MADARIAGA: Desde hace años hacen pintadas y posteos en su contra y vive un calvario por delitos que jamás cometió

 

Iván Dragojevich tiene 44 años y aún no encuentra respuestasal ataque que sufre contra su persona desde hace unos 8 años: recurrentes pintadas aparecen en ingresos a la ciudad y en el interior del casco urbano acusándolo de delitos como la pedofilia.

 

Pero el reconocido jugador de fútbol del ambiente local nunca fue denunciado ni mencionado en causas penales y, mucho menos, por delitos de tamaña gravedad.

 

Durante todo este tiempo hizo un trabajo silencioso. Cada vez que supo de una pintada, fue en persona, tomó fotos, las borró y fue a la comisaría a denunciar. Sólo en 2020 hizo unas 14 presentaciones en la comisaría y la justicia aún no le da respuestas.

 

Por eso, cansado, recurrió a los medios para contar su problema. Lo hace porque tiene familia y, ahora, el sistema de ataques evolucionó y pasó a redes sociales por lo que el alcance es mayor y recibe amenazas a través de comentarios.

 

En todo este tiempo nadie vio nada. El o los atacantes usan zonas sin cámaras y lo hacen cuando nadie anda por la calle. Sólo alguna vez lo hicieron debajo de una cámara municipal pero no pudo obtener la grabación.

 

Hoy Iván muestra su impotencia.

 

Mucha gente cree lo de las redes sociales. Los invito a que se acerquen o vayan conmigo al juzgado o comisaria de la mujer y van a ver que no hay ninguna de nada, ni habrá una denuncia nunca sobre este tema. A la gente le pido que tengan cuidado con los Facebook falsos porque es fácil ensuciar. No saben la impotencia que se genera y no hay respuesta de nada. Me ensucian hasta que me pase algo algún día. Uno siente impotencia y junta pruebas y hace la denuncia y queda todo estancado.

 

El ex jugador de Huracán de Tres Arroyos que llegó a disputar cotejos en primera división asegura que la pandemia hizo todos los trámites más lentos.  “Siento impotencia muy grande y esto no avanza y me da a pensar un montón de cosas que no quiero decirlas porque no sé si es un chiste o apropósito ni quiero victimizarme ni nada”

 

En varias oportunidades habló para que, al menos, se rastree la IP de la que parten los mensajes de redes sociales, pero todavía no obtuvo resultado alguno.

En su relato expresa malestar que siente cuando le ha tocado viajar con Juventud Unida a jugar a otras ciudades en donde los contrincantes o la hinchada rival hace referencia al tema.

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