
Mantener la higiene personal no solo depende de la frecuencia con la que uno se baña, sino también de los objetos que se usan a diario. En ese sentido, la esponja de baño, un elemento básico en muchas rutinas, puede convertirse en un foco de bacterias si no se la reemplaza a tiempo.
Aunque muchas personas creen que alcanza con cambiarla cada varios meses, especialistas advierten que ese hábito puede ser un error.
Según dermatólogos y expertos en higiene, la esponja de baño debería cambiarse cada 3 a 4 semanas , según el uso y de las condiciones en las que se la mantenga.
Esto se debe a que, al estar en contacto constante con la humedad, restos de piel y jabón, se convierte en un ambiente ideal para la proliferación de microorganismos.
El principal problema de extender su uso es que la esponja puede acumular:
Estos elementos no solo reducen su efectividad para limpiar, sino que además pueden provocar irritaciones, infecciones o empeorar afecciones en la piel.
Diversos estudios sobre higiene personal coinciden en que los objetos húmedos y porosos son especialmente propensos a acumular microorganismos.
En esa línea, dermatólogos advierten que reutilizar esponjas por períodos prolongados puede facilitar la aparición de problemas cutáneos , en especial en personas con piel sensible o con tendencia al acné.
Más allá del tiempo recomendado, hay signos que indican que ya es momento de reemplazarla:
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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