
A solo 70 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos se convirtió en una de las escapadas más accesibles para quienes buscan naturaleza, historia y tranquilidad cerca del Obelisco. Ubicado en el partido de Campana , este espacio protegido de 5200 hectáreas invita a recorrer senderos entre pastizales y humedales del Delta del Paraná , donde el silencio y la biodiversidad son protagonistas.
El área, habitada hace unos 1700 años por comunidades cazadoras y pescadoras, conserva vestigios arqueológicos como herramientas, instrumentos de hueso y fragmentos de cerámica.
El predio funcionó durante el siglo XIX como la Estancia Otamendi , dedicada a la agricultura, la ganadería y la producción de ladrillos. La llegada del ferrocarril impulsó el desarrollo de la zona, cuyas marcas aún se pueden ver en los senderos del parque: restos de un antiguo molino, el “Bebedero” —una construcción de 30.000 litros de agua— y las “líneas de talas”, árboles que crecieron siguiendo los antiguos alambrados.
En 1990 nació la Reserva Otamendi , que en 2018 fue declarada Parque Nacional y reconocida internacionalmente como Sitio Ramsar por su valor ecológico. La protección legal se amplió con la anexión de más de 1000 hectáreas, incluyendo la antigua Reserva Provincial Río Luján, hasta alcanzar las dimensiones actuales.
Ser Sitio Ramsar implica beneficios clave para la vida humana: recarga de acuíferos, regulación del clima y amortiguación de inundaciones. “Es un humedal de importancia global, refugio de una enorme diversidad de flora y fauna nativa, especialmente aves acuáticas y el ciervo de los pantanos”, destacó Durao.
El parque alberga más de 300 especies de aves , peces como tarariras y bagres, y mamíferos autóctonos. El gran emblema es el ciervo de los pantanos , el cérvido más grande de Sudamérica, que encuentra aquí la población más austral de su especie. Sin embargo, avistarlo no es sencillo: los senderos actuales no atraviesan el humedal, aunque desde los miradores —con binoculares— es posible divisarlo en las primeras o últimas horas del día.
La experiencia para el visitante incluye tres senderos autoguiados de baja y mediana dificultad. El circuito “Historias del Pastizal” recorre 1000 metros entre vegetación y vestigios históricos, hasta un mirador con vistas a la Laguna Grande. “Guardianes de la Barranca” conecta con un balcón natural tras cruzar un bosque pintoresco, y “Recuperando lo Nuestro” es un trayecto breve y accesible que lleva al Vivero de Plantas Nativas Don Juan.
El recorrido completo suma hasta 3 kilómetros y demanda entre 2 y 3 horas, ideal para una caminata tranquila y contemplativa. Los mejores momentos para avistar fauna son cerca de la apertura o el cierre del parque. Además del ciervo, pueden verse zorros, hurones, cuises, lagartos overos y más de 400 especies de vertebrados.
Para aprovechar la jornada, se recomienda llevar gorra, protector solar, repelente, agua y viandas para picnic, ya que dentro del predio no hay venta de comida (aunque sí en el barrio vecino Rómulo Otamendi). Los binoculares y guías de aves son aliados para el avistaje, y el personal del parque a veces presta binoculares a los visitantes.
La caminata junto a guías intérpretes enriquece la experiencia, ya que permiten conocer detalles históricos y naturales del lugar. Además de los senderos, se puede recorrer en bicicleta el Camino Islas Malvinas hasta el embarcadero, disfrutar de áreas recreativas con mesas bajo talas y ceibos, o visitar la EcoFeria de Productores locales que funciona los segundos fines de semana de cada mes.
Ubicación: Localidad de Rómulo Otamendi, partido de Campana, provincia de Buenos Aires (altura km 67,5 de la RN 9).
Entrada: Libre y gratuita. Las visitas guiadas por el “Circuito Clásico” duran dos horas y tienen un costo aproximado de $10.000 por adulto.
Horarios: Abierto todos los días de 10 a 18. Los senderos están habilitados de 10:30 a 17 y se puede visitar todo el año.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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