La Justicia de Río Negro ordenó que un hombre deberá pagar una cuota alimentaria por abandonar a su hija bajo la excusa de que lloraba mucho. Tendrá que aportar el 25% de su salario y el monto no podrá ser menor a un salario mínimo.
Todo comenzó cuando la beba tenía apenas 22 días de vida y el padre decidió irse de la casa. La Justicia calificó la actitud del hombre como maltrato infantil y como una forma de violencia económica contra la mamá.
La razón que dio el hombre para justificar su abandono fue insólita: le dijo que lloraba mucho y que no quería ser padre en esta etapa de su vida. Desde entonces, la madre —que cursaba el último año de su carrera universitaria— se hizo cargo de la crianza.
De acuerdo con el Poder Judicial de Río Negro, para sostener a su hija, trabajó doble turno como maestra de apoyo y afrontó los gastos sola. A pesar de sus intentos por incluir al hombre en los controles pediátricos y en los paseos, él nunca mostró interés.
Frente a la falta total de compromiso, la mujer recurrió a la Justicia y presentó una demanda por alimentos. El fuero de Familia de Roca le dio la razón y ahora el hombre deberá pagar el 25% de su salario como cuota alimentaria.
La cuota alimentaria y el salario mínimo
El fallo estableció que el monto mensual no podrá ser inferior al valor de un salario mínimo, vital y móvil. Para garantizar el cobro, la jueza ordenó que el descuento se realice directamente sobre los haberes del padre.
La madre también contó que percibe la Asignación Universal por Hijo, pero que el hombre se negó a renunciar para que ella pudiera cobrarla.
La jueza remarcó que la mujer se hizo cargo del cuidado personal de la nena y recordó que el Código Civil y Comercial le reconoce un valor económico a esas tareas. El fallo valora sostener la casa, hacer las tareas domésticas, acompañar con el colegio, llevar y traer a los chicos, cocinar y estar presente cuando se enferman.
Por otro lado, el hombre fue debidamente notificado, pero optó por no responder y tampoco se presentó a la audiencia que se había fijado para intentar llegar a un acuerdo. Para la jueza, ese silencio y la falta de participación dejaron en evidencia un desinterés por el bienestar de su hija.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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