, pifiando un remate increíble. Bayern tenía la pelota, generaba situaciones, pero le faltaba la puntada final.
Y si lo dejás vivo, Real Madrid te va a intentar comer. A puro contraataque, el equipo español aprovechó cada espacio que encontró en una dubitativa defensa rival para salir disparado hacia el arco de enfrente a bordo de Vinicius o de Kylian Mbappé. Fue ahí cuando Manuel Neuer respondió con solvencia para desactivar cada intento de los delanteros merengues, sosteniendo el cero en su arco en los momentos más delicados.
La última línea del dueño de casa tampoco ofreció garantías y sufrió ante la presión alemana. Un pase atrás defectuoso de Thiago Pitarch fue un regalo inesperado para Serge Gnabry, que no logró capitalizar la oportunidad: su remate dio en el brazo de Andriy Lunin y se fue al córner. Bayern olía sangre, pero seguía sin concretar.
Hasta que de tanto insistir, el gol llegó. Se gestó a partir de un mal pase de Vinicius que derivó en una jugada bien elaborada por los alemanes. Gnabry filtró una asistencia entre líneas y Luis Díaz definió con categoría para hacer justicia con el desarrollo del partido.
El visitante entendió que no podía perdonar más. Y lo demostró apenas iniciado el complemento. A los 23 segundos, golpeó de nuevo. Aleksandar Pavlović recuperó, abrió para Michael Olise y el francés asistió a Harry Kane , que apareció solo, con los colmillos afilados, para definir contra el palo izquierdo y estirar la ventaja.
El golpe dejó mareado al Madrid. Lunin evitó el tercero casi de inmediato al tapar un remate peligroso de Olise, quien se mostraba imparable por la derecha. Bayern tuvo el partido para liquidarlo, con varias situaciones que no supo transformarlas en más goles. Y esa pequeña luz que quedó encendida fue suficiente para el Real.
Mbappé y Vinicius, hasta entonces contenidos, activaron en los últimos 20 minutos. Empezaron a jugar en serio y pusieron en aprietos a la defensa alemana. Neuer volvió a convertirse en figura, pero ya no pudo sostener el arco en cero: Mbappé le ganó la espalda a un desorientado Upamecano y definió con precisión para marcar el descuento.
Ese gol cambió el clima del partido y también el de la serie. Porque Real Madrid, aún superado durante buena parte del encuentro, se llevó un resultado que lo deja con vida. Bayern Múnich fue más, dominó tramos largos y mostró herramientas para lastimar, pero su falta de eficacia le impidió cerrar la historia.
La puerta hacia la semifinal quedó abierta para cualquiera. Y si algo enseña este tipo de duelos es que al Real Madrid nunca hay que darlo por muerto. La revancha promete ser una batalla de alto voltaje, con dos gigantes que ya dejaron claro que tienen argumentos para ir por la gloria europea.
Fuente:
Clarín
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

.jpg)


Redes