Home Ads

Demócrito, filósofo griego: “El que procrastina no dejará nada concluido ni perfecto”


Home Ads

Hace más de 2.400 años , en la lejana Grecia Antigua , un pensador dejó una advertencia que hoy suena más actual que nunca. Demócrito de Abdera , uno de los padres de la filosofía y pionero del atomismo, escribió: “ El que todo lo aplaza no dejará nada concluido ni perfecto ”. Una sentencia que, en tiempos de redes sociales y distracciones constantes, cobra una fuerza inesperada.

Aunque la palabra procrastinación se puso de moda en los últimos años, el problema es tan viejo como la humanidad. Ya Hesíodo , hace casi tres mil años, advertía: “No pospongas tu trabajo para mañana o el día siguiente”. Y después, otros gigantes como Marco Aurelio y Séneca insistieron en que postergar no es solo dejar tareas pendientes, sino perder oportunidades de vivir.

Demócrito fue tajante: el que siempre aplaza, nunca termina nada . Y mucho menos, algo bien hecho.

Para Demócrito , el “fuego del alma” se apaga si lo desperdiciamos en distracciones y caminos sin rumbo. Por eso, su receta fue clara: conocimiento, prudencia y acción . Nos desafía a dejar de abrir pestañas nuevas y a enfocarnos en terminar lo que empezamos.

¿Cómo vencer la procrastinación según la filosofía antigua? Dividir grandes tareas en pasos pequeños , reducir la ansiedad, crear rutinas simples y recordar que vivir es actuar hoy, no mañana. No se trata solo de ser productivos, sino de no dejar que entre lo que soñamos y lo que hacemos se abra un abismo de excusas.

Como decía Zenón , fundador del estoicismo: “ El bienestar se alcanza poco a poco y, sin embargo, no es poca cosa en sí mismo ”.

Nacido en Abdera alrededor del 460 a.C., Demócrito fue discípulo de Leucipo de Mileto y se animó a desafiar las ideas de su época. Junto a su maestro, propuso que la realidad está formada por átomos indivisibles que se mueven en el vacío, una visión que anticipó la física moderna.

Pero su curiosidad no se detuvo en la materia. Viajó por Egipto, Babilonia e India en busca de respuestas sobre el cosmos, la mente y la felicidad. Para él, vivir bien era alcanzar la eutimia , una serenidad interior que solo se logra con dominio propio y acción oportuna. Por eso, criticó con dureza el hábito de postergar las cosas.

Hoy, la neurociencia coincide con los antiguos filósofos: aplazar tareas no es solo un problema de organización, sino de autorregulación emocional . Cuando una tarea nos abruma, buscamos alivio inmediato: mirar el celular, ver una serie, prepararnos otro café. Esa gratificación rápida se transforma en un hábito que termina saboteando nuestra productividad.

El precio se paga caro: ansiedad, trabajos a medias, metas incumplidas y una sensación de vacío que nos aleja de lo que realmente queremos.


Fuente: TN


Home Ads

Home Ads
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo