CORONAVIRUS EN ESPAÑA: La nueva fórmula para buscar trabajo: “Tengo anticuerpos”

Entre las consecuencias impensadas de atravesar el temporal de la pandemia, en España se está propagando con fuerza la búsqueda de empleo “con anticuerpos”: hombres y mujeres que, junto a la experiencia laboral, subrayan contar con inmunidad por haberse recuperado del coronavirus.

“He pasado el Covid-19 en marzo, tengo resultados de PCR (inmunidad). Ofrezco mis servicios como planchadora, plancho y doblo muy bien la ropa, vivo en Madrid centro”, se postula Erika en un sitio online de oferta y demanda de trabajo.

“En estos momentos creo que es algo importante para aportar en mi curriculum”, dice María, de 41 años, que se contagió el virus cuidando a su madre y ahora busca empleo como niñera mostrando su historia clínica.

“Se busca empleada del hogar en Alcobendas (al norte de Madrid). Alrededor de 30 horas semanales. Horario a convenir lunes-viernes. Imprescindibles papeles en regla. Muy valorable que haya pasado Covid-19”, señala otro aviso.
El virus hirió mortalmente el mercado laboral. Las cifras de desempleo de abril en España señalaron que 283.000 personas se quedaron sin trabajo. Y en total, los desocupados suman más de 3.800.000.

Sin embargo, una pequeña porción de la población está en condiciones de asegurar que es un sobreviviente covid: apenas dos millones de españoles -del total de 47- desarrollaron inmunidad, según un estudio poblacional de anticuerpos que el Ministerio de Sanidad está realizando en etapas desde abril.

Representan sólo el 5 por ciento de los habitantes, lo que equivale a decir que el 95 por ciento restante no tuvo, hasta ahora, contacto con el coronavirus.

Recientes estudios preliminares de una universidad china postulan, además, que esa bendita inmunidad cosechada luego de haber pasado la enfermedad comenzaría a disminuir a los dos meses de haberse recuperado de la infección con lo cual, con el tiempo se desvanecería como un hechizo mágico.

El mercado laboral parece saltearse estos datos. Sin embargo, enarbolar la bandera de haber sufrido coronavirus y haber desarrollado anticuerpos como un punto a favor a la hora de buscar empleo no esquiva consideraciones tanto éticas como desde el ámbito de la legislación laboral, que se está desayunando con aspectos de la pandemia que jamás imaginó.
Los sindicatos no alientan la creación de un pasaporte inmunológico que favorezca la contratación de personas para ocupar puestos de trabajo por discriminatorio.

Así lo considera también el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad, el epidemiólogo Fernando Simón, que sigue la evolución de la pandemia en España: “Yo creo que eso puede ser incluso ilegal. Y si no es ilegal, no me parece muy moral”, dijo.

“Como ciudadano me sorprende y me resulta complicado de entender”, agregó Simón y admitió no comprender que los dos millones de españoles que estuvieron en contacto con el coronavirus y desarrollaron inmunidad “puedan tener un privilegio sobre otras personas”. “No entiendo cómo se pretende utilizar este tema”, confesó.

La legislación laboral reconoce a las empresas el derecho a realizar las pruebas de salud y saber si sus empleados están infectados o no cuando retomen la actividad laboral como instrumento para garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores.

Así lo contempla la ley de prevención de riesgos laborales. Pero ese permiso no avala que todos los empleados deban completar cuestionarios exhaustivos sobre asuntos de salud.

Cuando la empresa obtiene los resultados de los tests sanitarios podrá utilizar esa información para garantizar la salud de su personal y evitar contagios, aunque sin perder de vista la protección de los datos personales de los empleados que hayan pasado por las pruebas.

Recién salida de la cuarentena y con algunos rebrotes en su territorio, España asegura haber controlado la epidemia de coronavirus. Aunque no haberla erradicado. Sin manual de instrucciones para sobrellevar el día después, el escenario post-confinamiento es incierto y el mercado laboral no permanece ajeno.

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