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Por qué dejar la puerta del horno abierta después de usarlo mejora tu cocina


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Dejar la puerta del horno abierta después de usarlo es un consejo que muchos cocineros y expertos en electrodomésticos recomiendan, aunque no siempre se sigue. Esta acción, aparentemente simple, tiene varios beneficios que van más allá de permitir que la cocina se ventile.

Después de cocinar, el horno acumula vapor y humedad, sobre todo si se prepararon guisos, pasteles o alimentos con alto contenido de líquido. Mantener la puerta abierta permite que el aire circule y se seque el interior del horno. Esto evita la formación de moho, olores desagradables o corrosión en las partes metálicas.

El calor residual que queda en el horno sigue actuando sobre las resistencias y otros componentes. Si el calor queda atrapado, el desgaste de estos elementos puede acelerarse. Dejar la puerta entreabierta ayuda a enfriar el horno de manera gradual y a prolongar su vida útil.

Si bien puede parecer contradictorio, abrir la puerta permite que el horno se enfríe sin depender del ventilador interno o de ciclos adicionales de enfriamiento que consumen energía. Además, evita que el calor residual se concentre y genere sobrecarga en las zonas más calientes del aparato.

El vapor y el calor atrapado dentro del horno representan un riesgo al abrirlo de golpe, especialmente para quienes cocinan con frecuencia o tienen niños en casa. Mantener la puerta abierta de manera controlada reduce la presión de vapor acumulada y disminuye la posibilidad de quemaduras.

El vapor y la grasa que quedan después de cocinar pueden depositarse en las paredes del horno. Abrir la puerta permite que el interior se ventile y ayuda a que las partículas de grasa se asienten menos y la limpieza posterior sea más fácil.


Fuente: TN


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