Alerta por escorpiones, serpientes y arañas que podrían llegar a la Ciudad por el cambio climático

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Este paper --uno internacional y firmado en primer lugar por un experto en genética argentino-- tiene todo lo necesario para llevar al borde de un ataque de nervios hasta a la persona menos fóbica. Para quienes ya les tenían miedo (o asco) a las serpientes y los escorpiones, la sensación será aún peor.

Afirma que en las próximas décadas por el cambio climático se modificará la lejana interacción de humanos y mascotas con estas criaturas venenosas en las grandes ciudades.

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Y el nuevo vínculo no traerá mayor paz. Habrá más picaduras letales.

También eventuales retrocesos para la ciencia, que utiliza este tipo de venenos para desarrollar fármacos contra enfermedades como la artritis, la diabetes o el cáncer.

¿Por qué estas especies venenosas se "mudarían" de las zonas rurales a a la ciudad? ¿Habrá accidentes por este contacto en regiones como Argentina, donde antes casi no ocurrían en zonas urbanas? ¿Desaparecerán especies que pueden ser de utilidad para alguna cura? ¿Ya se está modificando esa interacción?

"Por ejemplo, algunas especies de escorpiones ya han mostrado adaptarse relativamente bien a ambientes urbanos", explica a Clarín Pablo Ariel Martinez.

Es el genetista, oriundo de Caleta Olivia, Santa Cruz, que desde Brasil coordinó el equipo de investigadores del grupo de Biogeografía y Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), España, la Universidade Federal de Sergipe (UFS) en Brasil y la Universidad de Costa Rica (UCR), y que hace una semana publicó "Animales Venenosos en un mundo cambiante" en la revista Global Change Biology.

Los datos disponibles apuntan que la mayor tasa (individuos accidentados cada 100 mil habitantes) de accidentes con serpientes, arañas y escorpiones en la Argentina ocurren en Catamarca, Santiago del Estero, Tucuman y La Rioja.

Los escorpiones que "se acercarían más" a Buenos Aires son varias especies del genero Tityus carrilloi. Miden entre 5.5 y 6.5 cm y su veneno es neurotóxico: inmoviliza para subyugar a sus presas o disuadir a sus depredadores.

Hoy ya son los de mayor preocupación para la salud pública dentro de los escorpiones que habitan Argentina. Pueden generar casos graves de envenenamiento, principalmente en niños.

Tales bichos, en un modelo hipotético, van a tender a ampliar a su distribución hacia el centro del país y podrían empezar a ser más frecuentes en ciudades como la de Buenos Aires.

"Y situaciones similares pueden ocurrir con otras especies que hoy se encuentran en su ambiente natural, pero que al ser degradado empiezan a utilizar los espacios urbanos", dice Martínez.

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Lo que hay que entender es que no todas las especies se adaptan bien a ambientes urbanos, la mayoria no lo consigue. Pero las que se adaptan, encuentran en la ciudad un ambiente donde no tienen muchos predadores y pueden aumentar su densidad sin tantos limitantes.

El año pasado fueron notificados a nivel nacional alrededor de 4.700 casos de alacranismo. Según el experto, que la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires hoy no tengan un gran número de interacciones no quita que con los cambios climáticos algunas especies que antes no eran muy comunes empiecen a tornarse frecuentes.

Lo mismo puede pasar acá con las arañas, no necesariamente venenosas como la Viuda Negra de África, o la serpiente, también africana, Bitis rhinoceros, mencionadas por este artículo científico. Las arañas viuda negra están en zonas rurales del país y las Viudas Marrones en todas las zonas, pero no tienen un nivel de toxicidad alarmante.

¿También llegarían acá especies venenosas nativas de países más tropicales? Sí.

"Una especie que se distribuye (el espacio que ocupa) en el sur de Brasil, por ejemplo, puede ante un aumento de la temperatura en las próximas décadas desplazarse hacia el sur, en busca de temperaturas que le permitan sobrevivir, y podrían llegar a regiones de Argentina o Uruguay. Esto puede llevar a que personas y animales domésticos entren en contacto con especies con las que antes no estaban en contacto. No solo por el cambio climático, también por la degradación del ambiente".

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Un punto importante es que muchas de estas especies venenosas controlan otras especies que pueden transmitir enfermedades. Las serpientes son excelentes controladores de roedores.

Dentro de las serpientes, las de mayor preocupación en nuestro país con 10 especies del género Bothrops, conocidas genéricamente como “yarará”. Son las responsables de alrededor del 98% de los accidentes por serpientes en la Argentina. Del resto se ocupan las de "cascabel" o, técnicamente, Crotalus durissus terrificus.

¿Como evaluaron tiempo y lugar de "avance" de estas especies venenosas? A través de modelos matemáticos orientados a la ecología. 

"Nos ayudan a prever si van a ocupar áreas grandes o menores en el futuro. Los modelos pueden indicar si una especie se 'siente bien' en un ambiente urbano. Es muy difícil saber el momento exacto en que una especie va a empezar a aparecer en una ciudad. Va a depender de muchos factores y del lugar en el mundo", aclara.

Hay lugares en que los cambios climáticos van a ser mas intensos que en otros. También dependerá del impacto que exista en el ambiente y de las especies que existan previamente en las ciudades. "Por otro lado, las especies venenosas tambien pueden llegar a una zona urbana en cualquier momento, favorecidas por las personas, por ejemplo, en camiones de frutas", explica.

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Diversos estudios apuntan a que muchas especies van a perder áreas, lo que las puede tornar vulnerables hasta extinguirse. Y las venenosas no son la excepción.

"Actualmente se estima que existen muchas que todavía no son conocidas por la ciencia, muchas otras que sí las conocemos pero no la composición de sus venenos y mucho menos su acción farmacológica", agrega.

Entonces, muchas especies venenosas pueden estar más cerca o incluso desaparecer en un futuro y, con ellas, sus venenos, que podrían salvar vidas.

Los escorpiones "temidos"

Todos los escorpiones son venenosos, pero solo unas pocas especies (principalmente algunas del genero Tityus) son de preocupación para la salud pública. El veneno de la mayoria de las especies de escorpiones no es de peligro para personas, sí el del Tityus carrilloi.

"Como la mayoria de los escorpiones, tiene habitos nocturnos y tiende a adaptarse bien a ambientes urbanos. Se alimentan de cucarachas y otros insectos principalmente", detalla Martínez.

¿Cómo mantenerlos lo más lejos posible de personas y mascotas? "Hay que mantener los patios de las casas limpios, sin escombros, y controlar las cucarachas. Esas suelen ser medidas efectivas para evitar la presencia de los escorpiones".