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Un hombre fue condenado por abusar de su hija y sigue libre por “buena conducta”



Paloma tenía 11 años cuando su papá, Marcelo Ruiz, abusó de ella por primera vez. En 2020, después de varios aberrantes episodios, pudo verbalizarlo y radicó la denuncia junto a su mamá. Hace poco menos de un mes se llevó adelante un juicio por jurados que lo condenó a 18 años de prisión, pero el hombre de 59 años continúa libre “por buena conducta” y se volvió una pesadilla para la joven.

“Tengo miedo, no estoy tranquila. Tener que ver a tu violador en la calle impune es horrible”, dijo y aseguró que teme salir de su casa.

Para Paloma, que hoy tiene 19 años, fueron años difíciles: desde animarse a denunciar a revivir lo que había sufrido en manos de su padre. Incluso escucharlo decir que “eso no pasó”. “Dijo que era inocente, que no había hecho nada, nunca lo admitió”, detalló.



El acusado llegó en libertad al juicio que se desarrolló en mayo durante tres intensas jornadas: “Fue rápido en sí, pero para mí fueron interminables”. Tras ello, el jurado resolvió que Ruiz es culpable de los delitos de “abuso sexual gravemente ultrajante y abuso simple agravado por el vínculo”.

La querella pidió 30 años de prisión; la fiscalía, 20 y la defensa solicitó que fueran solo ocho años. Finalmente, fue condenado a 18 años de prisión.

Fernanda Petersen, abogada que representa a la víctima, junto al fiscal pidieron además la detención inmediata pero el pedido fue denegado. ¿Por qué? Porque consideraron que el imputado había tenido buena predisposición durante el proceso y que “no entorpeció la causa”.

Un mes después, en la audiencia de cesura, se reiteró el pedido de detención y la Justicia volvió a negarlo, aunque aceptaron que se le prohibiera la salida del país. La tercera solicitud tuvo el mismo resultado: “El juez dice que no hay peligro de fuga y que estuvo presente en las audiencias”, precisó Petersen.



Al permanecer libre, Ruiz hace vida normal: “Trabaja como si nada y se da el lujo de decir que todavía no está condenado. Es una tomada de pelo para nosotras. Tengo que salir a contarlo porque no se puede entender que dejen a un violador suelto”, reclamó su hija.

Según detalló la abogada, el imputado estará libre hasta que quede la sentencia firme. Es decir, pueden ser tres meses, seis o un año, lo que termina siendo un peligro para Paloma y su madre, Luciana.

En ese sentido, la mamá de la joven sostuvo: “No queremos que ande suelto porque puede seguir abusando de otras chicas. Nosotras, con botón antipánico, estamos presas de un violento que tiene que cumplir con su condena”.

“Nunca pensé que mi papá me podía hacer eso”

Ruiz no tenía demasiado vínculo con su hija. Se había separado de Luciana poco tiempo después del nacimiento de Paloma y las visitas eran esporádicas.

La mayoría de los encuentros eran en lugares públicos, a la vista de todos. Sin embargo, los episodios -dos a los 11 años y dos a los 15- ocurrieron cuando iba a la casa de él: “¿Cómo iba a desconfiar? Era mi papá, confiaba en él. Nunca pensé que me podía hacer eso”.



En esa línea, recordó que la última vez la amenazó de muerte para mantenerla en silencio: “Con armas y con una navaja, si decía algo me mataban a mí y a mi vieja”.

No sabía cómo contarlo, qué decir, de qué manera afrontar la situación. Tenía miedo. Logró ponerlo en palabras en terapia y se presentó en la comisaría: “Primero denuncié que me había tocado. Después hice la ampliación y di detalles de lo que había pasado”. Tuvo que someterse a pericias físicas y psicológicas, que confirmaron el horror.

“Una violación es algo aberrante y más siendo el padre. Fue todo muy movilizante, mucha bronca y dolor porque le arruinó la vida a su hija”, indicó la mujer. Y agregó: “Paloma está con tratamiento psicológico y nos sentimos acompañadas, pero necesitamos justicia y justicia va a haber cuando esté preso. No pido otra cosa, que pague lo que hizo”.

Según aseguraron a este medio, hay otra joven que fue víctima de Ruiz y que se contactó con la familia cuando se enteró de lo sucedido, pero atemorizada, decidió no hacer la denuncia.

Una relación tóxica y los antecedentes de violencia de género

La violencia por parte de él no era novedad: la madre de Paloma lo había denunciado diez veces y la Justicia ignoró los pedidos de auxilio.

“A los cuatro meses de salir con Marcelo quedé embarazada y me pidió el ADN para saber si era hija suya. Desde ese entonces la relación fue muy conflictiva y tóxica. Me pegaba y me pedía perdón, me decía que iba a cambiar y yo lo perdonaba; así era nuestro círculo enfermizo”, recordó Luciana.

La primera denuncia que hizo fue cuando Paloma tenía cuatro meses: “La dejó marcada porque lloraba y no la podía calmar. Le dejó moretones en los tobillos”.

También amenazaba con sacarle la tenencia de la bebé: “Me la quería sacar. Otro día me estampó contra un auto porque la quería sacar del cochecito y un chico que hacía de cadete me salió de testigo. Fui a hacer la denuncia y el policía me dijo que ‘solo lo iban a notificar a él’”. Ante esa situación, su hermana enfurecida cuestionó la actitud: “¿Tiene que aparecer muerta para que hagan algo?”. “Lamentablemente sí”, le contestó el oficial. “Nadie hizo nada. Todos te dicen que denuncies, pero pasan estas cosas y se podría haber evitado”, remarcó la mujer.

Este miércoles llevó adelante una movilización frente a los tribunales de Bahía Blanca a modo de protesta. Mientras se realizaba la marcha, tomaron conocimiento de que Ruiz se fue del domicilio y tuvo que intervenir la DDI para localizarlo, aunque todavía no hay novedades. En ese contexto, la joven insiste con la necesidad de que la Justicia aprese a su padre para empezar a sanar.



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