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L-Gante seguirá preso por amenazas, privación de la libertad y tenencia de droga



Elián Ángel Valenzuela, más conocido como L-Gante, fue procesado con prisión preventiva por amenazar y privar de su libertad a dos personas en General Rodríguez, a fines de mayo pasado. Seguirá detenido –condición en la que está desde el 6 de junio– porque “subsisten los riesgos procesales”, según informaron fuentes judiciales.

En la resolución de 23 páginas –a la que tuvo acceso LA NACION–, el juez de Garantías N°2 de Moreno-General Rodríguez, Gabriel Castro, consideró a L-Gante “autor penalmente responsable de los delitos de “amenazas simples en concurso real con privación ilegítima de la libertad, en concurso ideal con amenazas coactivas” en perjuicio de Darío Gastón Torres.

Y lo halló, prima facie, responsable de “privación ilegítima de la libertad en concurso ideal con amenazas simples” en perjuicio de Rosa Catalina Passi. También se le atribuyó la “tenencia simple de estupefacientes”, delito por el cual el juez Castro resolvió “ampliar la detención” del cantante que encabeza el movimiento “Cumbia 420″.

Queda pendiente de resolución una eventual morigeración de la prisión preventiva de L-Gante, que podría cursarse en la modalidad de detención domiciliaria.

El juez Castro hizo lugar al pedido de prisión preventiva a cargo del fiscal Raúl Villalba, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°9 de Moreno-General Rodríguez.

En su escrito, el juez Castro indicó que “el plexo probatorio reseñado resulta del todo verosímil, coherente y de suficiente entidad” como para dar por justificada la existencia de los delitos achacados”.

“Los elementos de cargo colectados resultan ser concordantes entre sí, no presentan indicio de mendacidad alguna y se direccionan en sindicar al nombrado como probable autor de los ilícitos enrostrados, poniéndolo en circunstancias de tiempo, modo y lugar, en el preciso escenario de los hechos”, sostuvo el magistrado en su fallo.

Fundamentos

Tras analizar las declaraciones de las víctimas y de testigos, y el descargo del acusado, el juez Castro se abocó a analizar si había “peligros procesales” que le impidieran permitirle a L-Gante seguir el curso del proceso en libertad.

Al respecto, señaló que “aunque disminuidos, existen riesgos procesales” en la causa, de modo tal que coincidió con el requerimiento del fiscal de la causa, Raúl Villalba y dictó la prisión preventiva.

El magistrado no hizo lugar al cambio de carátula e inmediata libertad planteado por la defensa, aunque dejó abierta la posibilidad de una posible morigeración de la prisión preventiva, si es que el acusado la requiere formalmente.

La defensa de L-Gante, a cargo del abogado Pablo Merlo, había considerado que “no se encuentran acreditados los requisitos de los delitos de privación, amenazas y tenencia de estupefacientes”; y solicitó que se le impute solamente el delito de amenazas simples.

En tanto, el fiscal Villalba se opuso a este pedido de la defensa al considerar que “subsisten los peligros procesales”, a que “la víctima Passi mudó misteriosamente su testimonio”, que “continúan las amenazas sobre las víctimas” y, además, se encuentra pendiente de resolver el recurso de apelación contra la excarcelación extraordinaria”.

Hace un mes, lo primero que quiso aclarar Elián Valenzuela cuando comenzó su declaración indagatoria fue la imputación por el delito de tenencia simple de estupefacientes. L-Gante, dijo que un amigo suyo (R.E.G.), “con autorización para tener cannabis”, se hizo cargo de la marihuana secuestrada por la policía bonaerense en el allanamiento donde fue detenido, procedimiento hecho en su casa, en el Lote 165, Sector 1 del Country Club Banco de la Provincia de Buenos Aires, situado en la localidad de Francisco Álvarez, Moreno. Después, sin responder preguntas del Ministerio Público Fiscal, el músico negó todas las acusaciones que pesaban sobre él. Afirmó que no había tenido retenida a ninguna persona contra su voluntad y que no había amenazado a nadie. “Yo solo quería hablar de macho a macho [con el denunciante]. Esas fueron mis palabras: ‘Yo quiero hablar con vos’”.

Así lo pudo reconstruir LA NACION de fuentes que tuvieron acceso a la declaración indagatoria de L-Gante. Valenzuela, de 23 años, está detenido e imputado de “amenazas simples, privación ilegal de libertad, amenazas coactivas agravadas por el uso de armas de fuego y tenencia simple de estupefacientes”.

Los hechos

La investigación que llevó a prisión al líder de la denominada Cumbia 420 comenzó el 27 de mayo pasado, después de una denuncia presentada por Torres, empleado de la Municipalidad de General Rodríguez y vecino del barrio Bicentenario, donde vivió L-Gante hasta que se mudó al country.

“En un lapso de, aproximadamente, veinte minutos, L-Gante retuvo a las víctimas [el denunciante y una mujer que también trabaja en el municipio] contra su voluntad con el fin de obligar a una de ellas que intercediera en un procedimiento que realizaban agentes de la Guardia Urbana Municipal de General Rodríguez. Valenzuela quería que la víctima usara sus influencias por la función que desarrolla en el municipio para que liberaran a los integrantes de su círculo de amigos. Al tomar conocimiento de que no se había tomado temperamento restrictivo de libertad para con su grupo de amigos, decidió liberar a las víctimas, en virtud de no necesitar de sus influencias”, describe el expediente judicial.

L-Gante negó todas las acusaciones. Sostuvo que no obligó a nadie a subirse a su camioneta BMW. “Comenzamos a hablar con Gastón, mis palabras eran preguntarle qué fue lo que pasó, ‘necesito que me expliques qué pasó, quienes se pelearon, con quién de mis amigos se habían peleado y por qué’”, sostuvo el músico en parte de su declaración indagatoria ante el fiscal Villalba, agregaron las fuentes consultadas.

Las palabras del cantante se contradicen con lo que declaró el denunciante. “Elián, a punta de pistola me dijo que suba a la camioneta con él, si no nos quemaba [en referencia a que sería asesinado] a todos. Nos apuntaba a mis hijos y a mí. Entonces subí”, afirmó el empleado municipal.

Según consta en la causa, ese día a la mañana, a la salida del boliche “Río”, hubo un incidente con varios jóvenes integrantes de La Mafilia, el grupo de amigos y músicos que encabeza L-Gante. Primero hubo una discusión entre una chica y la hija de Torres, y luego un Peugeot 307 con miembros del grupo de L-Gante se subió a la vereda y estuvo a punto de atropellar a Rosa Passi.

Torres discutió con esos jóvenes y con otros que salieron del boliche y dijeron que eran de la Cumbia 420. “Nos empezaron a gritar, pero quedó ahí; nosotros nos subimos a nuestros autos y nos fuimos”, declaró el denunciante. “Fue todo una pelea de borrachos”, declaró Passi en el expediente.

Cuando iba para su vivienda, Torres comenzó a recibir amenazas, dijo. “Me llamó Elián amenazándome con que yo no me tenía que haber metido con la Cumbia 420, que me iba a matar a mí y a toda mi familia y que estaba yendo para mi casa”, declaró.

Luego, según la denuncia, integrantes de La Mafilia fueron hasta su casa y lo agredieron físicamente tanto a él como a su familia; acto seguido pasó por el lugar una BMW blanca conducida por Valenzuela, que bajó el vidrio, le apuntó con un arma y obligó a Torres a subirse.

A los pocos metros también fue interceptada y obligada a subir al mismo vehículo una joven, vecina del músico de cumbia–trap, que había participado de la primera discusión con los amigos de L-Gante, según la denuncia.

Después –y siempre al estar de los dichos del abogado denunciante–, algunos integrantes de La Mafilia fueron demorados por la policía y L-Gante regresó hacia donde estaba el móvil, bajó el vidrio y les dijo a los agentes: ‘Largame a los pibes o a este te lo mato’”, en referencia a la víctima retenida en la camioneta BMW blanca de Elián Valenzuela.

“Me decía que libere a su gente porque me mataba. Yo le decía que no podía hacer nada, pero él me pedía que llame a alguien. En un momento llamó a alguien y dijo ‘vayan para la quinta que llevo un paquete que hay que hacer boleta’, en referencia a mí. Seguía diciéndonos que liberemos a la gente, que si no me mataba y después iba a ir a buscar a mi familia. Llamaba a su gente diciendo que iba para la quinta, que tenía que hacer cagar a un gil”, declaró el denunciante.

Torres permaneció 23 minutos cautivo dentro de la camioneta hasta que L-Gante recibió una llamada en la que le dijeron que sus amigos habían sido liberados por la policía bonaerense; entonces hizo bajar a las víctimas en una estación de servicio de la vieja ruta 7 y la avenida España, en General Rodríguez.

L-Gante, en su indagatoria, puso énfasis en afirmar que los dos empleados de la Municipalidad de General Rodríguez subieron a su camioneta por su propia voluntad. Contó que con el denunciante siempre tuvo una relación como si fuera “su padre” y que el hombre le daba consejos, pero que en los últimos seis meses, cada vez que iba a su casa, era para pedirle dinero y que lo acompañara a las ollas populares para regalar golosinas. “Peticiones las cuales yo siempre rechacé o dije que no, porque a mí nunca me agradó ni me dio incentivación pertenecer a su campaña”, enfatizó.



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