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El adiestrador de perros que ya tiene dos condenas por plantar pruebas irá a juicio por el caso Araceli Fulles

Marcos Herrero , el adiestrador de perros conocido como el “ peritrucho ”, enfrentará un nuevo juicio por su actuación en la investigación del femicidio de Araceli Fulles , la joven de 22 años que desapareció en San Martín en abril de 2017 y fue encontrada asesinada 25 días después.

El hombre, que ya tiene dos condenas por manipulación de pruebas y falso testimonio , será juzgado el 20 y 21 de mayo de 2027 por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 6 de San Martín.

La Justicia bonaerense buscará determinar su responsabilidad en las irregularidades detectadas durante la búsqueda de Araceli, en la que Herrero intervino como especialista en rastreo canino.

La Cámara de Casación cuestionó la fiabilidad de sus marcaciones y advirtió que la investigación se había apoyado en indicios sin respaldo empírico.

El caso tiene un antecedente decisivo: las condenas dictadas contra tres hombres por el crimen fueron revocadas en 2023 , cuando los jueces ordenaron investigar el papel del adiestrador.

Araceli Fulles tenía 22 años cuando desapareció, el 2 de abril de 2017 . Esa madrugada, le había enviado un mensaje a su madre para avisarle que estaba por llegar a su casa. Sin embargo, nunca volvió.

Durante los 25 días siguientes, su familia participó de una búsqueda desesperada. En ese contexto apareció Herrero, un exintegrante de la Policía y adiestrador de perros que se presentó como especialista en rastreo y rescate.

Su intervención generó cuestionamientos sobre el trabajo de los investigadores y, más tarde, derivó en sospechas sobre la posibilidad de que hubiera plantado elementos para simular hallazgos.

El cuerpo de Araceli fue encontrado finalmente en una casa de José León Suárez , propiedad de Darío Badaracco . Estaba recubierto con cal y oculto entre escombros.

La autopsia determinó que la joven había sido asesinada por asfixia mecánica mediante estrangulamiento con un elemento compatible con precintos plásticos. Badaracco, señalado como principal acusado, murió en prisión en 2019 , antes de llegar a juicio.

El juicio por el crimen de Araceli se llevó a cabo en 2021, durante 53 días, con unos 300 testigos distribuidos en 14 audiencias. Al finalizar el debate, tres hombres — Carlos Cassalz, Hugo Cabañas y Marcelo Escobedo — fueron condenados, mientras que otros cuatro acusados resultaron absueltos por falta de pruebas.

Dos años después, la Sala I de la Cámara de Casación Penal bonaerense revocó esas condenas y ordenó investigar la actuación de Herrero. Los jueces Daniel Carral, Víctor Violini y Ricardo Maidana cuestionaron la solidez de la investigación y pusieron el foco en las marcaciones realizadas por los perros del adiestrador.

El fallo también señaló que no se habían revisado adecuadamente los antecedentes de Herrero ni la posibilidad de que él mismo hubiera colocado elementos para simular hallazgos.

Los magistrados describieron una “ clara voluntad de falsear la realidad ” y cuestionaron el uso de un método propio que no contaba con sustento científico. En la apelación también intervino la organización Innocence Project, que señaló irregularidades en la actuación del adiestrador.

A partir de esas observaciones, la Fiscalía General de San Martín impulsó una investigación específica contra Herrero, que ahora llegará a juicio oral.

Pese a las sospechas judiciales, la familia de Araceli respaldó la participación de Herrero durante la búsqueda. Para sus padres, los perros fueron fundamentales para localizar el cuerpo de la joven.

Mónica Ferreyra, la madre de Araceli, recordó que la colaboración del adiestrador había sido voluntaria y cuestionó las críticas sobre la falta de certificación de los animales.

“Era todo voluntario, le pagábamos la nafta. Nos dicen que los perros no tenían certificación, yo creo que se nos reían en la cara ”, sostuvo, en diálogo con Clarín.

Ricardo Fulles también defendió el trabajo de Herrero y destacó la intervención de Alcón, uno de los perros que participaron en la búsqueda. Al mismo tiempo, expresó su dolor por la decisión de Casación de revocar las condenas que se habían dictado por el femicidio.

“ Cuando Casación los liberó, me mataron de nuevo, volvieron a matar a toda la familia. También a Araceli ”, manifestó.

El expediente de Araceli no es el único en el que Herrero quedó bajo sospecha por su intervención como rastreador. El hombre acumula dos condenas vinculadas con la manipulación de evidencias en investigaciones criminales.

La primera fue en Mendoza, en la causa por la desaparición de Viviana Luna. Allí, Herrero simuló el hallazgo de restos óseos y notas en distintos lugares. El Tribunal Oral Penal N° 2 lo condenó a ocho meses de prisión condicional por falsa denuncia, falso testimonio, usurpación de títulos y encubrimiento simple.

Uno de los elementos que expuso las irregularidades surgió de las pericias de ADN: el cráneo que había presentado como un hallazgo en Mendoza pertenecía al mismo individuo que un maxilar encontrado por él en Río Gallegos , a más de 2.700 kilómetros de distancia.

Su segunda condena llegó en Bahía Blanca , por su intervención en la investigación sobre la desaparición y muerte de Facundo Astudillo Castro. En ese caso, Herrero afirmó haber detectado rastros de la víctima en patrulleros y en un calabozo .

Sin embargo, se comprobó que había plantado un amuleto de Facundo en una dependencia policial.

Por esos hechos, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca le impuso siete años de prisión e inhabilitación absoluta por 14 años por falso testimonio reiterado y agravado.

Ahora, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 6 de San Martín deberá analizar su intervención en la causa por el femicidio de Araceli Fulles y determinar si tuvo responsabilidad penal en las irregularidades investigadas.


Fuente: TN


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