
En Bella Vista, Corrientes, el almacén familiar se mantiene cerrado. Son claros: no van a dar notas porque "no hay nada para decir, ya se resolvió". Hace un día que velaron a Jorge Ledesma (55) , pero el dolor arrancó mucho antes. El viernes.
Esa tarde, Jorge y José "Tatú" Salazar (49) marcharon juntos a caballo hacia la isla Ibirapitá , pasada por agua, en donde había ganado. Ambos eran dueños de animales y quedaban allí algunos para sacar en medio de la poderosa crecida del río Paraná.
Los dos se propusieron rescatar también un panel solar del lugar y, al intentar bajar hasta una laguna sumergida por la creciente, ocurrió lo peor.
Ambos desaparecieron de la superficie del agua y recién fueron encontrados el domingo tras una intensa búsqueda de Prefectura Naval Argentina y la Policía Rural de Bella Vista en la que participó también la familia de Ledesma.
Según las primeras informaciones, durante la mañana del domingo los equipos de búsqueda encontraron primero a los caballos que utilizaban los trabajadores y luego el cuerpo de Salazar.
Ledesma fue encontrado horas más tarde por buzos tácticos, que completaron el operativo. Estas muertes ocurrieron en medio de las grandes complicaciones y riesgos que están tomando productores de Corrientes para salvar sus animales de las inundaciones.
"Esas dos personas se metieron en una laguna de la parte interna de la isla. Era una laguna que se hizo profunda. Ahí se ahogaron por intentar agarrar la pantalla solar de Salazar . Bajaron por un terraplén a caballo y este no hizo pie y se fue para abajo", dice a Clarín una persona del entorno de Ledesma, que prefiere no revelar su nombre.
Pide aclarar que Ledesma no era un peón, que no hacía trabajos rurales. "Él trabajaba en el almacén de la familia", añade. Con familia se refiere a los Ojeda, familiares de Silvina, la mujer de Ledesma.
Otra fuente aporta otro dato: Salazar era trabajador rural y tenía conexión con la familia Ojeda porque había trabajado para ellos . Vivió toda su vida en Toropí, un paraje rural a pocos kilómetros de Bella Vista, pero hacía cinco años que se había mudado a la ciudad ribereña con su esposa y sus hijos. Todavía su casa de ladrillos está en Toropí, ahí iba de vez en cuando.
Jorge Ledesma tenía dos hijas de su matrimonio con Silvina. Era un hombre querido por sus vecinos y amigos, que hasta le dedicaron largos posteos en Facebook al enterarse de su fallecimiento.
"Q uien diría que nuestra última charla sería el jueves 14/10/26 en la exhibición de nuestros pequeños fuera del estadio San Martín. Gracias por tu amistad, tu lealtad y por enseñarnos a ser mejores personas. Hoy tus familiares, amigos, vecinos y clientes de todo el barrio te dimos el último adiós con un gran aplauso como te merecías en vida ", le dedicó su amigo Chily en redes sociales.
"Él era muy trabajador, se había comprado un auto 0 kilómetro para viajar a Corrientes capital y traer mercadería de allá, que es más económica. Ayer en su velorio su propio suegro dijo que había perdido un hijo ", comenta a Clarín una vecina que ahora pasa por la esquina del almacén familiar, que sigue cerrado a la gente.
Más allá de esto, ninguna de las dos familias quiere profundizar en lo sucedido en la laguna. Tampoco la Prefectura Naval Argentina, que le comunicó a Clarín que no daría información sobre el hecho porque "está en investigación por la fiscalía".
El hermetismo de la familia Ojeda se resume en una frase que da una persona del entorno cercano: "Ellos (la familia de Salazar) están dando una versión que no es verdadera".
Esa versión incluye a dos personas más que estuvieron en los últimos momentos con Salazar y Ledesma. Uno de ellos, según señalaron familiares de Salazar en Toropí, era el hijo de él: un joven con un retraso madurativo que contó haber visto a Salazar ayudando al otro hombre cuando se hundía.
"Por ahí él contó de una manera y no fue claro. Él dijo que lo quiso ayudar. Pero no sé si se habrán golpeado los caballos, o si por la creciente se hizo más profunda el agua", comenta un familiar de Salazar.
Las viviendas de las dos familias están a solo 2 kilómetros de distancia en Bella Vista. Por ahora, a puertas cerradas, las dos hacen su duelo en completo silencio.
Redactora de la sección Sociedad
Fuente:
Clarín
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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