La moto de Walter Zurita, el piloto de San Isidro que había sufrido el robo de su vehículo mientras se preparaba para participar del Enduro del Invierno en Pinamar, finalmente fue recuperada. La KTM 350 apareció abandonada y parcialmente cubierta con ramas entre los pajonales, después de una intensa búsqueda que involucró a la Policía, la DDI de Pinamar, la Guardia Urbana, Ojos en Alerta y vecinos que se hicieron eco del pedido de ayuda a través de las redes sociales.
Zurita había llegado a Pinamar durante la madrugada del sábado para participar de la competencia. Después de clasificar y realizar los entrenamientos, dejó la moto preparada en la camioneta, dentro del subsuelo del complejo donde se hospedaba. Sin embargo, durante la madrugada del domingo, entre las 2 y las 3, tres delincuentes ingresaron al lugar y se llevaron el rodado.
Según relató el propio piloto en diálogo con CNM Radio, las cámaras de seguridad permitieron reconstruir buena parte de la secuencia. “Entraron 3 pibes, por lo que se ve en las cámaras, y la arrancaron de arriba de la camioneta”, explicó. Para poder sacarla, además, provocaron importantes daños en la camioneta en la que estaba cargada.
Las imágenes muestran que los delincuentes no cargaron la moto en otro vehículo, sino que la retiraron empujándola. Walter incluso pudo seguir posteriormente parte del recorrido mediante las huellas que habían quedado en la arena.
La investigación permitió finalmente localizar la KTM. Fue encontrada en Pinamar, en la zona de pajonales, abandonada y parcialmente cubierta con ramas. Walter contó que se encontraba “tirada” y oculta, aunque no a una distancia demasiado grande del lugar donde había sido sustraída; dijo Zurita a Radio Power Pinamar.
La moto no apareció intacta. “Tiene faltantes, le faltan unos plásticos. Le sacaron todas las gráficas”, explicó el piloto. El retiro de las gráficas habría tenido sentido para dificultar su identificación, especialmente porque se trata de una moto de competición muy particular y llamativa, que no está destinada a circular normalmente por la vía pública.
Para Zurita, la recuperación fue un alivio después de horas de angustia. Él ya se encontraba nuevamente en San Isidro, a unos 400 kilómetros de Pinamar, cuando recibió las novedades. Por eso destacó especialmente el trabajo de quienes continuaron buscándola mientras él estaba lejos.
“Tuve mucha ayuda gracias a las redes, tuve mucha ayuda de la gente de Pinamar”, señaló. En ese sentido, agradeció especialmente a la comunidad local, a la DDI de Pinamar, Ojos en Alerta, la Guardia Urbana y a todas las personas que se comunicaron con él después de que difundiera el pedido para localizar la moto.
También destacó a los integrantes de CMC Guardería, a quienes atribuyó una participación importante en la búsqueda. “Ellos me pusieron la 10 y salieron a buscarla, porque yo, imaginate que estoy a 400 kilómetros”, expresó en la FM de Pinamar.
La recuperación de la moto permitió cerrar de una manera distinta una historia que había comenzado con mucha angustia. Walter había llegado a Pinamar con la expectativa de competir en una de las pruebas más importantes del calendario y terminó perdiéndose la carrera como consecuencia del robo.
En la entrevista con CNM Radio, el piloto había contado que llevaba una semana preparando especialmente la moto para la competencia. “La moto es una parte más de tu cuerpo”, sostuvo al describir el vínculo que tiene con el vehículo y el esfuerzo que implica mantener una máquina de estas características.
El robo, además, tuvo un fuerte impacto económico. Walter había estimado que una moto de este tipo puede rondar los 15 mil dólares, aunque aclaró que las motos de carrera no suelen contar con seguros convencionales, por lo que el perjuicio puede ser todavía mayor cuando son sustraídas.
Pero más allá del valor material, lo que quedó en evidencia fue el impacto emocional que tuvo el episodio. “Me sacaron una pasión y una moto”, había expresado en la entrevista anterior, al explicar que a sus 53 años compite en la categoría Máster y que el robo incluso lo había llevado a pensar que podía significar el final de su etapa como piloto.
La bronca también había quedado reflejada en una frase contundente. Después de abandonar Pinamar el domingo, Walter contó que mientras regresaba a Buenos Aires le dijo a su esposa: “Es la última vez que pisamos esta ruta. Yo para la costa no vengo más”.
Sin embargo, la aparición de la moto modifica parcialmente ese sentimiento. Walter reconoció que ama Pinamar, donde además tiene familiares y suele concurrir habitualmente, y que lo ocurrido no cambia el vínculo que tiene con la ciudad, aunque sí dejó una marca.
“Yo amo Pinamar, me encanta, es un lugar hermoso”, sostuvo. Y agregó que siempre había elegido la ciudad no solamente para competir, sino también para descansar y compartir con su familia.
La recuperación de la KTM representa así un pequeño alivio dentro de un fin de semana que terminó muy lejos de lo que Walter había imaginado. No pudo correr el Enduro del Invierno, pero al menos recuperó una herramienta que para él representa mucho más que un vehículo.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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