
Un 4 de septiembre de 1998 , dos estudiantes de la Universidad de Stanford dieron el primer paso para cambiar la forma en que el mundo accede a la información. Larry Page y Sergey Brin pusieron en marcha un proyecto que, con el tiempo, se convertiría en Google , el buscador más utilizado del planeta.
En sus comienzos, la idea llevó otro nombre: BackRub . Sin embargo, pronto decidieron rebautizarlo como Google, en referencia al término matemático “gúgol”, que representa un 1 seguido de 100 ceros. El objetivo era claro: organizar la inmensa cantidad de información disponible en internet.
El camino hacia el éxito no fue inmediato. Larry Page y su socio tuvieron que atravesar desafíos, tomar decisiones arriesgadas y apostar por una idea cuyo potencial no era evidente para todos. La perseverancia y la resiliencia fueron claves para que el proyecto universitario se transformara en una de las empresas tecnológicas más influyentes del mundo.
En ese contexto, Page pronunció una frase que se volvió célebre: “Cuando apuntas a las estrellas, puede que no las alcances, pero aun así llegarás a la luna”. Con estas palabras, el fundador de Google resumió la importancia de fijarse metas ambiciosas y no rendirse ante los obstáculos.
La historia de Google es un ejemplo de cómo los grandes logros suelen requerir tiempo, esfuerzo y la capacidad de aprender de los errores. Para Page, el hecho de no alcanzar el objetivo máximo no significa fracasar, sino avanzar mucho más lejos de lo que se habría imaginado al principio.
Fijarse objetivos altos puede servir como guía, incluso si el resultado final no coincide con las expectativas iniciales. En ese proceso, el fracaso puede transformarse en una oportunidad para corregir el rumbo y seguir creciendo.
Hoy, a 28 años de su fundación, Google sigue siendo un símbolo de innovación y de la importancia de la perseverancia para alcanzar metas que parecen inalcanzables.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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