
La anestesióloga Chantal “Tati” Leclercq publicó un texto en Instagram en el que describió el año que atravesó desde que la causa por el presunto robo de propofol del Hospital Rivadavia tomó estado público. En el posteo, que circuló en las últimas horas, relató las consultas con psicólogos, psiquiatras y abogados, y afirmó que hubo un momento en que “incluso su nombre dejó de pertenecerle” .
La médica escribió que pasó “días enteros con psicólogos, psiquiatras y abogados”, días en los que su vida parecía “haber sido repartida entre consultorios y expedientes”, y en los que “otras personas hablaban de mí mientras apenas conseguía levantarme de la cama”. No menciona la causa de forma directa en ningún pasaje del texto, pero sí alude a los relatos que otros construyeron sobre ella.
En ese marco, incluyó la frase que más circuló: “De la nada, la peligrosa era yo. Que risa. Y me río de eso porque hubo un momento en que reírme fue una de las pocas cosas que no pudieron sacarme.”
Antes, había recordado que estudió durante años para ejercer la anestesiología y que su nombre figuraba en guardapolvos, exámenes e historias clínicas. “Me llamaron tantas cosas que por momentos incluso mi nombre dejó de pertenecerme”, sostuvo.
El posteo también recorre lo que Leclercq describió como el otro lado del año: volvió a creer, escribió, pensó, se equivocó y aprendió. “Me volví a enamorar, abracé muchos perros y le hice mimos a todos los gatos que encontré”, relató. Habló de amistades que se fueron y de las que quedaron, a las que definió como algo que “hoy vale mucho más que cualquier otra cosa”.
El texto cierra con una definición sobre la postura que tomó frente a lo que vivió: “Me negué a aceptar que el peor relato que alguien hubiera construido sobre mí fuera también el último”.
El posteo llega mientras la causa principal, que involucra a su amiga y colega Delfina “Fini” Lanusse y al médico anestesiólogo Hernán Boveri , atraviesa una instancia procesal clave. Ambos están procesados por el presunto robo de propofol y equipos médicos del Hospital Italiano durante casi tres años. Sus defensas apelarán el procesamiento ante la Sala V de la Cámara Criminal y Correccional en una audiencia programada para comienzos del mes próximo.
En ese expediente, Leclercq figura como testigo. Su relato fue valorado por el juez Javier Sánchez Sarmiento dentro del conjunto de testimonios que calificó como “coherentes, circunstanciados y concordantes con otros elementos probatorios”. La médica confirmó haber presenciado situaciones que vinculaban a los imputados con el consumo de la anestesia fuera del hospital.
En paralelo, Leclercq enfrenta su propia investigación por hechos similares en el Hospital Rivadavia, independiente de la que involucra a Lanusse y Boveri, aunque los nombres y los hechos se entrelazan en el expediente que instruye Sánchez Sarmiento.
La causa tiene además otro hilo que el juez investiga por separado: la muerte del enfermero Alejandro Zalazar , hallado sin vida el 20 de febrero de 2026 en su departamento, con una vía intravenosa conectada al pie derecho, tres días antes de que comenzara formalmente la causa por el robo de propofol.
Zalazar era conocido de Leclercq desde la residencia en el Hospital Rivadavia . La médica lo había contactado en una oportunidad para que llevara un antibiótico a Lanusse. Cuando llegó al departamento de su amiga ese día, encontró jeringas y una ampolla de propofol en el piso.
El juez ya tiene en su poder los resultados de la pericia al teléfono de Zalazar. El dispositivo de Lanusse aún no fue analizado por cuestiones de agenda, según fuentes del caso. El teléfono de Boveri está en análisis en la División de Análisis, Tecnología e Informática de la Procuración (DATIP), pero su peritaje enfrenta un planteo de nulidad presentado por la defensa del médico, que deberá resolverse en la misma audiencia de junio.
Fuente:
Infobae
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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