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El doloroso testimonio de una vecina de Itatí tras las inundaciones: “Perdí toda una vida de trabajo”

“Perdí toda una vida de trabajo” . Con esa frase, Nancy resumió el drama que atraviesa por las inundaciones en Itatí, Corrientes . En una nueva recorrida de TN , Dominique Metzger mostró cómo el agua cubrió los ambientes de su casa, pese a que la familia había intentado frenar el avance con bolsas de arena.

La mujer vive allí desde hace 21 años y ya atravesó otras inundaciones, entre ellas las de 1983 y 2023. Sin embargo, aseguró que ninguna había llegado a este punto . Esta vez, el agua entró en todas las habitaciones y obligó a la familia a improvisar un refugio en la parte alta de la casa.

“Estamos muy mal. Entró todo el agua, tenemos todas las habitaciones tomadas” , contó Nancy mientras mostraba el interior de la casa. En el lugar viven tres familias: ella y su marido, y sus dos hijas con sus respectivas parejas. Algunos de sus nietos tuvieron que irse a otras propiedades, mientras que otros permanecen con sus familiares.

El panorama dentro de la casa es crítico. El agua que ingresó está contaminada y tiene un fuerte olor. “Es agua servida” , advirtió la mujer mientras señalaba el líquido acumulado en los ambientes.

Nancy se dedica a la cocina y tiene un pequeño emprendimiento con el que sostiene su economía cotidiana. Entre las cosas que quedaron bajo el agua están sus mesas, los electrodomésticos y los elementos que necesita para trabajar. Ahora, además de reparar los daños en su casa, no sabe cuándo podrá retomar la actividad.

“Los electrodomésticos desaparecen, se funden, se queman” , sostuvo. También hizo hincapié en las dificultades que deberán afrontar cuando la inundación retroceda: “Necesitamos lavandina, cosas desinfectantes”, pidió.

La mujer relató que el agua avanzó en cuestión de horas. Después de compartir el almuerzo del Día de la Madre con su familia, acomodó la cama en otro sector de la casa. Cuando se levantó, ya había agua en el interior. Se recostó otra vez y, unas horas más tarde, descubrió que el nivel había seguido subiendo. “Me puse a llorar. Te sentís tan impotente” , recordó sobre ese momento.

Además de las pérdidas materiales, Nancy cuestionó la asistencia que recibieron las familias afectadas. Según relató, les entregaron cajas con alimentos, pero debían repartirlas entre los integrantes de las tres familias que viven en la casa.

La mujer destacó la solidaridad de los vecinos, que se organizan para compartir lo que tienen y ayudar a quienes atraviesan la misma situación. Ella también suele preparar tortas fritas y colaborar con otras personas de la zona, pero ahora no puede trabajar debido a la inundación. “Acá en Itatí hay demasiada gente buena. Muchas veces no nos llegan las ayudas que tienen que llegar” , sostuvo.

Nancy todavía no sabe cuándo podrá volver a vivir con normalidad en su casa ni cómo hará para recuperar lo que perdió. Después de más de dos décadas en el lugar y de haber atravesado otras inundaciones, enfrenta otra vez la difícil tarea de empezar de nuevo.

Por su parte, otra vecina resumió: “Esto es un desastre” . Aunque el nivel del agua comenzó a bajar, la preocupación sigue: la última medición oficial era de 8,16 metros, por encima del nivel de evacuación, fijado en 7,25 metros.

El agua cubrió el baño, el lavarropas, la cocina y parte de los muebles. La familia intentó poner a salvo todo lo que pudo antes de que la inundación avanzara. Subieron las camas, los colchones y otros objetos a la planta alta, donde también llevaron el televisor y las pertenencias que todavía podían resguardar.

Sin embargo, no alcanzó para salvarlo todo. La heladera quedó rodeada de agua pese a que habían colocado un pallet para elevarla. Otros elementos quedaron flotando o sumergidos, mientras la marca que dejó el agua en las paredes y los ladrillos permitía dimensionar hasta dónde había llegado la impactante crecida.

La familia vive en el lugar desde hace diez años y contó que nunca había atravesado una situación de esta magnitud. En 2023 también hubo inundaciones, pero el agua había quedado en la calle y no había entrado de esa manera en la casa.

“Uno hace su casa con mucho esfuerzo, entre todos nos ayudamos para poder tener, pero así estamos ”, lamentó una de las vecinas, de 58 años. Pese a las pérdidas, la familia intenta mantenerse en la casa y aprovechar la planta alta para resguardarse.

A la angustia por los daños materiales se suma el temor a dejar las casas vacías. Los vecinos contaron que hubo robos en la zona durante la inundación y que, por ese motivo, algunos prefieren permanecer en sus propiedades, incluso sin luz y con gran parte de la planta baja bajo el agua.

Según relataron, en una casa cercana entraron a robar mientras sus ocupantes no estaban. También denunciaron que escucharon disparos durante la noche.

La familia aseguró que recibió poca asistencia. Si bien reconoció que la Municipalidad ayudó durante los primeros días a algunos vecinos que debieron evacuar, afirmó que después tuvieron que arreglarse con sus propios recursos y con la ayuda de familiares y amigos.

La situación también complica las tareas cotidianas: no pueden usar con normalidad el baño ni los electrodomésticos y todavía no saben cómo recuperarán las cosas que quedaron bajo el agua. “Cuesta, pero no se puede con la naturaleza” , expresó uno de los vecinos.


Fuente: TN


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