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LA ESTAFADORA DE LUJÁN: Vendía pasajes que no existían y fingía enfermedades para pedir dinero


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Vecinos de Luján acusan a una mujer de 29 años de estafar a su entorno cercano. El caso involucra a comerciantes, amigos y familiares, quienes afirman haber sido víctimas de maniobras fraudulentas durante seis años. El hecho ocurrió en la ciudad bonaerense de Luján, donde María Sol Moreno, según los testimonios, habría fingido identidades y situaciones para obtener dinero. En Infobae en Vivo Al Mediodía, Eugenia, una de las víctimas, contó en detalle el suceso.

La mujer se presentó bajo distintos perfiles ante sus víctimas. En algunos casos aseguró ser azafata y ofreció pasajes aéreos inexistentes. En otros, simuló enfermedades graves y solicitó ayuda económica para tratamientos médicos. Las primeras denuncias formales datan de 2020, aunque los hechos se remontan varios años atrás.

Vecinos de Luján acusan a una mujer de 29 años de estafar a su entorno cercano. El caso involucra a comerciantes, amigos y familiares, quienes afirman haber sido víctimas de maniobras fraudulentas durante seis años. El hecho ocurrió en la ciudad bonaerense de Luján, donde María Sol Moreno, según los testimonios, habría fingido identidades y situaciones para obtener dinero. En Infobae en Vivo Al Mediodía, Eugenia, una de las víctimas, contó en detalle el suceso.

La mujer se presentó bajo distintos perfiles ante sus víctimas. En algunos casos aseguró ser azafata y ofreció pasajes aéreos inexistentes. En otros, simuló enfermedades graves y solicitó ayuda económica para tratamientos médicos. Las primeras denuncias formales datan de 2020, aunque los hechos se remontan varios años atrás.

En otros casos, pidió a sus víctimas fotos con sus documentos de identidad bajo el pretexto de gestionar viajes. Más tarde, algunas personas descubrieron que se utilizaron esas imágenes para solicitar créditos a su nombre. “Cuando quise sacar un préstamo, me enteré que figuraba como deudora”, afirmó Eugenia a Infobae Al Mediodía.


 

La estafadora de Luján también actuó como empresaria y se ofreció a manejar negocios de conocidos. Según las fuentes, aprovechó situaciones personales de confianza para quedarse con la recaudación de comercios y emprendimientos familiares. En uno de los casos, Eugenia le confió la administración de su local y terminó en la quiebra: “Me dejó sin negocio y con una deuda de $2.400.000”.

Según Eugenia, la relación que tenían entre ambas “era de hermanas. Las Navidades las pasábamos las dos familias juntas, las vacaciones de verano las hacíamos juntos, nos criamos juntas”. Al confiarle la gestión del local, Moreno le aseguró: “Sabés que yo estoy acá, está todo bien, quedate tranquila”. Sin embargo, “al momento de hacer el balance final no me alcanzaba la plata. Me dejaba justo para los sueldos y, un poquito para el alquiler, pero ya no podía ni para los insumos ni pagar la franquicia”.

Eugenia detalló que, a las empleadas del local, Moreno les decía que era “la nueva dueña, que tenían que pasar su alias y que obviamente no podían decirme nada a mí ni tocarme el tema, porque como ella era la nueva dueña, las podía despedir”.

Los familiares de Moreno, según los relatos, intentaron devolver parte del dinero a algunas de las víctimas. “La madre me devolvió $200.000, pero la deuda era mucho mayor”, sostuvo Eugenia. Pese a ello, las víctimas no responsabilizaron a la familia por el accionar de la acusada.

El daño económico incluyó la venta de equipos, el cierre de negocios y la necesidad de solicitar préstamos para cubrir las deudas. “Trabajé gratis mucho tiempo para devolver la plata”, subrayó Eugenia sobre el impacto en su vida.

La acusada nunca admitió los hechos. “Me decía que yo estaba equivocada con las cuentas”, relató la ex amiga.

Las denuncias de las víctimas y el impacto en la comunidad

De acuerdo con Eugenia, durante años, Moreno mantuvo una vida cotidiana en el barrio, donde todos la conocían y confiaban en ella. Según las víctimas, muchos de ellos comerciantes, denunciaron transferencias bancarias falsas como método sistemático de estafa. “Le mostraba comprobantes que nunca se acreditaban”, explicó Eugenia. Las maniobras incluyeron la promesa de productos o servicios que nunca entregó, con el consiguiente perjuicio económico para los damnificados.

Otra de las mentiras reveladas por una de las víctimas fue que Morena fingía enfermedades o urgencias a fin de pedir dinero prestado. Según precisó una de las personas afectadas, señalaba que la prepaga no la cubría y que tenía leucemia.

La repercusión social en Luján fue inmediata. El caso trascendió el círculo íntimo y llegó a involucrar a varias familias del barrio. “Estafó a media ciudad, y me quedo corta”, afirmó Eugenia.

Al mismo tiempo Kablan indicó que una de las maniobras era: “en el cumpleaños de algún amigo o amiga le decía: ‘Che, te voy a regalar un viaje, porque te lo merecés, porque nos queremos, porque te quiero mucho, porque además yo soy azafata, tengo algún tipo de vínculo, puedo conseguir viajes baratos y te puedo regalar un viaje’”.

Seguidamente, pedía una foto del DNI y la persona mirando de frente con el documento en la mano. “El viaje nunca llegaba y tiempo después, cuando la amiga, a la que le había prometido el viaje, quería ir a sacar un crédito, quería hacer un movimiento financiero, estaba registrada en el Veraz. Ahí se enteraba que era una deudora irrecuperable”, detalló el periodista.

Las primeras denuncias penales surgieron en 2023, aunque algunos hechos previos ya habían sido informados a la fiscalía local. Actualmente, existen al menos cinco denuncias formales, y las víctimas impulsan una acción colectiva. “Nunca estuvo detenida; sigue viviendo al lado de mi casa”, expresó Eugenia.

El caso generó conmoción en Luján por la extensión y el método empleado. Las víctimas destacaron el componente emocional de las estafas: “No fue solo plata, perdí una amistad de toda la vida”, concluyó Eugenia.



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