Cinco amigos recorren el país en bicicleta para juntar cartas donde los niños cuentan sus sueños

Les cuesta. No son deportistas entrenados. Al contrario, a algunos ya les pesa la edad y algunos problemitas de salud. Pero una vez arriba de la bicicleta todo ese malestar desaparece, la meta es clara y transformadora. 

“Pedaleamos muy despacio pero vamos muy lejos”.

Dijo Juanjo Vargas, el comunicador de este equipo de cinco amigos que ya concluyó seis circuitos por el país con una sola pregunta para los niños: ¿Qué te gustaría ser cuándo seas grande? Una interrogante que abre un debate infinito lleno de ilusiones.

Compañeros y agentes de cambio

Hace una década los cordobeses Juanjo Vargas (52), Santiago Fernández (50), Rodolfo Deccico (51), Federico Giacomino (50) y Pablo Pascual (51) fundaron El Cruce por la Educación. 

“Nos conocimos en la juventud jugando al rugby, y desde el 92 nos reunimos todos los jueves″.

Relató Juanjo. En uno de esos encuentros surgió la problemática de la inseguridad. 

“Uno de nosotros había sido víctima. Empezamos a pensar que llevaba a alguien a robar, lastimar a otro... discutimos cómo solucionarlo con ideas de todo tipo. Como padres nos centramos en el tema de la educación como valor fundamental”.

Agregó.

Esa charla fue la antesala de lo que vino después. 

“Podría haber quedado en la nada como tantas otras, pero acá quisimos dejar de lado las teorías y pasar a la verdadera acción con una consigna sencilla que para nuestra sorpresa fue muy bienvenida”.

Es así que en 2011 salieron en bici de Córdoba Capital rumbo a San Juan pasando por las escuelas que se encontraban en el camino. La primera parada fue en la localidad de Copina, luego atravesaron las Altas Cumbres y llegaron hasta la primera escuela que fundó Domingo Faustino Sarmiento en San Francisco del Monte de Oro, en San Luis. Allí recogieron en distintas cartas los deseos de chicos de cuarto, quinto y sexto año. Después siguieron por El Encón e ingresaron a San Juan. 

“La respuesta fue sumamente positiva. Entendimos el poder de esa simple pregunta, porque revela mucho más que sueños... invita a imaginar un futuro mejor. Los chicos plasman en el papel soluciones a sus realidades”.

Con el tiempo contagiaron su entusiasmo y se sumaron colaboradores. El Cruce por la Educación tomó forma hasta convertirse en lo que es hoy en sus seis ediciones (2011 a 2015). Hasta el momento recibieron 230.000 cartas, y han recorrido más de 10 provincias. Van por más.

Hoy los chicos, sus padres y sus maestros esperan ansiosos a los carteros motivacionales. 

“Se comprometen con la iniciativa y semanas previas abren el debate acerca de los sueños de cada uno. Cuando llegamos a cada espacio, es una verdadera fiesta. Un intercambio único”.

Este equipo de “gordos” -como se dicen de manera cariñosa- en 2014 se puso un meta ambiciosa: llegar al Vaticano. Y para esto sumaron un nuevo interrogante: ¿Cómo cambiarías el mundo?

El punto de partida fue Villa Cura Brochero. Desde allí, con una gran cantidad de cartas, comenzó el recorrido de 308 kilómetros hasta Villa María. A la semana, el grupo viajó en avión hacia Europa, donde pedaleó 2710 kilómetros. Desde Loyola, cumplió tres etapas en España, tres en Francia y otras cuatro en Italia, donde el 18 de septiembre se reunió con el Papa Francisco y le entregó 100.000 cartas con testimonios de chicos y chicas argentinos.

“En cada una de estas campañas, quienes integramos el Cruce por la Educación resignamos actividades profesionales y compromisos personales para compartir una misión que, a estas alturas, entendemos como un deber de ciudadanos comunes comprometidos”.

2016: Una pausa para volver más fuerte

La idea de los cinco tuvo un efecto contagio positivo. En el camino no solo se sumaron colaboradores sino que además se logró hacer intercambios entre escuelas de diversas provincias. 

“Hubo cartas que iban de Mendoza a San Juan, así cada alumno podía conocer a otros chicos de la Argentina, algo super enriquecedor”.

Estaban preparados para volver a la ruta cuando Juanjo sufrió una grave neumonía bilateral. 

“Los médicos me dijeron que me quedaban tres meses de vida, así que durante ese tiempo me dediqué a despedir a los míos”.

Pero el terrible pronóstico -como es obvio- no ocurrió, aunque estuvo durante dos años en rehabilitación para recuperar la capacidad pulmonar perdida. 

“Esto se hace en grupo, si uno baja es difícil llevarlo a cabo porque cada uno tiene una función indispensable”.

Admitió.

-¿Qué aprendés de los chicos?

-Lo que ya sabía antes de empezar este proyecto, que son puros y sanos. No importa si van a una escuela pública, privada, rural... sus sueños son muy similares, lo que los diferencia es la instrucción. Lo que los corre de ese camino es el contexto, por eso la educación juega un papel clave en su red de contención.

En 2020 quisieron retomar y llegó la pandemia. Incansables en este 2021 retornaron con fuerza. El 8 de septiembre salieron hasta la única escuela albergue en Puente del Inca, en Mendoza, donde se encontraron con solo diez alumnos. Entre tantos escritos Juanjo se emocionó con el de una niña de 10 años. 

“En su papel decía ‘quiero ser actriz’. Me conmovió, porque es un pueblito donde no hay cines, ni teatros ni medios de comunicación... y esta pequeña de anima a soñar a lo grande. No es la única que guarda esperanzas, hay otros miles de niños que sueñan. Y esa esperanza anticipa una felicidad por venir”.


 


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