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Lali Espósito brilló en su tercer River: el cierre de una era, un encuentro histórico y el tema que hizo llorar a la artista

“Solo diré que el que no venga a River el 26 de septiembre se va a querer morir después”, escribió Lali Espósito a principios de septiembre en sus redes sociales. Y enseguida agregó: “No traiciona el que te avisa”. Y tenía razón. La cantante estaba dando indicios de lo que sería su nuevo concierto en el Monumental, el tercero en menos de cuatro meses. Es que no se trató de una fecha más en el calendario de una gira. Fue la última parada de un recorrido que comenzó con su disco No vayas a atender cuando el demonio llama y la llevó por distintas ciudades de la Argentina, Uruguay y España.

Este recital llegó después de cinco estadios Vélez agotados durante 2025 y de los dos primeros River de este año, que reunieron a más de 160.000 espectadores. Además, tuvo una carga simbólica: coincidió con el segundo aniversario de “Fanático”, la canción que marcó el comienzo de esta nueva era artística para Espósito. “Exactamente hoy, 26 de septiembre, se cumplen dos años de la salida de esta canción; la canción más importante de este álbum y que a mí me ha cambiado en muchísimos sentidos. Así que vamos a celebrar y que mejor que hacerlo en el último River, atendiendo al demonio por última vez” , propuso la cantante ante un estadio colmado.

A las 21.04 las luces del estadio del barrio de Nuñez se apagaron dando paso a un grito ensordecedor. En medio de un verdadero despliegue escénico -que incluyó fuego, explosiones de pirotecnia y haces de láser- apareció ella enfundada en un maxitapado con plumas de inspiración rockera y un sombrero haciendo juego.

El puntapié inicial lo dio con “Lokura”, tema que abre su último disco y que funcionó como un reflejo de la intensidad que tendría la noche. “Sexy”, “2 Son 3”, “Tu novia II” y “N5″completaron una apertura pensada para no dar respiro. “¿Qué hacemos acá de vuelta? La buena noticia, entre muchas, es que no llueve", bromeó la anfitriona en alusión a su último show de junio que transcurrió bajo un completo diluvio.

A lo largo de las tres horas que duró el concierto, la artista se movió por los distintos géneros que representan su carrera. En cuestión de minutos, y acompañada por una decena de bailarines que siguió cada coreografía con precisión, Lali pasó del groove y guiños al R&B con temas como “Obsesión”, “Diva” y “Amor es presente” a un costado más provocador y performático con “¿Quiénes son?”, “Fanático” y “No me importa”. También, hubo lugar para el tango de la mano de Hernán “Cucuza” Castiello, quién junto a un bandoneón y un par de bailarines llevó el compas del 2x4 a las nuevas generaciones; tendiendo un puente entre los dos mundos.

Para la tanda de clásicos como “Boomerang”, “Perdedor” y “Ego”, la compositora presentó a El cuartero divergente, un cuarteto de cuerdas argentino que combina música académica y popular. “¿Cómo explicamos ocho estadios en un poquito más de un año? ¿Cómo explicamos tres River en un mismo año? Solo la incondicionalidad, el sentido de amor y de lo colectivo pueden hacer algo así. Yo lo vivo pero no lo entiendo del todo, así que tienen mi corazón en esta canción”, dijo la artista antes de entonar “Incondicional”.

Cuando llegó el turno de “No hay héroes”, uno de los momentos más introspectivos de la velada, la reina del pop hizo un pedido muy especial: “Pongan las lucecitas que no saben lo lindo que se ve”, lanzó en referencia a las linternas de los celulares mientras todo el campo y las plateas se teñian de blanco. “ Esta canción la hice para mis amigos porque uno pasa los 30 y se empieza a replantear la vida. Y lo que duele, duele de verdad y todo pesa mucho. Y uno se siente adulto y se siente a veces solo y esta canción la hice para ellos, la hice para mí y hoy es para ustedes” , confesó quién se quebró en la mitad del tema y debió ser ayudada por el público para completarlo.

El clima se volvió a repetir casi una hora después cuando la cantante reveló una de sus grandes preocupaciones por estos tiempos: “Las últimas semanas estuve leyendo una noticia que me inquietó y entristeció un montón que es que Argentina tiene en los últimos años (y en este momento en particular) la mayor tasa de suicidios entre personas de 15 y 34 años; que creo que es la edad de muchos de los que estamos acá (...) Obviamente uno se pregunta qué estamos haciendo como sociedad y qué están haciendo las autoridades con esta problemática tan dolorosa”, dijo mientras recibía un gran aplauso de sus fans.

Un aplauso que repentinamente se convirtió en un silencio rotundo cuando la compositora reveló que hace dos meses perdió a una persona muy querida por ese tema. “Hoy no está acá. En el último River estuvo y hoy no está acá. Y es muy doloroso que nuestro país esté lamentablemente en este ranking del mal”, se lamentó antes de sorprender con una nueva versión de “Ciudad de pobres corazones”, un clásico de Fito Páez.

Los seguidores de Lali saben que la cantante siempre los sorprende pero, esta vez, la artista tenía guardado un as bajo la manga que no reveló hasta promediar las dos horas de recital. La primera gran aparición fue Miranda! , un clásico en los shows de Lali. Al igual que en las presentaciones anteriores, la banda liderada por Ale Sergi y Juliana Gattas aportó una dosis extra de pop que hizo que el clima del Monumental se transforme en una fiesta todavía más desbordada. “Mi vida es mucho mejor desde que hago música con Miranda!”, dijo la anfitriona de la noche al terminar de entonar su hit “Mejor que vos”.

Otro de los artistas que ya había subido al escenario de River en junio pasado fue Dillom. El músico volvió a sumarse en esta última fecha para interpretar “33″, la colaboración que tiene junto a la referente del pop.

Sin embargo, el plato fuerte llegó con Tini Stoessel . Luego de días donde se rumoreaba que la creadora de Futttura sería una de las artistas invitadas, las sospechas se hicieron realidad. La novia de Rodrigo de Paul apareció sobre el escenario con el pelo rosa y vestida de novia, al igual que la anfitriona, para entonar “Like a Virgin” de Madonna. La frutillita del postre llegó cuando a mitad de la canción se incorporó Marilina Bertoldi y entre las tres recrearon el icónico beso entre Madonna, Britney Spears y Christina Aguilera en los VMAs.

“Que emoción estar acá. Gracias por haberme invitado y darme este espacio en tu gran fiesta de rock. Para mí es un gran honor estar acá”, dijo “La Triple T” ante la ovación de una multitud. En medio de la algarabía, la ex Violetta miró a su colega a los ojos y le dijo lo que significa para ella: “ Te vimos crecer todos los argentinos. Fuiste parte de mi casa, de mi living, de mis meriendas. Me acompañaste en muchos momentos. Es un honor estar al lado tuyo, cantando con vos, acompañándote, verte trabajar desde tan pequeña y ver todo lo que lograste ”, confesó.

Ante semejante declaración, Lali le devolvió el halago; un halago que tomó especial significado en este momento personal que Stoessel está atravesando: “ Esta invitación es por las niñas que fuimos, pero sobre todo por las mujeres en las que nos convertimos (...) Tremenda mujer y artista”, lanzó antes de volver a cantar juntas “1amor”.

Esta es la primera vez que las artistas comparten escenario después de años de expectativa alrededor de una colaboración. La propia Lali había hablado anteriormente de su intención de trabajar con Tini, aunque había señalado que todavía no se había dado el momento adecuado. También, significó el cierre a un sinfín de especulaciones por parte de ambos fandoms que durante años las enfrentaron dentro de la industria.

El tramo más electropop de la noche llegó promediando las dos horas y media de show con sonidos como “Histeria”, “A bailar”, y “Motiveishon”. Sin embargo fue su hit “Soy” la que volvió a poner en primer plano uno de los rasgos que atraviesan la carrera de Lali: su defensa de la diversidad y su cercanía con la comunidad LGBT+. Acompañada por un grupo de drag queens, la cantante convirtió el escenario en una celebración de la libertad y la identidad con este himno que habla de aceptarse y mostrarse sin esconderse.

Respecto a su compromiso social y político, Espósito no necesitó interrumpir el ritmo del espectáculo para hacer referencia a su ya conocido enfrentamiento con Javier Milei: la propia puesta en escena se encargó de hacerlo. Mientras que en el hit “¿Quiénes son?“, la cantante apareció con un diario cuyo titular, “¿Lali vive del Estadio?”, retomaba con ironía una de las acusaciones que el Presidente lanzó contra la artista durante los últimos años, con “Fanático” encontró una manera de contestar a la violencia y la agresión desde la sátira. “¡Qué mejor que festejar el aniversario de esta canción haciendo que nuestro mensaje llegue fuera del estadio a quién corresponda. ¿Están listos?“, gritó antes de adornar la letra con gestos irónicos y de empoderamiento en alusión al repentino cambio de parecer que tuvo el economista en medio de su disputa con Patricia Bullrich.

Antes de la despedida, la anfitriona volvió a romper las fronteras entre el pop y el rock. “No me importa” se fundió con “Ji Ji Ji”, mientras en las pantallas aparecían imágenes del Indio Solari y el campo se convertía en un pogo multitudinario. La escena resumió buena parte del espíritu de la noche: una artista pop apropiándose de códigos que históricamente estuvieron asociados al rock y un público dispuesto a acompañarla en cada uno de esos cruces.

“ Les aseguro que a mi me cambio la vida este tour. Si supieran lo que yo aprendí como persona, como profesional, los errores que cometí también pero el aprendizaje mayor es cuando uno hace algo de verdad y el resultado es éste. No saben la satisfacción que es eso. Escribir lo que te gusta, cantar lo que te gusta, hacer el disco en el que crees, y que ustedes hagan realidad este sueño. Gracias por haber estado ahí” , expresó quién pasó a la historia por ser la segunda mujer argentina en encabezar un show en el estadio millonario.

Con las entradas nuevamente agotadas, la tercera noche de Lali en River fue una celebración a escala “monumental”. El vestuario, los invitados, las canciones, el despliegue visual y, sobre todo, la respuesta de un público que cantó, bailó y protagonizó varios pogos terminaron de dibujar la dimensión de un fenómeno que hace tiempo excedió los límites del pop.


Fuente: La Nación


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