
A 710 metros de profundidad , en aguas del océano Atlántico , un equipo de científicos logró captar imágenes inéditas de un pez que parece salido de otro planeta. Se trata de la Winteria telescopa , una especie con la cabeza completamente transparente y ojos tubulares, adaptada a sobrevivir en la oscuridad total de las profundidades marinas.
El hallazgo se produjo gracias al vehículo submarino SuBastian , operado durante una expedición del Schmidt Ocean Institute en el Atlántico central. Las imágenes, difundidas en julio de 2026, permitieron observar por primera vez a este animal moviéndose en su entorno natural, algo que hasta ahora no se había conseguido.
Lo más impactante de la Winteria telescopa no es solo su cabeza translúcida, sino la estructura de sus ojos. A diferencia de la mayoría de los peces, que tienen los ojos a los costados para ampliar el campo de visión, esta especie posee dos ojos tubulares orientados en paralelo.
Esta disposición le permite captar la mínima luz que llega desde la superficie y detectar los destellos de organismos bioluminiscentes, una habilidad clave para encontrar alimento en un ambiente donde la oscuridad es casi total. Según el Schmidt Ocean Institute , estos ojos especializados ofrecen visión binocular y una sensibilidad extrema a la luz, lo que representa una de las adaptaciones más sorprendentes del océano profundo.
La Winteria telescopa pertenece a la familia de los opistopróctidos , conocidos como peces de ojos de barril. Algunos de sus parientes también presentan una cúpula transparente que protege los ojos y deja ver sus estructuras internas.
El encuentro ocurrió en la zona de fractura de Doldrums , un sistema geológico ubicado al norte del ecuador, a unos 1.300 kilómetros de la costa noreste de Brasil. Ahí, los científicos exploraban una región poco estudiada cuando las cámaras de SuBastian lograron captar al pez.
Hasta ahora, la mayor parte de la información sobre esta familia provenía de ejemplares capturados con redes de pesca, pero el ascenso a la superficie suele dañar sus tejidos frágiles. Observar a la Winteria telescopa viva y en su ambiente natural permitió registrar detalles sobre su postura, movimientos y aspecto que no se pueden reconstruir con animales preservados.
El biólogo Marcelo Melo , del Instituto Oceanográfico de la Universidad de São Paulo, destacó que se trata de una especie extremadamente rara y subrayó la importancia de su visión para sobrevivir en un entorno sin luz natural.
El avistamiento de la Winteria telescopa no era el objetivo principal de la expedición. Durante 35 días, los investigadores recorrieron el sistema de Doldrums para estudiar su actividad geológica y el flujo de fluidos calientes bajo el lecho marino.
En ese proceso, identificaron dos nuevos campos de fuentes hidrotermales, uno de ellos con 23 estructuras de emisión y fluidos que alcanzaban los 280 grados Celsius. Además, registraron dos ejemplares del calamar gigante Magnapinna , famoso por sus tentáculos que pueden medir hasta ocho metros.
La expedición también permitió cartografiar casi 147 kilómetros cuadrados de fondo oceánico con alta resolución, al utilizar el vehículo autónomo The Childlike Empress . Sin embargo, fue el pequeño pez de cabeza transparente el que terminó robándose la atención, al recordar cuánto queda por descubrir en las profundidades del planeta.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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