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Immanuel Kant, filósofo: “La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte”


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La vida es un camino lleno de altibajos, sorpresas y momentos de calma . En ese recorrido, la capacidad de cada persona para adaptarse y responder a los desafíos puede marcar la diferencia entre una etapa tranquila y una llena de sobresaltos.

En este contexto, vale la pena recordar a Immanuel Kant , uno de los filósofos que revolucionaron la historia del pensamiento. Considerado uno de los máximos exponentes del criticismo y precursor del idealismo alemán, dejó una frase que sigue resonando: “La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte” .

Para Kant , la paciencia es una virtud fundamental para resistir la adversidad , especialmente para quienes se sienten en desventaja o limitados. En cambio, la impaciencia revela una falta de autocontrol y templanza, incluso en aquellos que cuentan con recursos y fortaleza para superar los obstáculos.

El filósofo alemán defendió la importancia de priorizar la serenidad frente a la urgencia , tomarse el tiempo para reflexionar y decidir con pensamiento crítico y razón, dejando de lado los impulsos y las decisiones apresuradas.

En tiempos donde la inmediatez y la ansiedad parecen ganar terreno, la mirada de Kant invita a frenar, pensar y actuar con calma . Su mensaje es claro: la verdadera fortaleza no está en la reacción rápida, sino en la capacidad de esperar, analizar y elegir el mejor camino.

Immanuel Kant fue un filósofo alemán del siglo XVIII, considerado una de las figuras centrales de la filosofía moderna y el principal representante del pensamiento ilustrado en Europa. Nacido en 1724 en Königsberg (actual Kaliningrado), dedicó toda su vida al estudio, la enseñanza y la reflexión filosófica, influyendo de manera decisiva en áreas como la ética, la epistemología y la filosofía política.

Su obra más influyente, Crítica de la razón pura, marcó un antes y un después en la historia del pensamiento al proponer una nueva forma de entender el conocimiento humano, basada en los límites y posibilidades de la razón. Además, Kant formuló una ética centrada en el deber y la autonomía moral, resumida en su célebre idea del “imperativo categórico”, que sostiene que las acciones deben guiarse por principios universales y no por intereses personales.


Fuente: TN


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