
Los perros de razas grandes, como el gran danés o el mastín, suelen tener una esperanza de vida menor que los pequeños, como el chihuahua. Aunque esta diferencia se conoce desde hace tiempo, los científicos todavía buscan comprender qué mecanismos biológicos hacen que algunos perros envejezcan más rápido que otros .
Un estudio publicado el 8 de octubre de 2026 en la revista científica Science , liderado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona, en Estados Unidos, identificó una posible explicación. El equipo analizó 1640 muestras de 894 perros y encontró que los animales de mayor tamaño presentan señales de envejecimiento molecular acelerado.
La investigación, realizada con datos del Dog Aging Project , también detectó diferencias entre machos y hembras. Los hallazgos apuntan a cambios en la regulación del ADN que podrían ayudar a explicar las diferencias de longevidad entre los perros.
Para desarrollar el estudio, los investigadores utilizaron información del Dog Aging Project , una iniciativa científica que recopila datos sobre la salud y el envejecimiento de miles de perros.
El equipo analizó patrones de metilación del ADN , un proceso por el cual pequeñas marcas químicas influyen en la actividad de los genes sin modificar la secuencia del material genético.
Estas marcas cambian con el paso del tiempo y permiten construir lo que los científicos denominan un reloj epigenético : una herramienta que estima la edad biológica de un organismo a partir de determinados patrones moleculares.
Al comparar los resultados, los investigadores encontraron que los perros de mayor tamaño acumulaban cambios epigenéticos a mayor velocidad que los pequeños . También observaron un envejecimiento molecular más acelerado en los machos que en las hembras.
El estudio no se limitó a comparar la edad cronológica de los animales. Los científicos desarrollaron un modelo para estimar su edad biológica y analizaron cómo se relacionaban las modificaciones del ADN con la longevidad.
Uno de los hallazgos más importantes estuvo relacionado con los elementos transponibles , conocidos popularmente como genes saltarines . Se trata de fragmentos de ADN que pueden copiarse o cambiar de ubicación dentro del genoma.
En condiciones normales, distintos mecanismos celulares mantienen controlada su actividad. Uno de ellos es la metilación del ADN, que ayuda a evitar que determinados elementos se activen de manera desregulada.
Sin embargo, los investigadores observaron que, con el envejecimiento, algunas de estas marcas químicas disminuyen. La pérdida fue especialmente pronunciada en determinadas regiones del genoma de los perros grandes, en particular en las asociadas con los elementos transponibles.
Los perros de razas gigantes perdían, en promedio, alrededor de un 35% más de metilación por año en las regiones vinculadas con estos elementos que los perros pequeños , según los resultados difundidos por la Universidad Estatal de Arizona.
Esta diferencia podría tener consecuencias para la estabilidad del genoma, ya que la actividad desregulada de algunos elementos transponibles se relaciona con alteraciones del ADN y enfermedades asociadas con el envejecimiento.
De todos modos, los resultados no demuestran que estos cambios sean la única causa de la menor esperanza de vida de los perros grandes . La investigación identifica una asociación molecular que permite comprender mejor el fenómeno, pero todavía se necesitan nuevos estudios para determinar qué papel desempeñan estos mecanismos en el proceso de envejecimiento.
La investigación aporta nuevas pistas sobre por qué las distintas razas pueden envejecer a velocidades diferentes. También abre la posibilidad de estudiar mecanismos moleculares que intervienen en el envejecimiento de otros mamíferos, incluidos los seres humanos.
Sin embargo, los resultados no significan que la alimentación, el ejercicio o los cuidados veterinarios carezcan de importancia. Aunque la genética y los mecanismos biológicos influyen en la longevidad, los hábitos cotidianos siguen siendo relevantes para la salud y la calidad de vida de los perros.
Entre las principales recomendaciones para cuidar a una mascota se encuentran:
Por el momento, no existe un tratamiento derivado de estos resultados que permita prolongar la vida de los perros grandes. Aun así, el descubrimiento representa un avance en la comprensión de las diferencias de envejecimiento entre las razas y podría orientar futuras investigaciones sobre la prevención de enfermedades relacionadas con la edad.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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