Los magos de las finanzas no son magos tradicionales y ni siquiera brokers. No, los magos de las finanzas son, a no dudarlo, hombres de amplios conocimientos informáticos. Ahora se sabe que la familia de ¿villanos? de Wall Street no estaba completa sin él. Se trata de Navinder Singh Sarao, el blanco de todas las acusaciones por el "flash crash" que tuvo lugar en 2010. Sarao no es bróker ni mago: es un joven de 37 años y raíces indias que reside en un barrio periférico de Londres, en Hounslow, cerca del mítico Estado de Twickhenman, en una casa más, casi como cualquier otra casa de esa zona.
Ahora, la Justicia de Estados Unidos lo acusa de generar un sistema de operaciones bursátiles que, entre 2009 y 2014, le permitió alzarse con la friolera de u$s 40 millones manipulando los precios de la plaza financiera. Pero hay más: también parece haber sido identificado como el responsable de causar el "flash crash" o la caída relámpago que sufrió el Dow Jones el 6 de mayo de 2010, cuando el índice más famoso del mundo se desplomó 600 puntos en apenas cinco minutos y llenó de pánico a buena parte del mundo, al menos de aquellos con ahorros en Nueva York.
Sarao no operaba desde un rascacielos ni contaba con un regimiento de informáticos. Lo hacía desde su casa y con un sistema a su medida. Con sus códigos y sus algoritmos, propiciaba órdenes de compra o de venta para llegar al mercado antes que su competidor. ¿El secreto? El tiempo. No las horas ni los minutos. Ni siquiera los segundos. Lo de Sarao, como tantos otros eran losà milisegundos. O mejor aún: los nanosegundos. Es decir, la negociación de alta frecuencia high frequency trading (HFT), que corona con fuertes ganancias a aquellos cuyo arte extiende imperios edificados en esta micro medida del tiempo.
Así trabajaba Sarao. Desde su pequeña casa en las afueras de Londres. Con algunas máquinas instaladas junto a su heladera y su cocina donde apenas se tomaba algunos minutos para elaborar sus sopas instantáneas a las que sólo debía agregarle agua caliente. Desde ese sitio, pero pasando por millones de sitios informáticos antes de llegar a la entrada dorada y electrónica de Wall Street, Sarao hizo millones de dólares de forma ilegal. Al menos, de eso lo acusan la Justicia de Estados Unidos, el FBI y la Comisión de Negociación de Futuros y Materias Primas (CFTC). El informe señala que el informático indio no sólo trabajaba desde su humilde morada, sino que lo hacía a través de la sociedad que había creado, Nav Sarao Futures Limited. También señala que usaba un "software para operar en milisegundos" por lo que algunos lo han integrado a los "flash boys", es decir, aquellos para los que el tiempo es dinero.
La táctica, señalan, fue la que en el mercado se conoce como spoofing y en una de sus variantes, llamada layering. ¿En qué consisten? El spoofing viene a ser un farol. Esto es, introducir de mala fe una orden de compra o de venta a sabiendas de que no la va a ejecutar y con la pretensión de provocar que otros inversores entren al mercado para cancelar luego esas posiciones y beneficiarse luego del engaño operando realmente en el sentido contrario al mostrado en el farol. El layering añade el matiz de cebar una de las dos posiciones la de compra o la de venta para luego operar en el sentido contrario.
Da la casualidad que Estados Unidos prohibió el spoofing con la Ley de Reforma de Wall Street y Protección del Consumidor. Por eso la justicia estadounidense pide ahora que lo extraditen para poder juzgarlo en suelo de ese país. En concreto, Sarao concentraba sus esfuerzos en un activo: un contrato de futuros sobre el índice bursátil S&P 500 que se conoce como E-Mini. Hablamos de uno de los derivados más líquidos y conocidos del mundo financiero, y lo que hacía desde su casa era enviar y cancelar sucesivamente ofertas de compra y venta de lotes de contratos para alimentar esos movimientos de los que luego sacaba beneficio. ¿Un ejemplo? Los informes estadounidenses detallan varios. Se calcula que modificó 1967 veces sus órdenes el 27 de abril de 2010 o las 19.000 veces que lo hizo el día del "Flash Crash". Este movimiento implicaba mover miles de contratos, cuyo valor ascendía a miles de millones de dólares. En total su premio ascendió a u$s 40 millones a lo largo de cinco años. Todo eso rematado, además, con un esquema de evasión fiscal.
Hace unos días declaró ante un Tribunal británico en el que manifestó su voluntad de negarse a que lo extraditen, ya que obviamente es consciente de cómo procede la Justificia estadounidense. Bernard Madoff fue condenado a 150 años de cárcel... y Sarao podría enfrentar cargos de fraude electrónico, fraude en materias primas y manipulación de mercado. Unos 380 años de cárcel
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

.jpg)

Redes