
A la hora de limpiar la casa , cada persona tiene sus costumbres. Sin embargo, hay una de ellas que aunque parece inofensiva, puede tener efectos contraproducentes .
Muchas veces, dejar el trapo sumergido en el balde genera un olor agrio que invade la casa. Esto se debe a que las bacterias se multiplican y hacen que tu aliado de limpieza se ponga feo.
Cuando el trapo queda sumergido durante horas, la falta de oxígeno y la presencia de restos orgánicos crean el ambiente perfecto para que las bacterias se multipliquen. La descomposición de la suciedad y la humedad estancada generan un olor desagradable.
De esta manera, el trapo termina siendo un foco de contaminación que puede esparcir gérmenes por toda la casa.
Además, el agua estancada pierde su poder desinfectante y termina impregnando el tejido con más mugre, haciendo que después sea mucho más difícil enjuagarlo y dejarlo realmente limpio.
Dejar el trapo en remojo, sobre todo con productos fuertes como lavandina, debilita las fibras . Con el tiempo, el tejido se rompe, pierde capacidad de absorción y empieza a largar pelusa por todos lados. Así, el trapo deja de cumplir su función y la limpieza se vuelve mucho más trabajosa.
Si querés que tus trapos duren y sigan siendo efectivos, es clave elegir bien cómo los lavás y no abusar de los químicos ni del remojo prolongado .
Los trapos de microfibra son cada vez más populares porque atrapan la suciedad con mucha precisión. Pero requieren cuidados especiales: no hay que usar cloro ni productos muy agresivos , porque dañan las fibras sintéticas y anulan su efecto electrostático. La mejor forma de mantenerlos impecables es:
Si querés desinfectar sin destruir el material, hay alternativas seguras y efectivas:
Estos productos mantienen la higiene sin desgastar el tejido, y además dejan un aroma fresco en el ambiente.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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