PINAMAR: ¿Por qué se vuelve tan difícil infraccionar a los cuatriciclos?

 


La calle que más al norte llega en Pinamar es la que desemboca en Kota Beach. Si bien el curso sigue hasta el parador El Más Allá, todos saben que sólo debe usarse como salida. Si vas en auto Tenes que estacionarlo sobre los laterales y si uno sigue más adelante, siempre, es bajo su responsabilidad.


Allí está el último control de personal de tránsito de la Municipalidad de Pinamar. CNM estuvo en el lugar y, de momento, no se podía labrar ninguna multa. Todo por una sencilla razón: los agentes precisan de apoyo policial y allí están solos.


Ese viejo enfrentamiento que parece persistir entre provincia y municipio en cuestiones de seguridad parece plasmarse allí. El personal tiene los talonarios para infraccionar en los bolsillos pero nadie lo saca porque se exponen a enfrentamientos.



“La tarea es de concientización”, repiten al tiempo que paran a cada cuatri o UTV que llega el sitio. Allí todo parece normal: sus cascos colocados, maneja una persona, a lo sumo un tripulante y todos tienen los papeles. 


Quienes vienen con un vehículo prestado enseguida tocan bocina o hacen un llamado y de una camioneta alguien baja con toda la documentación.


Parece el destino menos aconsejado para hacer una cobertura. A tan solo 5 kilómetros todos entran libremente desde la Ruta 11. Ni hablar si llegan desde Costa Esmeralda por la playa. 


Cerca de media docena de cuatriciclos con dos policías cada uno de la UTOI pasan por el lugar y bajan a la playa. Nada podrán hacer contra miles de camionetas y cientos de estos vehículos que se meten en las denominadas “ollas” aunque en realidad es un nombre top a lo que sería una palangana que conforman los medanos.


Todos los días la arena se mueve de lugar. Desde la mañana, los primeros en llegar trazan una especie de caminos a circular como de entrada o de salida. Pero solo pocos los entienden. Por eso se producen los choques frontales. De un lado suben para salir por un camino que fue trazado para entrar. Ven la huella y se mandan. Nada importa en un terreno que es privado y en donde nadie tiene alcance jurisdiccional.



Todos los vehículos, por ley, deberían tener una “antena”, aunque en realidad es un alambre semi rígido de dos metros con un banderín. Eso, tal vez, serviría para dar un segundo de ventaja y ver si alguien viene del otro lado de médano.


“Uno se clavó, vayan a ayudarlo” repiten 1 o 2 veces por día los que salen. La explicación no se entiende si es porque se encajó alguien o porque se dio vuelta. Nadie se hace mucho problema porque se se metieron ahí, en donde ni la señal de celular llega, es difícil que vayan a rescatarlos hasta que no llamen al 911.


La ley de la selva. Sin multas, con atajos o esquives y con la mayoría de conductores a los que nada les importa. Entrar hoy a la Frontera es una lotería.