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Las desgarradoras últimas palabras de Aramburú en brazos de su amigo: “Llamá a la policía, me voy a morir”

Un testigo presencial del crimen del rugbier Federico Martín Aramburu (42) , cometido en mayo de 2022 en París, declaró este martes en la séptima audiencia del juicio. Se trata de Shaun Hegarty , jugador del Biarritz Olympique, luego presidente del mismo club y socio de la víctima en el emprendimiento de su agencia de viajes y eventos deportivos.

El ex apertura -la misma posición que Aramburú- repasó en su declaración en el Palacio Voltaire de la capital francesa sus sospechas contra los acusados y dijo ante los jueces que estuvo esperando este momento “durante una eternidad” para poder tener justicia por Federico.

"Shaun, llama a la policía, me voy a morir" , fueron las últimas palabras de la víctima tras pelear con el imputado Loik Le Priol (32) , e l ex comando de la Marina que lo había atacado en un bar y lo volvió a hacer en la calle , cuando salían del hotel en el boulevard Saint Germain de Pres. Había recibido seis balazos, cuatro en la espalda. Estas palabras dejaron a Hegarty en estado de shock.

“Lo tomé en mis brazos, lo vi ahogándose, con sangre en la boca . Lo sostuve y no sabía qué hacer. Me pusieron contra la vereda. Había gente intentando reanimarlo, pero yo sabía que había muerto . Después de eso, simplemente me dejé llevar. Me metieron en un coche patrullero. Llegó una ambulancia, me desnudaron para ver si me habían golpeado. Me preguntaron si Federico tenía familia, dije que sí… Intenté llamar a María, su esposa. No contestó. Así que llamé a mi esposa” relató ante el tribunal.

Mientras Hegarty hablaba, Le Priol y el otro acusado, Romain Bouvier (34) , escuchaban. Por momentos miraban al testigo, y por otros al juez que hacía las preguntas y realizó una la cronología de los hechos de esa noche. En las gradas de la tribuna, en tanto, se encontraban la esposa de Shaun, amigos y la familia de la víctima.

El testigo, vestido con un saco gris y pantalones beige, continuó con su declaración: "Estábamos todos en París. Yo estaba con clientes. Alrededor de la medianoche, Federico me llamó y quería verme. Tenía algo que contarme: "Una gran noticia”. dijo. Así que nos reunimos para celebrar. Tomamos algo, nos abrazamos. Estábamos en esa famosa calle parisina, la calle de la sed. Es en Saint-Germain. Reímos, cantamos, bailamos".

Alrededor de las 5 de la mañana decidieron regresar al hotel: el Prince de Conti. Pasaron por El Mabillon, el café que nunca cierra. Decidieron tomar una última copa y algo de comer, antes de irse a dormir. Se acomodaron en la terraza. Junto a ellos estaban Bouvier, Le Priol y Lyson R., la pareja de Loïk.

"Nosotros nos sentamos junto a ellos tres. Estaba de buen humor, charlamos con todo el mundo. Era un ambiente distendido", relató Hegarty, quien dijo que luego le preguntó al mencionado trío de donde era por simple curiosidad, porque le gusta conocer gente.

"Bouvier señaló al suelo dos veces y nos dijo que eran ´de aquí´. Pero, ¿qué significa ´de aquí´?... ¿De la acera?´. Ahí termina la conversación y la atmósfera de paz se desvanece", señaló Shaun, quien ignoraba que le estaban hablando con el lenguaje de la ultraderecha francesa que está en contra de los migrantes.

Hegarty reconoció que no le gustó el tono condescendiente con el que Bouvier y Le Priol discutían con federico, así que decidió intervenir: "Le digo que lo deje pasar, que deje en paz a los demás clientes. Me dicen que los llamé ´idiotas´. ¡Quizás!".

Según el testigo, Le Priol se levantó y le dio tres bofetadas . Él no reaccionó, mientras que el agresor le dijo que sabía pelear porque había estado en los comandos de la marina. Y en ese momento intervino la seguridad del Mabillon para calmar los ánimos.

Hegarty pensó que todo había terminado, que regresarían al hotel en paz. Se levantó, pagó la cuenta y salió a la calle, donde esperó a su amigo fumando un cigarrillo. Federico estaba a punto de reunirse con él, pero al salir y recoger una servilleta del piso, agarró del borde de la capucha a Le Priol, quien cayó de la silla al suelo. El acusado se levantó furioso y se desató una gran pelea.

"Fue bastante violenta. Nos golpeábamos. Fue duro y breve , duró unos diez segundos" relató.

Los camareros y porteros del Mabillon intervinieron y separaron a los hombres. Los dos ex rugbiers resultaron heridos y decidieron regresar al hotel . Tenían la cara hinchada, por lo que al llegar pidieron algo de hielo al recepcionista, que los ayudó: "Federico le dio algo de dinero para agradecerle. Al salir, vi ese Jeep militar y oí claramente la frase: ´¡Ya llegaron!”. No me di cuenta de inmediato de que eran ellos, aunque recordaba el Jeep. Lo había visto frente al Mabillon. Ese coche es inolvidable".

Hegarty contó que Federico tenía una herida en el pómulo y otra en la boca, y que lo que sucedió después bloqueó su mente. "Solo era un espectador, no entendí nada. No era consciente de nada", recordó.

Bouvier está acusado de haber bajado del Jeep y disparar cuatro veces contra la víctima. "Para mí, los sonidos eran como petardos mojados. Pensé que era una pistola de juguete . No me di cuenta de que Fede había recibido dos disparos. Estaba aturdido. Caían al suelo, intenté intervenir, pero fue inútil", relató Hegarty, quien, de acuerdo a lo que determinó una evaluación experta posterior, en ese momento sufrió una “disociación” en su cerebro.

Entonces Le Priol, quien había llegado corriendo tras escuchar los balazos anteriores de Bouvier, le disparó a Federico. "Vació el cargador . Vi a Federico caer sobre un tacho de basura. Estaba paralizado. Solo cuando me acerqué a él, me dijo: ´¡Shaun, llama a la policía, me voy a morir!´. No comprendí de inmediato que eran ellos", relató el testigo.

En este tramo de la declaración Le Priol volvió a negar con la cabeza, mientras que Bouvier habló con su abogada, que tomaba notas.

Durante su extensa testimonial, Shaun contó que ir al psicólogo le "salvó la vida" y que sigue yendo "dos veces por mes”. Explicó que a raíz del hecho lleva mucho tiempo sufriendo pesadillas y se despierta cada noche en estado de trance. Entonces, su abogado le pidió que describa su vida: "Intento ser lo más alegre posible, alegrar a la gente. Pero me he vuelto desconfiado. Es una pena…"

A su turno, el fiscal Philippe Courroye le preguntó al testigo cuánto hielo habían obtenido en su llegada al hotel. "Tres o cuatro", respondió Hegarty. Es que la defensa de Le Priol ha sostenido que los ex rugbiers utilizaron esos cubitos como un arma.

El fiscal también quiso saber si él y Federico tenían cuchillos, pistolas, nudilleras o gas lacrimógeno, a lo que el testigo respondió que no. "Solo tres o cuatro cubitos de hielo" , concluyó Courroye, con un tono algo mordaz.

Luego, el juez le preguntó que espera del juicio. “Espero que los dos acusados ​​reflexionen sobre sus actos y muestren algo de humanidad. En mi opinión, son gente peligrosa . Deberían permanecer en prisión durante mucho tiempo. Creo que serían capaces de volver a hacerlo. Querían demostrar que eran los más fuertes, que querían tener la última palabra. Dicen que lo sienten, pero no es un perdón sincero. No me corresponde juzgar; se lo dejo a usted” respondió Shaun.

Tras dos horas y media, Hegarty tuvo que responder a las preguntas de los abogados de la defensa. Uno de los defensores de Le Priol intervino primero: "Usted dijo que estaba estresado, angustiado. ¿En qué estado cree que se encontraba mi cliente cuando estaba en el suelo y recibió ese golpe? ¿Fue solo entonces cuando sacó su revolver? ".

"No lo sé. Tendrán que preguntárselo", respondió el testigo, "Lo haremos", concluye el abogado.

El defensor volvió entonces a mencionar la cantidad de cubitos de hielo que tenían los dos ex rugbiers y recordó que durante la audiencia inicial, Le Priol dijo que recibió un fuerte golpe en la nuca, con un objeto pesado frente al hotel.

"Me enfurece que me ataquen por estos cubitos de hielo. Si hubiera estado en mis cabales, habría soltado el trapo y, para defenderme, habría usado los puños. ¡Y no es, como usted dice, una bolsa, es un trapo!", replicó Hegarty.

Los abogados de los acusados aprovecharon que el testigo reconoció que quedó aturdido y desorientado para intentar desestabilizarlo y marcarle los errores en su versión de los hechos hasta que el juez pasó a un cuarto intermedio.

La audiencia continuó por la tarde, bajo un clima caluroso que obligaba a declarantes a hacer alguna pausa para beber un poco de agua. El tribunal escuchó a varios clientes de la terraza y personal del Mabillon , entre ellos, Jérémy Lambert, quien dijo que tuvo una agradable charla con Lyson R. y Bouvier.

Sin embargo, su interacción con Le Priol fue menos cordial. No recordó las palabras exactas que le dijo, pero sí que sonó como un insulto. También dijo que no vio nada de lo que ocurrió después con los dos ex rugbiers.

Después declaró Sebastien, un mozo, quien describió que Bouvier se mostró tranquilo, pero que Le Priol estaba agitado y muy enfadado. "Recibió tantos golpes al principio que quiso defenderse. Cuando terminó la pelea, el guardia de seguridad lo detuvo porque quería seguirlos, y dijo: ´Lo voy a matar´ ", relató.

"No lo tomé en serio. Intenté razonar con él", continuó el mozo, quien explicó que, tras una pelea, esas palabras son habituales. Pero que cuando se enteró del hecho en la prensa se sintió mal, traumatizado.

Sebastien contó que vio a Le Priol correr hacia los dos ex jugadores de rugby, que Bouvier fumaba un cigarrillo frente al Mabillon y la mujer conducía el Jeep. Mientras que él intervino en la pelea para calmar a Aramburu.

El testigo dijo que durante la pele Shaun y Federico tomaron rápidamente ventaja, así que fue a separarlos. Dijo que atendió a Aramburu frente a la tienda, lo abrazó, lo tiró al suelo, intentando calmarlo: Creo que funcionó. Se levantó y me ayudó a levantarme también".

Consultado si conocía a los ex rugbiers, el mozo dijo que no. "Fueron amables. Querían comer algo. Si hubieran sido violentos y agresivos, le habríamos pedido a seguridad que les negara la entrada", dijo.

" En plena noche, uno sabe cuándo las cosas se van a poner tensas . No ocurre con frecuencia, pero sucede. No hay una pelea todas las semanas, pero sí una cada tres meses, aproximadamente. Y cuando ocurre, suele ser entre las 2 y las 5 de la madrugada, con un nivel de alcohol en sangre bastante elevado", añadió.

Sebastien recordó haber visto a Hegarty y Aramburu marcharse del brazo y haber calmado a Le Priol. También dijo que los dos acusados eran clientes habituales que iba "una vez por semana, normalmente juntos", aunque aclaró que desconocía el pasado de ambos, tras lo cual, se dio por terminada la audiencia y el juicio se reanudará este miércoles a las 9.30.

Periodista,


Fuente: Clarín


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