
“ Si definís bien cuál es el problema, casi tenés la solución ” es una de las frases que mejor sintetiza la forma de pensar de Steve Jobs. Para el fundador de Apple, los grandes errores no solían estar en la ejecución, sino en el punto de partida: atacar un problema mal planteado llevaba, de manera inevitable, a soluciones mediocres .
A lo largo de su carrera, Jobs insistió en que entender con precisión qué estaba fallando era más importante que apurarse a resolver . En un mundo tecnológico que muchas veces apuesta por sumar funciones y complejidad, él defendía lo contrario: reducir, eliminar y enfocar. Solo cuando el problema estaba definido, la respuesta correcta aparecía casi por sí sola.
Jobs aplicó esta lógica tanto en el diseño de productos como en la toma de decisiones empresariales. Antes de pensar cómo mejorar algo, se preguntaba si realmente era necesario. Esa mentalidad explica por qué Apple eliminó botones físicos, simplificó interfaces y lanzó dispositivos que parecían “incompletos” frente a la competencia, pero que resolvían mejor una necesidad concreta del usuario.
En distintas entrevistas y presentaciones, el empresario remarcó que la claridad es una forma de inteligencia . Para él, decir que no era tan importante como decir que sí. Definir el problema implicaba también descartar distracciones y falsas urgencias . En ese sentido, su frase funciona como una advertencia: si no se entiende bien qué se quiere resolver, cualquier solución será apenas un parche.
Aunque suele asociarse al mundo empresarial, la frase de Jobs tiene una lectura más amplia. En la vida cotidiana, en el trabajo o en las relaciones personales, muchas veces se buscan respuestas rápidas sin detenerse a pensar qué es lo que realmente está en juego. Según esta mirada, el malestar no siempre se debe a la falta de soluciones, sino a diagnósticos equivocados .
Jobs sostenía que el verdadero progreso nace de la claridad mental. Identificar el problema correcto ahorra tiempo, energía y frustración. En una cultura que premia la velocidad, su mensaje sigue siendo actual: frenar para pensar no es perder tiempo, sino avanzar mejor.
Steve Jobs fue un empresario y visionario estadounidense, cofundador de Apple y una de las figuras más influyentes de la historia de la tecnología. Nació en 1955 y, con una combinación de intuición, obsesión por el diseño y enfoque en la experiencia del usuario, transformó la manera en que las personas se relacionan con los dispositivos electrónicos.
A lo largo de su carrera, impulsó productos icónicos como la Macintosh, el iPod, el iPhone y el iPad, que marcaron un antes y un después en la informática, la música y la telefonía móvil. Más allá de la innovación técnica, Jobs se destacó por su capacidad para simplificar lo complejo y por una filosofía que priorizaba la claridad, la creatividad y la toma de decisiones estratégicas. Falleció en 2011, pero su legado sigue presente en la cultura digital y empresarial actual.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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