
Comprar una casa antigua para reformar se convirtió en una alternativa atractiva para quienes buscan una vivienda con potencial y la posibilidad de adaptarla a su propio estilo. Sin embargo, la arquitecta española Lucía Bravo reveló que no siempre termina siendo la mejor inversión.
Según la experta, hay factores estructurales y de distribución que pueden transformar una ganga en un problema difícil de resolver. Recomendó cambiar el enfoque tradicional y empezar la búsqueda “al revés”: primero definir cómo se quiere vivir y después buscar la vivienda que lo permita.
La arquitecta propuso lo que llama el “método cangrejo” . “Empiezas por el final: ¿cómo querés vivir? ¿Cuántos son? ¿Qué presupuesto tenés? ¿Qué espacios necesitás?” , explicó. Así, se establecen prioridades y se filtran opciones antes de recorrer casas que no cumplen con lo esencial.
Bravo sugirió descartar desde el principio las viviendas que no se ajustan al presupuesto o a los metros útiles necesarios. “Filtrás por precio y metros útiles, y ya reducís el abanico realista. Lo demás, lo valorás después” , señaló.
Este método ayuda a evitar frustraciones y a no dejarse llevar por fotos atractivas de casas que, en la práctica, no se adaptan a las necesidades reales.
No todas las viviendas permiten una reforma integral . Bravo advirtió que la escasez de ciertas tipologías lleva a comprar con apuro, incluso propiedades nuevas o recién renovadas que no cumplen con lo que el comprador busca. “Pagás el precio de lo nuevo y encima tenés que rehacer espacios. Eso encarece todo”, remarcó.
La clave está en conocer la estructura del edificio antes de comprar. Muros de carga, pilares, instalaciones y bajantes pueden impedir cambios importantes. “Si no podés tirar paredes, solo vas a poder aprovechar un 30% de lo que querías . Entonces, no compensa”, sentenció Bravo.
Por eso, recomendó analizar bien qué modificaciones son posibles y cuáles no, para evitar sorpresas y gastos innecesarios.
Otro aspecto fundamental es la cantidad de ventanas . “Si no hay al menos cuatro ventanas, yo no sigo. No compensa por muy bonita que sea la reforma”, aseguró la arquitecta. La luz natural y la ubicación de las aberturas condicionan la distribución y el confort de la vivienda.
Para Bravo, la mayor ventaja de reformar no es solo el ahorro, sino la posibilidad de adaptar la vivienda a la forma de vida de sus dueños. Una casa antigua puede tener habitaciones pequeñas, pasillos largos o una cocina aislada , pero una reforma bien pensada permite reorganizar los espacios y aprovechar mejor los metros.
“Vos decidís dónde va cada ventana, qué materiales usás, cómo fluye la luz. Esa es la diferencia entre habitar un espacio o adaptarte a él”, concluyó la arquitecta.
Antes de lanzarse a comprar una casa para reformar, Bravo recomendó analizar a fondo qué cambios son realmente posibles y si la estructura permite lograr el hogar que se busca.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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