Home Ads

La psicología explica que las personas que llenan la heladera de imanes y fotos no lo hacen solo para decorar

La puerta de la heladera suele convertirse en una especie de álbum familiar a la vista de todos. Imanes de viajes, fotos, dibujos de los hijos, entradas y pequeños recuerdos se acumulan hasta ocupar buena parte de la superficie.

A simple vista, puede parecer una cuestión puramente decorativa. Sin embargo, desde la psicología se señala que mantener estos objetos a la vista también puede tener relación con la manera en que las personas conservan y evocan recuerdos importantes .

La diferencia está en que no hace falta abrir un álbum ni buscar una foto guardada en el celular para encontrarlos. Los recuerdos aparecen durante una actividad cotidiana: mientras alguien cocina, busca algo para tomar o guarda las compras.

La clave está en la accesibilidad visual . Un objeto que permanece a la vista durante buena parte del día puede convertirse en un disparador de recuerdos sin que la persona se detenga específicamente a buscarlos.

Un imán de un viaje, por ejemplo, puede estar asociado a un lugar, una persona o una situación particular . Al volver a verlo, puede aparecer una imagen concreta de aquel momento, una anécdota o simplemente la sensación vinculada a esa experiencia.

Investigaciones sobre los objetos personales dentro del hogar también analizaron cómo estos elementos pueden despertar recuerdos y generar distintas respuestas emocionales. El valor del objeto no necesariamente está relacionado con cuánto cuesta , sino con lo que representa para quien lo conserva.

Por eso, un pequeño imán comprado durante unas vacaciones puede terminar teniendo mucha más importancia que un objeto costoso . Lo que permanece pegado en la heladera funciona, en cierta forma, como una pequeña marca de la historia personal.

La acumulación tampoco responde necesariamente a un único tipo de personalidad. Hay personas que guardan imanes de cada lugar que visitaron , mientras que otras suman fotos, dibujos, notas o pequeños regalos hechos por familiares.

Con el tiempo, la puerta de la heladera puede terminar reuniendo distintas etapas de una vida . Una foto puede recordar la infancia de un hijo, un imán puede remitir a unas vacaciones de hace años y un dibujo puede conservar un momento que, de otra manera, quedaría guardado en una caja.

Además, estos objetos pueden cumplir otra función: generar conversaciones . Una visita puede preguntar por un imán determinado y, a partir de ahí, aparecer una anécdota o un recuerdo que quizás hacía tiempo no se contaba.


Fuente: TN


Home Ads
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo