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No aceptó la separación, la esperó escondido en el baño y la mató de 20 puñaladas: el femicidio de Ailín Torres en Tandil

Ailín Torres tenía 26 años, era peluquera canina y activista de los derechos de los animales. En 2017, decidió separarse de Damián Alejandro Gómez , su novio desde la adolescencia. Él no lo aceptó. La hostigó durante meses, se puso violento y la amenazó . Ella no lo denunció porque no creyó que fuera capaz de lastimarla, y se equivocó.

El 10 de noviembre , hace ya casi nueve años, Gómez irrumpió en su casa de la localidad bonaerense de Tandil , la esperó escondido en el baño , y cuando ella llegó la asesinó a puñaladas.

A días de cumplirse un nuevo aniversario del femicidio , Tomás Torres , hermano de Ailín, decidió poner en palabras lo que significa volver sobre una historia que todavía duele. Si bien aseguró que la familia está en paz con la condena a prisión perpetua que recibió el femicida, también planteó su postura sobre la necesidad de sanciones más duras.

“Es un tema muy delicado y difícil para mi familia y para mí. Hablar del caso nos hace renacer dolores, miedos, preguntas para las cuales todavía no tenemos respuesta ”, expresó, en un breve diálogo con TN .

La condena contra Gómez llegó en noviembre de 2018 , cuando un jurado popular lo declaró culpable del homicidio agravado por el vínculo y cometido en un contexto de violencia de género (femicidio). La pena impuesta fue perpetua, la única posible para ese delito según el Código Penal argentino.

Para la familia Torres, esa resolución representó una respuesta judicial frente a la brutalidad del crimen. Sin embargo, el paso del tiempo no borró el dolor ni los interrogantes que quedaron abiertos.

“Estamos en paz con la resolución, ya que lamentablemente es por ahora la pena máxima estipulada en el Código Penal”, sostuvo Tomás. En el mismo mensaje, dejó en claro que, desde su perspectiva, el castigo tendría que ser todavía más severo para quienes cometen hechos de semejante violencia.

“Desde nuestro lugar creemos que hacen falta penas aún mayores para actos tan barbáricos, como lo es la pena de muerte ”, manifestó.

Sus palabras reflejan el sentimiento de una familia que encontró una respuesta en la Justicia, pero que todavía convive con la ausencia de una hija y una hermana cuya vida fue interrumpida de manera violenta.

Ailín había conocido a Gómez cuando era adolescente. Estuvieron juntos durante aproximadamente nueve años y compartieron una casa en Tandil, donde también vivía la familia de la joven y donde él era considerado parte del entorno familiar.

Pero cuando la relación terminó, según se probó durante la investigación, Gómez no aceptó la separación . A partir de entonces, empezó a hostigarla e insistir para que retomaran el vínculo.

La acusación reconstruyó una sucesión de episodios de control, dominación y violencia. El hombre la esperaba cerca de su casa, le enviaba mensajes de texto y también la llamaba por teléfono. Incluso, rompió a piedrazos una ventana del domicilio y hasta llegó a anunciarle un desenlace fatal.

Ailín le había contado a algunas personas de su círculo íntimo sobre las amenazas que recibía, pero no llegó a formalizar una denuncia . Según relató su primo Diego en aquel momento a los medios locales, la joven creía que la situación se iba a calmar y que podía manejarla.

Sin embargo, el hostigamiento no cesó .

El crimen ocurrió durante la madrugada del 10 de noviembre de 2017 . La noche anterior, Ailín había celebrado el cumpleaños de su abuela junto a su familia y había presentado a su nueva pareja , un policía.

Unas horas después, cuando volvió junto a su novio a su casa, Gómez ya había conseguido entrar y la esperaba escondido adentro , armado con un cuchillo.

De acuerdo con la reconstrucción del fiscal Gustavo Morey , a cargo de la investigación, el femicida sorprendió a Ailín cuando ella fue al baño y aprovechó su superioridad física para inmovilizarla y darle el primer puntazo en el cuello.

Su nueva pareja escuchó los gritos y trató de frenar la agresión, pero no lo logró. En medio de la desesperación, salió a buscar su arma reglamentaria y alertó a la Policía.

Cuando volvió, los efectivos ya estaban en el lugar. Ailín había sido asesinada.

La autopsia determinó que Gómez la había apuñalado 20 veces, cinco en el cuello y las restantes en el pecho y el abdomen. Las heridas afectaron zonas vitales y le provocaron la muerte prácticamente en el lugar.

Después del ataque, el agresor intentó suicidarse , aunque sobrevivió y quedó detenido.

Una semana más tarde, alrededor de mil personas marcharon por las calles de Tandil para reclamar justicia por Ailín. La movilización terminó frente al Palacio Municipal y convirtió el dolor de sus seres queridos en un reclamo colectivo.

Entre los recuerdos que quedaron de la joven, su hermano compartió en las redes una imagen íntima que permite asomarse, aunque sea un poco, a lo que era su mundo personal.

Se trata de una nota que encontraron detrás del espejo del baño y que Ailín leía todas las mañanas. Sus palabras adquieren hoy un significado doloroso al recordar la violencia que atravesó la relación de la que intentaba salir.

“Te merecés que te quieran con ganas, que te llenen la cara de sonrisas, que te abracen todas las mañanas”, empezaba el mensaje.

Y continuaba: “Te merecés que aparezcan cuando lo necesitás, que te levanten cuando tropezás, que estén en las malas prestándote las alas ”.

El escrito terminaba con una frase que quedó como una síntesis de aquello que Ailín merecía para su vida: “No te conformes, si no volás no te quedes” .

A casi nueve años del femicidio , más allá de la condena y del paso del tiempo, para su familia Ailín sigue presente. La recuerdan con amor, con respeto y con la certeza de que su historia no puede quedar reducida al crimen que terminó con su vida.


Fuente: TN


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