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MADARIAGA - El dueño de la carnicería Jorgito, habló en CNM Radio tras el brote de triquinosis: pidió perdón y asumió su responsabilidad


Jorge delgado, propietario de la carnicería Jorgito junto a su esposa Karina, se presentó en los estudios de CNM Radio 93.3, durante el programa Informe Central, para dar su versión de lo ocurrido luego del brote de triquinosis que afectó a más de 80 personas en General Madariaga y que fue señalado como el brote más grande registrado este año en la provincia de Buenos Aires. El comerciante se encuentra imputado por lesiones graves en concurso real en el marco de la investigación judicial.


Visiblemente emocionado, Jorge comenzó la entrevista con un pedido de disculpas a las personas afectadas. “Luchándola. Mal por la gente. Y nada, pedir disculpas. Más que otra cosa, pedir disculpas”, expresó. Luego explicó que decidió presentarse públicamente porque consideraba que debía dar la cara: “Hoy estamos para pedir disculpas. Y bueno, dándole la cara, porque la teníamos que darla”.


En uno de los momentos más significativos de la entrevista, el comerciante reconoció su responsabilidad personal en lo sucedido. “Es problema mío, yo me la mandé”, afirmó, y agregó que le había costado tomar la decisión de concurrir a la radio. “Me costó venir a esto, porque yo a esta hora quería venir, pero bueno, me costaba venir. Y nada, ya estoy acá y dándole el pecho a las balas”.


Consultado específicamente sobre qué quiso decir cuando habló de que “se la mandó”, Jorge explicó que durante años había trabajado con la elaboración de chorizo seco y que nunca imaginó atravesar una situación semejante. “Nunca pensé que me iba a tocar a mí. Y nada, ¿viste? Cuando uno dice, ¿qué fallé?”, señaló. Recordó además que ese producto era uno de los principales de su negocio: “Mi fuerte fue mi chorizo seco. Es lo que más vendía. Mis colegas me tenían como que era el mejor de Madariaga”.


Jorge sostuvo que, a pesar de haber intentado encontrar el origen del problema, hasta el momento no logra determinar exactamente dónde se produjo la falla. “La verdad que no sé. Cuando buscaba la falla y no decía qué pasó, me la mandé”, manifestó. Y añadió: “Estoy arrepentido, porque la verdad que tengo mucha gente conocida, tengo muchos clientes de toda la vida”.


Durante la entrevista también fue consultado por los controles previos a la elaboración de los chacinados. Jorge aseguró que, según su versión, siempre trabajó con carne de cerdo proveniente de frigoríficos. “Nosotros compramos el cerdo de frigorífico y venía todo bien, todo bien venía, pero no sé”, explicó. También negó haber comprado animales de manera irregular o provenientes de establecimientos clandestinos.


Sin embargo, relató una modalidad de trabajo que realizaba ocasionalmente y que ahora reconoce que pudo haber representado un riesgo. Explicó que algunos clientes llevaban carne de su propia procedencia para que él la picara o elaborara determinados productos. “Mucha gente iba, me pedía en la gauchada y le picaba la carne por la picadora, que me llevaba gente a la picada y yo le picaba. Y capaz que en eso se me haya escapado algo”, admitió.


Ante la pregunta sobre dónde pudo haberse producido el error, fue contundente: “No sé. Digamos, ahora termina siendo muy difícil terminar de encontrar el error. Algo tiene que haber pasado para que todo esto ocurra”.


Karina: “Nadie tuvo la intención de lastimar”


Durante la entrevista intervino también Karina, esposa de Jorge, quien acompañó al comerciante en los estudios. Su participación estuvo especialmente vinculada con el impacto que la situación tuvo sobre la familia y con la decisión de ambos de presentarse públicamente para pedir disculpas.


Karina explicó que inicialmente no habían hablado públicamente porque atravesaban un momento de extrema dificultad. “Nosotros veníamos a pedir disculpas. En su momento no lo hicimos porque quiero hacerles entender que nosotros no estábamos en el mejor momento”, señaló.


La mujer remarcó que la familia también había sido afectada por la enfermedad y sostuvo que nunca existió una intención deliberada de provocar daños. “Esto nadie lo hizo a propósito”, afirmó. Y agregó: “Nadie tuvo la intención de un día salir y decir ‘vamos a salir a lastimar gente’. A nadie se le ocurriría hacer algo a propósito o de mala fe para venir y lastimar a un montón de gente”.


Karina también habló del impacto que el cierre del comercio tuvo sobre la economía familiar. “Es nuestra fuente de trabajo y yo creo que ninguno de los dos se nos ocurriría hundir principalmente la fuente de trabajo de nosotros”, explicó. En ese sentido, pidió que también se tuviera en cuenta la situación que atravesaron mientras el negocio permaneció cerrado.


La mujer contó además que tuvo a su mejor amiga internada en terapia intensiva y que otros integrantes de su familia también atravesaron la enfermedad. “Yo estaba enojada conmigo misma, me enojaba con Jorge. Pero nadie, quiero que quede claro, nadie fue intencionalmente a lastimar a nadie”, expresó.


Sobre el origen del problema, Karina reconoció que todavía no tienen una explicación definitiva. “El error estuvo, dónde estuvo, no sabemos. Es el día de hoy que Jorge se pregunta dónde estuvo el error que habíamos hecho”, sostuvo. Para la familia, el episodio también significó quedar expuestos públicamente y atravesar meses de fuerte rechazo social.


Amenazas, aislamiento y un rumor falso sobre la muerte de Jorge


Durante la entrevista, ambos relataron situaciones de amenazas que recibieron después de que trascendiera el brote. Karina contó que hubo llamados y mensajes intimidatorios. “Amenazas telefónicas, yo creo que no vienen al caso”, señaló inicialmente, aunque luego relató algunas de las situaciones que atravesaron.


Según contó, recibieron mensajes con amenazas de agresiones físicas, daños a la camioneta y ataques contra el comercio. También relató que en un momento comenzó a circular una información falsa que afirmaba que Jorge se había quitado la vida.


“Nos llama un amigo, me dice: ‘Mirá, a mi hija le llegó la noticia de que Jorge había tomado la decisión de ahorcarse’”, relató Karina. La noticia era falsa: “Lo tengo sentado al lado mío”, explicó en aquel momento.


Karina también se refirió a las consecuencias personales de esa situación y contó que incluso tuvo que concurrir a un hospital por ataques de pánico. “La gente se alejaba como que del lado mío, como que si yo me llevara el virus en la mano”, describió.


Explicó que durante meses prácticamente no podían salir de sus casas y que el teléfono también se había convertido en una fuente de angustia. “Agarrar el teléfono era horrible. Sonar que sonara el teléfono era muy feo”, expresó. Según dijo, no sabían si iban a recibir una amenaza o una mala noticia relacionada con alguno de los damnificados.


El cierre del comercio y la necesidad de volver a trabajar


Con la clausura cumplida, la familia se prepara para intentar retomar la actividad. Karina explicó que el período de cierre se extendió durante alrededor de tres meses y que, antes de volver a abrir, deberán limpiar y poner nuevamente el establecimiento en condiciones para recibir los controles correspondientes.


“Hoy vamos a volver a abrir, a limpiar, a ordenar, para poder empezar de vuelta a trabajar”, indicó. La mujer remarcó que el comercio constituye la principal fuente de ingresos de la familia y que durante estos meses tuvieron que desprenderse incluso de bienes que habían adquirido como inversión.


“Las cuentas nos hunden”, manifestó. Según relató, tuvieron que vender un terreno que habían comprado con la intención de generar una renta para poder afrontar los gastos acumulados durante el cierre.


La situación también alcanzó a los hijos de la pareja. Karina contó que uno de ellos, que también es carnicero, tuvo dificultades para conseguir empleo debido a su vínculo familiar con Jorge. “Como es hijo de Jorgito, le están cerrando las puertas”, sostuvo.


Jorge, por su parte, aseguró que intentó conseguir trabajo en otros rubros. “Sí, sí, pero bueno, no conseguía nada”, respondió cuando le preguntaron si había pensado dedicarse a otra actividad. Karina agregó que llegó a salir a buscar trabajo en obras y hasta a vender chatarra durante los primeros días.


“Yo me hago cargo”


La situación judicial fue uno de los puntos centrales de la entrevista. Jorge sabe que deberá afrontar un proceso penal y que la investigación determinará las responsabilidades correspondientes. Frente a la consulta sobre si asumía personalmente la responsabilidad por lo ocurrido, respondió sin rodeos: “Sí, sí, fue mía, sí, fue mía. Yo me hago cargo”.


En otro tramo volvió a referirse a los damnificados y a la gravedad de las consecuencias que algunas personas aseguran haber sufrido. “Yo le diría mucho perdón, que no fue mi intención”, manifestó. También contó que él mismo contrajo la enfermedad: “Yo también estoy igual, ando con dolor del cuerpo, estoy igual que ellos, porque a mí también me agarró, la pasé mal”.


Jorge insistió en que nunca tuvo intención de provocar daño. “No es que lo hice queriendo. Fue algo que, nada, no fue mi intención. Nada más que pedirle disculpas, nada más que eso”, expresó.


Consultado sobre la posibilidad de que hubiera adquirido animales fuera de los circuitos habilitados, fue categórico: “No, no, para nada”. También negó haber comprado cerdos de procedencia clandestina.


El comerciante explicó que conservaba los remitos de las compras realizadas a los frigoríficos. “Tengo todos los remitos guardados, los remitos a quien le compraba, a quien no le compraba, todos. Tengo todos los remitos de la carne”, aseguró.


La reapertura y una nueva forma de trabajar


Jorge reconoció que recuperar la confianza de sus clientes será uno de los principales desafíos. “Tengo muchos clientes de toda la vida que me han seguido por todos los lugares que he estado”, recordó. Sin embargo, admitió que lo ocurrido tendrá consecuencias sobre la relación con quienes durante años eligieron su comercio.


“Fue una falla y sí, fue grave”, reconoció cuando se le preguntó cómo pensaba recuperar esa confianza. Para él, la única manera será volver a trabajar y demostrar con hechos cómo continuará adelante.


También explicó que, luego de lo ocurrido, deberán adaptarse a las nuevas condiciones para la elaboración de productos. “No se puede vender chacinado en ninguna de las carnicerías, solamente los que se pueden bajar por frigorífico. Eso lo tenemos claro”, indicó.


La intención, según explicó, es que la carnicería vuelva a funcionar como tal y que cualquier elaboración que requiera condiciones especiales se realice dentro de los establecimientos habilitados para ese fin.


Jorge sabe que la reapertura no será sencilla y que deberá convivir con el proceso judicial y con el rechazo de parte de la comunidad. Aun así, aseguró: “Tenemos que salir a trabajar, no nos queda otra”.


Y volvió a insistir en esa idea cuando habló sobre su futuro laboral: “Si puedo conseguir trabajo, no sé, de albañil voy, pero no lo puedo conseguir y yo tengo que salir a trabajar. Tengo mis cuentas, tengo mis hijos, tengo mis cosas, tengo que hacerlo”.


Un pedido de perdón a los damnificados


Hacia el final de la entrevista, Jorge volvió al punto con el que había comenzado: el pedido de disculpas. Consultado sobre qué les diría a las personas que padecieron las consecuencias del brote, respondió: “Más pedir disculpas. Nada más que eso”.


También reconoció que no se siente preparado para encontrarse personalmente con los damnificados. “Voy a abrir la carnicería y cuando la gente me vea de frente, ¿qué le voy a decir? Más pedir disculpas”, expresó.


Ante la pregunta sobre cómo imagina el desenlace del proceso judicial, respondió con incertidumbre: “Esperemos que no sea nada malo. Espero... seguir, seguir y que sea lo que Dios quiera”. Y agregó: “Tampoco que me juzguen por tanto porque no fue mi intención”.


Antes de finalizar, volvió a pedir disculpas: “Disculpe a la gente, que no fue mi intención y tengo que seguir, lamentablemente”.


Jorge y Karina llegaron a CNM Radio para dar su versión después de meses de silencio y exposición pública. Jorge asumió públicamente la responsabilidad por lo ocurrido, pidió perdón a quienes resultaron afectados y reconoció la gravedad del episodio, mientras la investigación judicial continúa para determinar las responsabilidades penales que correspondan.


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