
Si buscás una experiencia diferente en la Patagonia argentina, vivir rodeado de montañas y lagos y conocer nuevas culturas, esta puede ser tu oportunidad. Una familia de Villa Meliquina , en Neuquén , busca voluntarios para colaborar con las tareas de su propiedad, mantener una huerta orgánica y ayudar en una casa de té que recibe turistas durante todo el año.
La propuesta está publicada en la plataforma Workaway y está dirigida a personas que disfruten de la naturaleza, la tranquilidad y el intercambio cultural. A cambio de su colaboración, los anfitriones ofrecen alojamiento en una cabaña equipada , alimentos para preparar las comidas y la posibilidad de explorar algunos de los principales atractivos turísticos de la región.
El proyecto está a cargo de una familia argentina con dos hijos, Valen, de 12 años, y Salvi, de 10. Además de administrar una casa de té y ofrecer habitaciones para turistas, elaboran productos de panadería y pastelería todos los días y mantienen una huerta orgánica para consumo propio.
La familia busca personas alegres, comprometidas y con ganas de colaborar en diferentes actividades cotidianas. No es necesario tener experiencia previa, ya que los anfitriones aseguran que están dispuestos a enseñar las tareas que hagan falta.
Entre las principales actividades se encuentran:
Los anfitriones también valoran el intercambio de experiencias, historias de viajes y conocimientos entre personas de diferentes países. Por eso, suelen recibir a más de dos voluntarios al mismo tiempo e intentan que sean de distintas nacionalidades.
Además, les interesa aprender otros idiomas, en inglés y francés, y manifestaron su entusiasmo por compartir actividades de yoga y estiramiento.
La familia dispone de una cabaña que antes funcionaba como casa de té. Está ubicada junto a la vivienda familiar y al actual emprendimiento gastronómico.
El alojamiento cuenta con una habitación con dos camas dobles y una cama individual en el pasillo , todas en la planta alta. En la planta baja hay una cocina equipada con un anafe de dos hornallas y utensilios, un baño con ducha caliente mediante un calefón a leña y un espacio de descanso con un sillón junto a una salamandra.
También ofrecen alimentos para que los voluntarios puedan cocinar durante su estadía . Entre los productos disponibles mencionan verduras, frutas, carne, panificados y legumbres. No incluyen lácteos.
La propiedad tiene electricidad y conexión wifi durante las 24 horas , aunque los anfitriones destacan que procuran cuidar el consumo energético. Utilizan paneles solares para abastecerse de electricidad, separan los residuos y preparan compost para utilizar en la huerta.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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