
Cuando hablás con tu perro , no solo estás usando palabras: tu tono, tu entonación y tu expresión corporal comunican tanto como lo que decís. Y ese tipo de comunicación se vuelve especialmente evidente cuando muchas personas les hablan a sus perros con voz aguda, exagerada o similar a la que se usa con los bebés.
Los especialistas en comportamiento canino coinciden en que este tipo de lenguaje —conocido como dog-directed speech — tiene un impacto directo en cómo los perros interpretan la interacción con sus dueños y en cómo responden emocionalmente a ella.
En este sentido, la etóloga y especialista en conducta animal Patricia McConnell , autora de varios libros sobre comunicación humano-canina, explica que los perros no entienden las palabras como los humanos, pero sí reaccionan de forma muy clara al tono emocional con el que se les habla.
Según McConnell y otros especialistas, cuando una persona utiliza una voz aguda, melosa o exagerada, el perro no lo interpreta como infantilización, sino como una señal emocional positiva. Este tipo de tono suele asociarse con afecto, atención y ausencia de amenaza.
El psicólogo y divulgador científico Stanley Coren , experto en cognición canina, sostiene que los perros responden mejor a este tipo de voz porque capta más fácilmente su atención y les resulta emocionalmente relevante.
Desde la mirada canina, hablarles “como a un bebé” puede significar:
En otras palabras, lo que muchas personas ven como una forma exagerada o graciosa de hablar, para el perro es simplemente una señal clara de vínculo y cercanía.
Los especialistas aclaran que, si bien este tipo de lenguaje puede fortalecer el vínculo, no siempre es funcional en todos los contextos. McConnell advierte que los perros necesitan también tonos claros, firmes y coherentes para comprender límites y señales.
Hablarle siempre como a un bebé puede generar confusión si:
Esto no significa que esté mal hablarles con cariño, sino que el tono debe adaptarse a la situación.
Tanto McConnell como Coren coinciden en que la clave está en el equilibrio. El tono afectuoso es positivo para reforzar el vínculo, pero debe complementarse con una comunicación clara y consistente.
Desde la mirada del comportamiento canino, los perros no se sienten “infantilizados” cuando les hablás como a un bebé: interpretan emoción, intención y energía. Y entender eso permite mejorar la convivencia y fortalecer el vínculo desde una comunicación más consciente.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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