FINALMENTE LLEGÓ: Caminó 400 km desde Santa Clara del Mar hasta la Casa Rosada para pedir Justicia por su hijo que murió atropellado


En su estado de WhatsApp, Guillermo Ovejero deja en claro cuál es la meta:

“Mi promesa… Será justicia”

Bajo esa premisa, está dispuesto a todo. Incluso a caminar 400 kilómetros. Con una mochila, una carpa, una bolsa de dormir, un par de baterías portátiles para cargar el teléfono celular, algo de comida y de ropa. Y una bandera con el rostro de su hijo.

El martirio de Guillermo comenzó el 27 de julio de 2017 cuando un automovilista identificado como Pablo Sebastián Pérez tomó desde la ruta y a toda velocidad la rotonda del segundo ingreso a Santa Clara del Mar. Por la maniobra, chocó contra la estructura, perdió el control y terminó impactando contra la moto en la que viajaba Martín Ovejero, de 22 años, que falleció.
Según afirma la familia de la víctima, durante el juicio los peritos constataron que el auto de Pérez circulaba a 172 kilómetros por hora en una zona en la que el máximo permitido es de 40 km/h.

Dos años más tarde, llegó la condena. El Juzgado Correccional N° 1 de Mar del Plata, a cargo de Jorgelina Camadro, condenó a Pérez a la pena de cuatro años y medio de prisión por el delito de "homicidio culposo agravado".

Desde ese momento, la familia Ovejero cuestiona al fiscal que inició la causa, Pablo Cistoldi, por no pedir un cambio de calificación a "homicidio simple con dolo eventual". Y al mismo tiempo se queja de que el acusado no haya cumplido ni un solo día de su pena en prisión ya que el fallo todavía no está firme.
Durante estos años hicieron marchas, juntaron firmas, difundieron la causa en redes sociales y en medios de comunicación locales. Hasta que Guillermo decidió una proeza mayor: caminar desde Santa Clara hasta la Capital Federal con el objetivo de ser escuchado en la Casa Rosada y pedir justicia por su hijo.

El 9 de junio empezó la peregrinación por la banquina de la Ruta 2. Una amiga y profesora de gimnasia le recomendó hacer 50 kilómetros el primer día. Y Guillermo, de 54 años, lo logró. Su puesta a punto antes de lanzarse hacia la Ciudad de Buenos Aires había sido una caminata de Santa Clara a Mar del Plata ida y vuelta, para sumar ritmo.

La primera parada para dormir fue junto al puesto caminero de la Policía provincial de Coronel Vidal. Con el correr de las jornadas fue bajando el ritmo: descansó un poco más de noche y caminó menos horas en continuado. La última escala fue el jueves por la noche en Hudson. Y al amanecer del viernes comenzó el tramo final hacia la Capital Federal.

"Creo que necesitaba esto". " Caminar horas y horas y pensar, solo, en medio de la nada. Pienso en las barbaridades que me han sucedido, en lo horrendo de la Justicia, en cómo extraño a Tincho. Ha sido toda una tortura; soportar que un fiscal haga lo que quiera. Y mi esperanza es que al menos esto se sepa, y sirva para algo. Que le sirva a otros, y al menos poder dormir de corrido después de más de mil días".
Afirmó Guillermo, antes de emprender el último tramo.
Guillermo había planeado así su llegada a la Casa Rosada: “Golpeo la puerta, y si me atienden, me vuelvo. Y sino también: no voy a hacer ningún lío. Si puedo hablar con el Presidente, mejor. De persona a persona. Soy un ciudadano que no tiene problemas con nadie, ni siquiera con Pérez. Mi problema es con la Justicia".

El viernes, casi de noche, después de diez días logró su proeza y llegó a la Plaza de Mayo.

"Mi intención con esta caminata era que el caso trascendiera. Porque, realmente, es un escándalo judicial lo que viví estos tres años. Pensé en ir a Casa de Gobierno, porque a las puertas de lo judicial las estuve golpeando durante esos tres años sin suerte. Antes de llegar, se comunicaron conmigo de Presidencia de la Nación".

Contó Ovejero.

En ese llamado le anticiparon que sí, que iban a recibirlo. Y frente a la Casa Rosada lo estaba esperando un auto para llevarlo al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. "Ese ministerio fue el espacio para que me escuchen, para poder hablar de este tema -afirmó Ovejero, que este sábado regresó a Santa Clara del Mar en un móvil de Seguridad Vial-. Tuve una reunión con la gente de Derechos Humanos, que denotó mucho interés. La charla fue muy agradable. Pude exponer todo lo que realmente pasó, no lo que dice el expediente o lo que dicen fiscales o jueces. Ahora se verá qué es lo que sucede más adelante".



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