MAR DEL PLATA: La increíble historia de Facundo Guita, el hombre que estafa a la gente que lo ayuda

Pasaron algunas horas desde que Jerónimo Burgos, el propietario de un local de venta de comida en la calle Olavarría, dio a conocer la increíble historia del robo que sufrió por parte de un empleado. Y cada vez son más los mensajes que recibe con historias de todo el país de personas que fueron estafadas por Gustavo Guita. Gente de Tigre, de Puerto Madryn, de Jujuy, de Córdoba. Todos con distintas realidades, pero con algo en común: de una u otra manera, todos ayudaron a Gustavo antes de que les robe.
“Tiene facilidad para generar una confianza de un día para el otro y después cagarte. Es algo que no vi nunca”, le contó a Jerónimo una de las víctimas de este sujeto. Al dueño de Almacén de Milanesas le había dicho que era uruguayo, luego se enteró que era jujeño y finalmente a partir de la propia hermana descubrió que en realidad es de la Ciudad de Buenos Aires.

Por estas horas, los investigadores policiales y judiciales de Mar del Plata buscan dar con el paradero de Guita. Su última víctima está convencido que, producto de la cuarentena que estableció el gobierno nacional y el cierre de los accesos que dispuso el gobierno local, tiene que estar oculto en esta ciudad. Los investigadores están buscando pistas para poder determinar si efectivamente este sujeto se encuentra oculto en Mar del Plata.

María Eugenia, hermana de Gustavo, contó parte de la historia del joven a través de las redes sociales, luego de recibir uno de los tantos mensajes de una de las víctimas de su hermano. “Tuvimos una historia difícil. De muy chicos nos quedamos solos. Anduvimos de casa en casa”, relató la joven quien contó que cuando ella tenía 16 y él 14 se separaron.

Algunos años después, él la contactó y ella decidió darle alojamiento en su casa. Le compró zapatillas para que pudiera salir a buscar trabajo y sintió que podrían recomponer la historia que habían perdido de chicos. Un día, a los dos meses, volvió a su casa y Gustavo se había escapado con la plata del sueldo y el aguinaldo de ella. “No me dejó ni para pagar el alquiler. Desapareció”, resumió.

Un año después de aquel episodio, ella se enteró que estaba en Jujuy. Allí, Gustavo conoció a una chica con la que se puso de novio. “La familia lo adoptó como a un hijo. Lo querían mucho. También les robó”, contó la hermana.
 Otra de las víctimas le relató a Jerónimo hechos similares en Córdoba, Tigre y Puerto Madryn. En la provincia serrana les robó las pertenencias a una familia que lo había levantado en la ruta cuando hacía dedo. En el partido del Gran Buenos Aires pidió trabajo a otra familia que tenía una churrería. Luego de trabajar un tiempo, robó dinero y huyó.

Su paso por el sur del país dejó un hecho insólito. Conoció a unos jóvenes que viajaban por el sur del país en su camioneta y hacían circo itinerante. La camioneta no era solo su medio de transporte, también era el lugar en el que vivían durante la travesía. “Les robó la camioneta”, le contó al emprendedor marplatense la víctima, que también lo sufrió en carne propia: fue su compañero de viaje por el sur y de un día para otro le robó sus tarjetas, pertenencias y otros objetos de valor.

“Lo peor es que roba a gente que lo ayuda, gente buena, gente inocente”, escribió la hermana, que agregó: “No me agrada hacer pública mi vida, pero lo hago para no ocultar mi punto de vista. La gente a la que roba me contacta pidiéndome una explicación. Me duele cada vez que alguien pronuncia el nombre de Facundo”.


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