El Presidente extenderá la cuarentena obligatoria hasta el 10 de mayo y duda en permitir la salida limitada de los chicos

Alberto Fernández repitió el mismo procedimiento científico de las últimas cuatro semanas y a continuación tomó la decisión política de extender la cuarentena obligatoria hasta el 10 de mayo inclusive para evitar que el COVID19 multiplique las cifras de contagiados y de muertos en toda la Argentina.
El Presidente sostiene en Olivos que su única estrategia frente a la pandemia es la cuarentena obligatoria, y hasta que no ceda el número de contagiados y de muertos, extenderá el confinamiento una y otra vez. Ahora sumará otras dos semanas (del 26 de marzo al 10 de mayo), pero no descarta que la cuarentena se estire casi todo el otoño.

Si la curva no se aplana, o no se avanza en el desarrollo de una vacuna en los próximos días, el jefe de estado prolongará la cuarentena hasta que el ministro de Salud, Ginés González Garcia, y su comité de expertos opinen lo contrario.

Alberto Fernández está preocupado por los chicos y adolescentes que no pueden salir de sus casas, y trató este complejo asunto con la delegación de UNICEF que lo visitó en Olivos. El Presidente reconoce que hay que encontrar una salida a esta encrucijada social, y se guardó el día de hoy para diseñar una salida que permita mantener la efectividad de la pandemia y a su vez habilitar “salidas controladas” al aire libre de chicos y adolescentes.

El Jefe de Estado ensayó un puñado de variables para atender la realidad cotidiana de las familias con chicos, pero ninguna cumplió con sus expectativas. Si la solución no aparece cuando caiga el sol en Olivos, Alberto Fernández no anunciará ninguna medida puntual que ponga en jaque los objetivos sanitarios del confinamiento.

La extensión de la cuarentena por dos semanas más tiene ciertas claves implícitas. El Presidente no abre la mano respecto a la Capital Federal y el conurbano bonaerense, y hace un monitoreo exhaustivo de la cantidad de contagiados y muertos, los niveles de utilización de los servicios públicos de transporte y las necesidades logísticas que podrían requerir Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof.

Alberto Fernández no permitirá en Buenos Aires y el conurbano ninguna actividad social o económica que implique facilitar que la pandemia multiplique los contagiados y muertos en esas zonas calientes de la Argentina.

En este contexto el Presidente habilitó determinadas actividades en determinadas provincias que no complican el sentido sanitario del confinamiento. A partir de hoy, Chaco, San Juan, Misiones, Santa Cruz, Mendoza y Entre Ríos podrán recuperar sus obras privadas. Esto significa que volverá la construcción a esas provincias, en los términos que resuelvan cada una de las gobernaciones incluidas en la Declaración Administrativa que se publicó hoy en el Boletín Oficial (BO).

Asimismo, y a diferencia de lo que sucede en Capital Federal y el conurbano, Alberto Fernández autorizó que las profesiones liberales -contadores, dentistas, abogados, escribanos, arquitectos, por ejemplo- podrán regresar al trabajo en Misiones, Chaco, Entre Ríos, San Juan y Neuquén, acorde a lo que reglamenten cada uno de los gobiernos provinciales.

Si un determinado gobernador habilita cierta actividad, y esa autorización provoca una escalada del coronavirus, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, tiene la facultad legal de suspender la decisión del mandatario provincial sin necesidad de consulta formal previa.

Antes de anunciar oficialmente la extensión de la cuarentena hasta el 10 de mayo inclusive, Alberto Fernández mantendrá una nueva videoconferencia con los gobernadores. Está invitado Rodríguez Larreta a Olivos, y aún no se sabe si Kicillof llegará a la quinta presidencial o se quedará en su despacho en La Plata.

No es ocioso que el jefe de Estado escuche las opiniones de los mandatarios provinciales. Alberto Fernández busca el consenso político para sostener su estrategia de extender la cuarentena obligatoria, y no quiere dejar ningún cabo suelto.

El presidente asume que en los próximos días deberá atender infinitos reclamos económicos y necesita a los gobernadores para trazar una hoja de ruta que permita evitar desbordes políticos y encontrar respuestas a una coyuntura que atraviesa a todas las provincias y sectores sociales.


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