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| Imagen: Bibo Pinamar |
El conflicto por la circulación de cuatriciclos, UTV y vehículos 4x4 en la zona norte de Pinamar sumó en las últimas horas un nuevo capítulo judicial de alto impacto. El juez de Dolores Félix Ferrán, quien días atrás dictó una medida cautelar que prohíbe pruebas de destreza, competencias informales y picadas en el área de médanos conocida como “la Frontera”, realizó este martes una inspección judicial en el lugar, acompañado por un secretario de su juzgado y tras tareas de mejoras con motoniveladoras para delimitas calles y caminos que hizo la municipalidad en estos días.
El magistrado recorrió puntualmente el sector conocido como “la olla”, epicentro de los episodios que motivaron el amparo judicial, y se preparaba, en la tarde de ayer, además para realizar un sobrevuelo en helicóptero, con el objetivo de observar la zona desde el aire y evaluar el alcance real de las actividades que allí se desarrollan.
Audiencia presencial y partes citadas
Tras la recorrida, el juez citó a una audiencia presencial para el próximo martes 10 de febrero a las 12.30, a la que deberán concurrir todas las partes involucradas en el expediente.
Además de los representantes legales del Municipio de Pinamar, fue citado el exdirector de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, Pablo Martínez Carignano, quien interpuso el amparo que dio origen a la medida cautelar y que apunta a frenar el uso recreativo de vehículos en los médanos por considerar que representa un riesgo para la vida y la integridad de las personas.
En paralelo, el Municipio de Pinamar ya apeló el fallo, cuestionando el alcance de la resolución judicial y advirtiendo sobre sus consecuencias sociales, turísticas y económicas.
La postura del Municipio: control sí, prohibición no
Desde el Ejecutivo local, el intendente Juan Ibarguren fue claro al fijar la posición oficial del municipio. Si bien reconoció la necesidad de controles estrictos y sanciones ejemplares para conductas peligrosas, rechazó una prohibición generalizada.
“No estamos en contra de la actividad, estamos a favor de controlarla. Prohibir por culpa de unos pocos no es justo ni inteligente”, sostuvo el jefe comunal, al remarcar que miles de vecinos y turistas circulan de manera responsable por la zona con cuatriciclos, jeeps, UTV y vehículos 4x4.
Ibarguren subrayó además que esta práctica tiene un fuerte arraigo cultural en Pinamar y genera trabajo directo e indirecto: comercios, guarderías de vehículos, servicios de mantenimiento y hasta test drives de marcas automotrices que históricamente eligieron la ciudad para presentar sus modelos.
El foco en “la olla” y el 1% del problema
Según el intendente, el conflicto se concentró en un punto específico: “la olla”. Allí se detectaron picadas, maniobras peligrosas y situaciones de descontrol, protagonizadas —según remarcó— por menos del 1% de quienes visitan Pinamar.
“Logramos sacar de la olla a los que corrían picadas y generaban caos. Hoy la frontera está tranquila, como no estuvo siempre”, afirmó, al destacar el refuerzo de controles, el aumento de multas, el secuestro de vehículos, la inhabilitación de registros y la articulación con Provincia y Nación.
Corredores seguros y controles tecnológicos
Uno de los puntos que ahora analiza la Justicia es la implementación de corredores seguros, un esquema que ya existe en la zona de la Frontera y que permite el ingreso y egreso controlado hacia playas, paradores y balnearios habilitados, sin permitir maniobras riesgosas.
A esto se sumó el uso de drones, una herramienta que el municipio considera clave para vigilar un territorio extenso y complejo, donde los patrulleros no siempre pueden ingresar. Según el Ejecutivo, este sistema permitió identificar infractores y dirigir los controles hacia los puntos de salida.
Un conflicto abierto
La inspección judicial y la audiencia del 10 de febrero marcan una etapa decisiva en un conflicto que excede lo local y pone en tensión seguridad vial, actividad turística, tradición cultural y preservación del espacio público.
Mientras la Justicia evalúa mantener, modificar o levantar la cautelar, el Municipio insiste en que el camino no es la prohibición total, sino el control firme y selectivo, con sanciones severas para quienes ponen en riesgo a otros.
La resolución que surja de esta instancia podría sentar un precedente clave no solo para Pinamar, sino para otras zonas costeras del país donde el uso recreativo de vehículos en médanos forma parte de la identidad turística.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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