
Lavarse los pies con salvia y menta se transformó en un remedio natural que combina tradición y eficacia, al servicio de las personas que quieren combatir los malos olores . La práctica se basa en las propiedades antibacterianas de los elementos empleados, que son capaces de controlar tanto la sudoración como la proliferación de eventuales hongos.
El aroma en los pies puede aparecer por múltiples razones, algunas de ellas vinculadas entre sí: la mala higiene, la humedad, el calzado inadecuado, la presencia fúngica, las bacterias y hasta el estrés .
Se recomienda llevar a cabo la rutina todas las noches o al menos cuatro veces por semana. Con el tiempo, los pies adquieren un olor bastante más agradable que antes y disminuye la transpiración excesiva, aportando tanto bienestar como una sensación mayor de limpieza.
Para usarlo, se puede preparar una infusión con el tomillo seco y vinagre de manzana, añadiendo todo al agua caliente y dejando reposar los pies alrededor de 10 minutos. La manzanilla , además de sus usos medicinales más tradicionales, colabora a la hora de regular el pH de la piel y controlar la sudoración. También es una alternativa suave, ideal para gente con el cutis sensible, que se integra a las rutinas de higiene diarias.
El romero , con su característico aroma y sabor, se sugiere de igual manera. Los expertos advierten que sus hojas picadas deben ser colocadas en alcohol etílico y dejar reposar la mezcla 24 horas, para luego rociar la fragancia sobre la zona después de darnos una ducha reparadora. Otra planta fantástica es la Larrea tridentata, conocida como “Gobernadora” .
Si bien se puede consumir a través de una infusión, es posible también preparar un talco mezclándola pulverizada con el producto común. Por supuesto, ducharse regularmente, usar jabones antibacterianos, elegir calzado y medias transpirables, controlar la dieta y practicar técnicas de relajación ayudan y mucho a prevenir el mal que aqueja a millones de personas en todo el planeta.
Estudios recientes indican que entre un 20 y un 30% de la población mundial adulta puede sufrirlo en algún momento de su vida, y en algunos casos de manera recurrente. En cuanto a las zapatillas, lo mejor es secarlas bien después de usarlas, alternarlas, limpiarlas regularmente, cambiar las plantillas cada tanto si huelen fuerte y guardar con bolsas de tela o papel absorbente.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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