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Tiene 59 años, la despidieron y se fue a vivir a la Antártida: “Salgo de trabajar y voy a bailar a las 2 de la mañana”

A los 59 años , la vida de May Lee dio un giro inesperado: tras ser despedida de su puesto como gerente de marketing y comunicaciones en HP, dejó atrás la rutina flexible de Silicon Valley y aceptó un trabajo temporal en la Antártida . Su nuevo destino fue la estación McMurdo , donde se adaptó a jornadas rígidas, temperaturas extremas y una comunidad que nunca duerme.

El cambio no fue sencillo. Acostumbrada a horarios libres, May tuvo que adaptarse a levantarse a las 6:30 de la mañana y enfrentar hasta 60 centímetros de nieve para llegar al almacén donde trabaja. Su tarea principal es el control de inventario y la manipulación de carga, una rutina que arranca temprano y se extiende hasta las 17:30, de lunes a sábado.

La jornada laboral en McMurdo arranca temprano. May se despierta a las 6:30, se prepara y a las 7:30 ya está en su puesto. “ A veces, si quiero dormir un poco más, me salto el desayuno. Lo bueno es que no hay tráfico: todo queda cerca y se puede ir caminando ”, contó.

El trabajo consiste en recibir pedidos de otros empleados , controlar el inventario y registrar la mercadería que llega a la estación. “ Lo primero que hago es buscar a mi supervisor para saber las prioridades del día . Después, ayudo a quienes vienen a buscar artículos y registro todo en la base de datos”, detalló. Al inicio de la temporada, los grandes aviones C-17 traen suministros, pero a medida que el hielo se debilita, los vuelos se hacen en aviones más pequeños.

La comida también cambia con el clima: al principio hay huevos sin límite, pero cuando sube la temperatura, empiezan las restricciones. “ Aun así, la comida siempre es variada y buena ”, aseguró.

Después de las 17:30, la vida en McMurdo se transforma. May cena en la cafetería, que es el principal punto de encuentro por el acceso limitado a internet. “ Nos sentamos juntos y charlamos sobre el día. Hay una vida comunitaria muy activa ”, relata.

Las noches están llenas de propuestas: desde manualidades hasta baile, pasando por voluntariado en la biblioteca y la conducción de su propio programa de radio. Durante el festival de Año Nuevo, Icestock, los trabajadores forman bandas y la música invade la base.

Los sábados, la noche puede extenderse hasta la madrugada en las discotecas de la estación, aprovechando que durante el verano la luz nunca se apaga. “ Podés salir a las 2 de la mañana y parece de día ”, dice May, que suele acostarse cerca de la medianoche, salvo los fines de semana.

El domingo es el único día sin trabajo y cada uno organiza su rutina a gusto . May aprovecha para dormir hasta tarde y casi siempre llega tarde al brunch, que ese día ofrece una mayor variedad de alimentos, incluidos quesos.

Mientras algunos salen a correr o a hacer senderismo, ella prefiere preparar su programa de radio y organizar la semana. Por la noche, asiste a las conferencias científicas que se dictan en el comedor principal, una tradición de los domingos en McMurdo.

Tras su primera experiencia en 2025, May decidió volver a la Antártida en 2026, esta vez con la intención de asumir un nuevo puesto como ingeniera de transmisiones . “Estoy deseando regresar este año para trabajar en ese rol”, anticipó.


Fuente: TN


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