
Que un perro ladre cuando escucha un ruido afuera de la casa no necesariamente significa que tenga un problema de conducta. Para Juan Manuel Liquindoli , educador canino detrás de la cuenta de TikTok Filosofía Animal , hay una diferencia importante entre una reacción puntual y un animal que permanece en alerta durante buena parte del día.
“¿Ladra eso y ya está? ¿O se queda ladrando mucho tiempo?”, plantea Liquindoli en uno de sus videos. Para el especialista, esa es una de las primeras preguntas que hay que hacerse antes de intentar corregir el comportamiento .
Según explica, los perros fueron seleccionados durante cientos y miles de años para desarrollar determinadas conductas relacionadas con la vigilancia y la protección. Por eso, unos pocos ladridos ante un estímulo puntual pueden formar parte de su comportamiento normal .
Liquindoli explica que detrás de ese ladrido puede existir una motivación protectora o territorial . El animal detecta un sonido que interpreta como algo extraño y responde intentando advertir al grupo.
“Esto viene de fábrica, los genes” , señala el educador canino. También aclara que en algunos perros puede aparecer una reacción asociada al miedo , pero que eso no significa que cualquier ladrido frente a un ruido sea una conducta problemática.
La situación cambia cuando el estímulo desaparece pero el perro no logra relajarse . Si ladra tres o cuatro veces, adopta una postura de protección, el ruido deja de escucharse y después vuelve a olfatear o continúa con su rutina, para Liquindoli no hay necesariamente un problema que corregir . “Eso es ser perro, no le podemos pedir que no sea perro”, resume.
El especialista marca una diferencia concreta: la duración y el estado del animal después del estímulo . “Si se queda tildado y se queda 10 minutos más, 15 minutos m ás, y ante el mínimo ruidito y se queda, y está todo el día estresado, es otra cosa ”, advierte.
En esos casos, el perro puede permanecer tenso e hipervigilante , pendiente de cualquier sonido y preparado para reaccionar incluso cuando no existe una amenaza evidente. Ya no se trata solamente de responder a un estímulo puntual, sino de un estado de alerta que se mantiene en el tiempo .
Liquindoli describe a estos animales como perros que están constantemente mirando y escuchando para detectar cuándo aparecerá el próximo ruido. Esa vigilancia permanente puede convertirse en un problema para su bienestar .
Para el educador canino, la clave no está en conseguir que el perro deje de ladrar por completo. El objetivo debería ser observar qué ocurre antes, durante y después de la reacción .
Si el animal ladra brevemente, el estímulo desaparece y después consigue relajarse , la conducta puede formar parte de su manera normal de responder al entorno . En cambio, si queda atrapado en el ladrido durante largos períodos y permanece estresado , es momento de analizar qué está pasando. “Ahí vemos qué hacemos, qué cosas del entorno podemos cambiar, qué ejercicio, qué estrategia, un montón de cosas ”, explica Liquindoli.
Por eso, ante una conducta que se vuelve repetitiva o genera estrés constante, el especialista plantea trabajar sobre el contexto y las necesidades del animal en lugar de intentar simplemente silenciar el ladrido. “Está expresando su motivación de proteger algo que le genera un poco de desconfianza, proteger al grupo” , concluye.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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