
Mientras algunas personas eligen no reaccionar de forma impulsa, hay quienes no se toman ni un segundo de tiempo y lanzan la primera frase que se les cruzó por la mente y, luego, tienden a arrepentirse porque terminó siendo algo hiriente o fuera de lugar . De seguro te pasó que en una reunión de trabajo un compañero cuestiona cada cosa que dices o pone en duda las acciones que realizaste para sacar adelante el proyecto y solo se dedica a provocarte para ver qué haces o talvez esto sucede con tu pareja o grupo de amigos.
La psicología analizó qué hay detrás de quienes sí logran mantener la calma y control cuando la situación se vuelve tensa y los expertos coinciden en que activan una pausa consciente de regulación emocional y rompen así el ciclo de conflicto, ya que al no dar una respuesta agresiva o defensiva que el provocador busca, se le niega el protagonismo y se desarma la confrontación. Aquí te brindo más detalles.
La psicología indica que mantener la calma y el control ante una provocación refleja una alta inteligencia emocional , dominio del sistema nervioso y una estrategia consciente de regulación emocional, en lugar de debilidad o indiferencia.
La experta en liderazgo María Pacheco detalló a Vozpópuli que las relaciones en el trabajo o la vida diaria pueden provocar desencuentros y conflictos, pero las personas inteligentes saben cómo reaccionar cuando intentan provocarlas: “Estás en una reunión, alguien te interrumpe, te corrige delante de los demás, o hace un comentario con segundas. Tu cuerpo reacciona antes que tu cabeza, te quedas en blanco, sonríes para quitarle importancia o respondes peor de lo que te gustaría, y dos horas después, cuando ya vas de camino a casa piensas ‘eso era lo que tenía que haber dicho. Cuando reaccionas impulsivamente, dejas de decidir tú, empiezan a decidir tus emociones, y justo ahí es donde pierdes fuerza”.
La también coach desvela “las tres frases que utilizan las personas inteligentes cuando alguien intenta provocarlas, y casi nadie las usa” y que ayudan a mantener la calma y el control, ya que no se trata de responder rápido. “Las personas con más seguridad hacen justo lo contrario: se permiten pensar, se permiten hacer preguntas y se permiten responder cuando tienen claro qué quieren transmitir”.
Hacer que la otra persona se explique: “En lugar de defenderte, pregúntale ‘¿qué quieres decir exactamente con eso?’ Porque muchas personas lanzan comentarios porque esperan que reacciones , y cuando les pides que expliquen lo que han dicho, muchas veces se quedan sin argumentos”.
Hacer que la otra persona sustente lo que nos dijo: “Puedes responder, ¿en que te basas para decir eso? No estás discutiendo, solo estás pidiendo que explique de dónde sale esa afirmación, y cuando no hay razones detrás, la conversación cambia sola”.
No reaccionar en caliente: “Si necesitas parar di ‘prefiero pensarlo y te respondo después’ , porque no tienes que contestar todo en este mismo instante. Responder más tarde, no es perder, muchas veces es la forma más inteligente de mantener el control”.
Fuente:
La Nación
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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