
En Twin Lakes, Alaska, Richard Proenneke decidió alejarse de la sociedad y vivir durante más de 30 años en una cabaña que construyó con sus propias manos. Ahí llevó una vida completamente autosuficiente, aislado en plena naturaleza y lejos de cualquier comodidad moderna.
La historia se volvió muy conocida, ya que escribió más de 250 cuadernos y filmó todo el proceso durante su vida aislado. Además, Sam Keith utilizó el material para escribir el libro One Man’s Wilderness .
Aunque puede parecer una decisión improvisada, Proenneke llevó una vida totalmente planificada. Se construyó una cabaña con troncos y piedras del lugar, y la diseñó internamente para poder atravesar los fuertes inviernos de Alaska.
Para alimentarse, cazaba, pescaba y recolectaba comida . Además, se construyó un depósito subterráneo para que no se congele la comida durante los helados temporales, y recibía provisiones de amigos o pilotos que frecuentaban la zona.
Proenneke, que nació en 1916, había trabajado como mecánico en Kodiak luego de pasar varios meses internado por una fiebre reumática . Aunque se había ganado un nombre y era respetado en el rubro, con el tiempo ahorró y tomó la decisión de mudarse completamente aislado de la sociedad.
En 1999, cuando tenía 82 años, dejó su hogar y se fue a California junto con su hermano para pasar ahí sus últimos días de vida. Finalmente, murió en 2003 con 86 años y tomó la decisión de donar su cabaña al Servicio de Parques Nacionales .
Si bien para muchos puede parecer una decisión arriesgada, Proenekke encontró su propósito en Alaska y disfrutó de vivir más de tres décadas aislado de la sociedad. “Me pregunté si en ese momento alguien en el mundo era tan libre y feliz como yo” , escribió en uno de sus tantos diarios.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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