Hay furor por las piletas y los proveedores no dan abasto

 

 

Para muchas familias fue una de las alternativas que se empezó a evaluar ante la extensión de la cuarentena. En pleno invierno, cuando quedó en evidencia que la pandemia iba a durar más de lo previsto, la posibilidad de planificar un viaje de vacaciones para el verano asomaba difícil y cobró fuerza la posibilidad de disfrute en casa: una pileta.

 

¿Cuánto saldrá? ¿Se podrá instalar en nuestro patio? ¿Llegarán a hacerla antes de fin de año? Las preguntas y el entusiasmo se replicó en toda la región con una demanda creciente: se multiplicaron los pedidos, hay demora de meses en los turnos y los instaladores rechazan trabajo.

 

Los referentes del rubro más experimentados de la ciudad coinciden: nunca hubo una demanda similar. El trabajo se multiplicó y actualmente no se llega a satisfacer la demanda.

 

En general, los que buscan instalar una pileta en su casa se inclinan por opciones: la de fibra de vidrio o la de material.

 

La primera es más económica y se instala rápidamente aunque en la actualidad hay que tener en cuenta la posibilidad de conseguir todos los elementos necesarios para su funcionamiento. La de material es algo más costosa. Si bien los valores varían según las características y el tamaño de la pileta, una de material ronda los 500 mil pesos y una de fibra los 300 mil.

 

“Explotó hace tres meses. La gente empezó a ver que venía el verano y que iba a estar complicado viajar o ir a la playa y se inclinó por la pileta. De construir una por mes, pasé a tres y estoy rechazando trabajo. Hoy, los turnos para febrero los tengo a todos dados”, contó Cristian Deloso de Cristian Piscinas.

 

El instalador de Sierra de los Padres señaló que por la inestabilidad económica hay problemas para conseguir todos los materiales e insumos. “Hace un mes que no agarro piletas. He tenido gente que me ha querido dar el 100% adelantado”, ejemplificó.

 

Según el movimiento que percibió en su negocio, Deloso reveló que el pico de la demanda se dio hace algunos meses cuando empezó a subir el valor del dólar.

 

“Rechazamos trabajo”

 

Guillermo Espósito lleva 45 años en el rubro y no duda en asegurar que nunca vio una demanda similar. “Para esta época, siempre tenemos mucho laburo, pero nunca como este año. Estamos excedidos y rechazando trabajo”, graficó.

 

“Hasta fines de enero no puedo tomar nada. Se está rechazando trabajo y por lo que hablo con otros colegas están todos desbordados: algunos ni siquiera pasan precios porque no pueden entregar la pileta”, subrayó y celebró el impacto positivo para el sector. “Gracias a esto se está dando trabajo a mucha gente, hay una gran demanda de albañiles y peones”, apuntó.

 

Por otra parte, el responsable de Acqua trazó diferencias entre la época en que empezó trabajar en el rubro y la actualidad.

 

“Antes hacía una piscina y vivía todo el año”, comparó y explicó que antes se trataba de una iniciativa para los sectores de alto poder adquisitivo mientras que hoy se están instalando piletas en muchos hogares de clase media.

 

La fecha de habilitación del local de José Wagner Piletas es 1967 y desde hace años el local se mantiene en actividad con la venta e instalación de piletas de fibra de vidrio.

 

“No recuerdo una demanda de este nivel. Este verano va a ser atípico y nunca tuvimos tantos pedidos. Antes quizás se vendían dos por semana y ahora esa misma cantidad es por día”, contó Erica Wagner.

 

La responsable del comercio familiar destacó que la mayor parte de los pedidos se hacen en forma personal en el lugar. “El cliente quiere venir y ver si está todo porque necesita asegurarse de que haya stock. Una vez que elige se le da un turno”, comentó.

 

La instalación de una pileta de fibra se hace en poco tiempo. Si bien depende de las características de la piscina y del lugar, una de las más grandes que son de 8 metros, queda lista en tres días mientras que si el tamaño es menor se puede colocar en una jornada.

 

Ante la fuerte demanda, la disponibilidad del material es uno de los inconvenientes para muchos instaladores. Sin embargo, Erica admitió que si bien hubo algunos problemas con la entrega de los filtros cuando el dólar se disparó, luego se solucionó. “Nosotros tenemos una fábrica de piletas que trabaja exclusivamente para nosotros.

 

No somos improvisados, este negocio lo inició mi papá en 1967 y es familiar: acá siempre te va a atender un Wagner”, contó orgullosa.

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