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Era de Villa Pueyrredón, dejó Buenos Aires a los 20 años y construyó sola una casa de piedra y barro en las sierras de Córdoba

A los 20 años, Rocío de las Rosas tomó una decisión que le cambió la vida: dejó Buenos Aires y se instaló en las sierras de Córdoba . Venía de Villa Pueyrredón y tenía una hija de apenas un año y medio . En 2012 llegó a Achiras , en el sur de la provincia, sin una casa esperándola ni un proyecto completamente definido.

Sus primeros días fueron bastante distintos a los que había imaginado para una mudanza. Armó una carpa debajo de un árbol y empezó de a poco, con lo indispensable . Con el tiempo, aquella estadía se convirtió en un cambio de vida y en un desafío que terminó encarando con sus propias manos: construir su propia vivienda .

La historia se conoció a través de una entrevista con el canal de YouTube Crónicas del Cambio , en la que mostró cómo fue el proceso y contó las dificultades que atravesó para levantar su casa .

Rocío no tenía experiencia profesional en construcción ni contaba con maquinaria pesada para hacer el trabajo. En lugar de contratar una obra convencional, decidió aprovechar los materiales que tenía a disposición en el lugar: piedra, barro, adobe y madera .

La construcción avanzó con técnicas de bioconstrucción . Las piedras se utilizaron principalmente en los cimientos y en las partes inferiores de las paredes, mientras que la tierra y otros materiales naturales le dieron forma al resto de la estructura .

“Yo levanté esta casa sola; yo puse todo el pulso” , contó durante la entrevista. También explicó que se encargó de hacer la instalación de agua . Eran tareas que antes le parecían imposibles: “Son cosas que decía: ‘Esto yo no lo voy a poder hacer nunca’” .

La elección de los materiales también tuvo una ventaja para la vida cotidiana. Los muros de barro ayudan a regular la temperatura interior y permiten mantener ambientes más frescos durante el verano y más cálidos en invierno.

La construcción no fue el único desafío. Durante los primeros cuatro años en Achiras, Rocío vivió sin conexión eléctrica, mientras criaba a su hija y avanzaba con las tareas de su casa.

Con el paso del tiempo, el proyecto empezó a llamar la atención de otras personas interesadas en la autoconstrucción y las formas de vida alejadas de las grandes ciudades. Incluso una mujer viajó desde Ecuador para colaborar con los trabajos .

Rocío también cuestionó el ritmo de vida que había dejado atrás. En la entrevista habló sobre las jornadas laborales, los viajes largos y la repetición de una rutina que, según su mirada, muchas personas sostienen aunque no las haga felices.

“Hay un montón de gente que sueña con esto. Se levantan, van enojados al laburo, toman cinco colectivos, hacen el mismo camino de vuelta y, al día siguiente, arrancan con la misma rutina. Eso no es vida ”, reflexionó.

Su historia quedó ligada a aquella decisión que tomó cuando tenía 20 años: dejar Buenos Aires, empezar de nuevo en Córdoba y construir, paso a paso, una casa con sus propias manos.


Fuente: TN


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